Mis sentidos comenzaron a despertarse y lo que más podían percibir eran golpes en la puerta. Uno, dos, tres. Y seguían. Abrí uno de mis ojos y se podría decir que casi me quedo ciega con el rayo de luz que me apuntaba como si me fuera a querer fusilar las retinas. La puerta seguía sonando. Me levanté de la cama como pude, medio con sabanas enredadas en mi pierna y baba en una de mis mejillas. Y pero claro que de mal humor, ¿Quién carajos interrumpe una mañana de domingo? -Joder, ¡QUE YA VOY! Abrí,con toda la fuerza de mi furia mañanera y un Noah que parecía no haber notado mi presencia simplemente entró. -¿Puedes creer que ayer en la fiesta un idiota golpeó a Josh sin razón? -Bueno, ¿Hola? Noah parecía seguir ignorándome. -Lo peor de todo es que siquiera es de aquí. Y según dicen,

