Capítulo 7 – El traidor en casa La mañana después del encuentro con Alarcón, Alejandro apenas probó bocado en el desayuno. El café se le enfriaba en las manos mientras su mirada permanecía fija en el ventanal, donde la ciudad parecía ajena al huracán que se cernía sobre ellos. Valeria lo observaba en silencio. Sabía que algo había cambiado en él desde la noche anterior. Había regresado distinto: más sombrío, más frío. Como si el fantasma que tanto temían ya no fuera solo un rumor, sino una sombra tangible sobre sus hombros. —No podés seguir así —le dijo al fin—. No comer, no dormir, no hablar… Eso es lo que Alarcón quiere: verte quebrado. Alejandro levantó la mirada, sus ojos cansados pero encendidos. —Anoche me demostró que puede entrar en mi vida cuando quiera. ¿Entendés lo que sign

