EL DESAFÍO QUE NOS UNIO La tarde en Buenos Aires estaba envuelta en un clima tibio, con ese cielo indeciso entre nubes y claridad que suele anunciar un día tranquilo. Alejandro acababa de regresar del nuevo edificio para jóvenes, aún con el polvo de obra en las mangas de la camisa, y yo estaba terminando de ordenar la cocina después de la merienda de los chicos. Todo parecía en calma, como si la casa entera respirara con nosotros. Pero lo que no sabíamos era que estábamos a punto de atravesar un pequeño desafío que, sin darnos cuenta, iba a reforzar algo tan simple como profundo: nuestra forma de sostenernos como familia. --- 1. El principio de un malentendido La primera señal llegó con un mensaje. Sebastián, nuestro adolescente inquieto, mandó un audio rápido mientras estaba en el col

