Me adentré en el auto y salí lo más rápido que pude hacia la dirección que Nicolás me había mandado por mensaje. Llegué aproximadamente en diez minutos, y ahí se encontraba mi hermano esperándome con otros dos tipos que desconocía. -Pero mira nada más, si tenemos aquí al niño universitario. -No estoy para juegos. Mi hermano sonrió y se prendió un cigarrillo, señalándome la cajuela de su auto. -Toma unas. Te harán falta. Me acerqué donde me indicó y noté que había un arsenal de armas cargadas. -¿De donde sacaste todo esto? -¿Y eso importa? Sólo toma una.-Le hice caso y cargué una, quitándole el gatillo.-Mira el lado bueno, tendrás acción de la buena. ¿No es lo que buscas siempre? Suspiré estresado. -Tú sabes que esto no es a lo que me refiero. A papá jamás le gustó que hagamos neg

