Una, dos, tres llamadas. Y nada. Ni un mensaje. Intenté llamarle de nuevo pero sólo su contestadora me respondía. Lo iba a asesinar. Estaba a punto de matarlo. Caminaba de un lado a otro, nerviosa. Ian salió de su cuarto algo somnoliento, y se quedó observando mi caminar frenético por el pasillo de la cocina. Apoyado en el marco de la puerta inclinó su cabeza. Ante su mirada de duda le respondí con un tono algo molesto. -Se supone que Noah vendría a buscarme para ir a ver a mi abuela al asilo pero no contesta.-Miré el reloj.-Y voy tarde a la cita con ella. Maldita sea. Me recosté en una de las sillas con estrés,pasando una mano por mi cabello. -¿Quieres que te lleve?-Respondió Ian en un bostezo. Mis ojos se iluminaron. -¿De verdad lo harías? El levantó sus hombros como si no fuese

