Capítulo 5 – La trampa de Roldán El amanecer encontró a Alejandro con el ceño fruncido y las manos apoyadas en el escritorio de su despacho. Frente a él, el sobre con la amenaza escrita en letras rojas parecía arder como una brasa imposible de apagar. Cada palabra era un desafío, una provocación directa. Sabía que no podía quedarse a la defensiva. La única manera de proteger a Valeria era atacar primero, descubrir quién movía las piezas en la sombra y desarmarlo antes de que el plan llegara a su punto más oscuro. Y había un nombre que volvía una y otra vez a su mente: Mauricio Roldán. El empresario había aparecido de la nada en la fiesta de compromiso, con una sonrisa venenosa y frases cargadas de segundas intenciones. Alejandro estaba convencido de que él sabía más de lo que decía. Tal

