đź“– CapĂtulo 57 – Sombras que observan Primera parte – Elena La noche se habĂa vuelto más espesa que de costumbre. Buenos Aires tenĂa ese aire enrarecido que aparece cuando algo está a punto de romperse, como si la ciudad misma respirara con cautela. Caminaba por la avenida, el ruido de mis tacones mezclándose con el murmullo de motores y voces que parecĂan venir de ninguna parte. No era paranoia… o al menos eso intentaba decirme. Pero cada vez que me detenĂa frente a una vidriera, veĂa la silueta de alguien detenerse tambiĂ©n, un segundo despuĂ©s. Al principio pensĂ© que era coincidencia. Un hombre revisando su celular, una mujer que cruzaba en la misma direcciĂłn… pero habĂa un patrĂłn. Siempre la misma distancia, siempre el mismo paso detrás de mĂ. ApretĂ© la cartera contra el pecho y tomĂ©

