Capítulo 6 – El rostro de Alarcón La madrugada era fría, y la ciudad parecía cubierta por un velo de silencio extraño, como si presintiera que algo estaba por suceder. Alejandro llevaba horas sin dormir, sentado en el estudio de la mansión, con el nombre de Alarcón retumbando en su mente. Ese nombre no era nuevo. Había escuchado rumores, susurros en reuniones clandestinas, historias de un fantasma que se movía en las sombras mientras Héctor ocupaba el centro del escenario. Si era cierto que aquel hombre había vuelto, entonces lo que habían enfrentado hasta ahora era apenas el preludio de una tormenta mucho mayor. Julián entró en la sala, con una carpeta en la mano y el rostro serio. —Estuve investigando toda la noche —dijo, dejando los papeles sobre la mesa—. Lo poco que se sabe de Ala

