đź“– CapĂtulo 56 – Juego de Sombras Elena No podĂa dormir. El reloj marcaba las tres y cuarto de la madrugada y el silencio del hotel era insoportable. Afuera, la ciudad seguĂa respirando con ese ritmo lento y hĂşmedo que siempre tiene Buenos Aires de noche. Las luces del puerto titilaban a lo lejos, y cada una me recordaba algo que no querĂa pensar: su mirada, el temblor que me provocĂł volver a verlo despuĂ©s de tanto tiempo. Alejandro. No debĂa pensar en Ă©l, no despuĂ©s de todo lo que habĂa pasado. Pero su presencia me habĂa atravesado como una descarga. HabĂa regresado a Buenos Aires con un plan claro, una estrategia precisa… y Ă©l la desordenĂł en cuestiĂłn de segundos. Me servĂ una copa de vino y me sentĂ© junto a la ventana. El reflejo en el cristal me devolvĂa a una mujer que ya no sabĂ

