Capítulo V

2657 Words
Me desperté gracias al sol que golpeaba los vidrios de mi ventana sin cortinas. Y cada vez que el sol lograba quemar mis retinas recordaba que tendría que hacer tarde o temprano la compra de unas. Incorporada sobre la cama, miré el reloj analógico que marcaba las 10:30 a.m. Qué gusto daba saber que era sábado. Yendo a la cocina, me encuentro con un aroma a comida que impregnó mis fosas nasales,y no me sorprende encontrarme a Ian agazapado detrás de la mesa de desayuno. Sin camiseta, nuevamente. -Bueno, me alegra que ya te estés sintiendo a gusto aquí. Sólo espero que en un mes no te encuentre lavando la ropa desnudo. -Es una opción tentadora. -Ni se te ocurra. Me reí, mientras me sentaba en la mesa. Era bueno saber que tenía sentido del humor. Minutos después se sentó él,dejando dos platos encima. -¿Sabes? esto de que cocines me salva de las asquerosas comidas que exhiben en la cafetería del campus. -¿Tan mala es? -No tienes idea.-Respondí metiéndome un gran trozo de comida a la boca. -¿Tú no cocinas? -No es mi pasión. Hago mejores otras cosas, cómo estudiar. Él asintió. -¿Qué harás hoy? Pregunté. -Bueno,solo me queda desempacar algunas cosas. Oh, y ésta noche me han invitado a una fiesta. >. Levanté mis cejas. De todas formas conocía la fiesta de la que seguramente hablaba. -Eso es genial. -Si,pero no se si iré. -¿Bromeas? Es un gran ambiente para que conozcas más gente de aquí y te hagas amistades. Además es sábado, deberías disfrutarlo. El hizo una mueca pensativo, mientras bebía un poco de jugo. -Sí, luego veré si voy. Tengo cosas que hacer. Decidí no preguntarle, no debía ser intromisiva. Él terminó con su plato y sólo se levanto de la mesa y se dirigió a darse una ducha. Yo me quedé sentada con el celular, hasta que tocaron a la puerta por lo que me dispuse a ver quién era. Al descubrirlo abrí mis ojos con sorpresa mientras un pedazo de panqueque se atragantaba en el fondo de mi garganta. -¿Qué haces aquí? Nunca me visitas. -Bueno,decidí darle una sorpresa a mi novia ya que tengo el día libre. Yo reaccioné cerrando la puerta detrás de mí. Noah frunció el ceño. -¿Sucede algo, Audrey? -Para nada, vámonos. Sonreí intentando ocultar que el no debía entrar ahí dentro. No estaba lista para contarle nada y que alguien saliera de mi ducha solo con una toalla no iba a alivianar la situación en lo absoluto. Ahora que también lo notaba, nunca le mencioné a Ian que tengo novio tampoco. -¿Irás a la fiesta de esta noche?- Titubeé. Realmente no lo sabía a ciencia cierta. -Quizás vaya con las chicas. ¿Tú? -No lo creo. Papá hoy vuelve a casa después de un largo viaje. De hecho, mañana almorzaremos todos juntos y me gustaría que vinieras. -Claro que sí. Ahí estaré.-Sonreí . Salí de ducharme y no se encontraba nadie en la casa, por lo que era un buen momento para poder meter la ropa que había ensuciado ayer. Metí la camiseta llena de sangre adentro de la lavadora, pero al intentar usar jabón me di cuenta que el envase se encontraba vacío. Solté un soplido y fui a buscar una camiseta y la copia de las llaves. No conocía mucho la ciudad pero sabía que seguro encontraría un lugar donde conseguir todo.  En lo que estoy en mi gran odisea, suena mi teléfono. -¿Si? -¿Así le contestas el teléfono a tu padre? -Te diría que te lo mereces por abandonarme en otra ciudad. -Ian,por una vez entiende que sólo es por tu bien. Suspiré, solo restándole atención. -¿A que llamabas? -Bueno, quería ver como te estaba yendo por allá. ¿Qué tal la universidad y tu tutor? -Tutora. Pude oír como sonreía a través de la línea. -Bueno, de ser así entonces asumo que no la estás  pasando tan mal. -¿Llamabas solo para eso? Lo oí suspirar. Eso era un no. -No,también quería preguntarte si sabes algo de tu hermano Nicolás. Creo que se está metiendo en algunos problemas pero no logro localizarlo hace un tiempo. ¿Le has visto? Me mantuve en silencio unos cuantos segundos. -No. No le he visto. Él sonó algo decepcionado. -De acuerdo. No importa. Si lo encuentras dile que lo estoy buscando. Por cierto,te tengo un regalo yendo en camino. Cuídate, y no bajes la guardia. -¿Quieres que viva la vida normal pero que no baje la guardia? -Lo sé, pero debes de entender que al fin y al cabo nunca se deja de ser un Castelloni. No tenia nada que argumentar. Luego de una despedida la llamada finalizó y pude comprar lo que necesitaba. Una vez ya borrada toda señal que me delatara, me  recosté en la cama, intentando llamar a mi hermano que claramente no respondía a mis llamadas tampoco. Alrededor de una hora después escucho la puerta principal abrirse.Un minuto después,escucho sonar la mía. Dos golpes. -¿Ian? -Puedes pasar si quieres. Ella asomó su rostro y dio una mirada panorámica al lugar para luego dirigirse a mí con sus grandes ojos cafés. -Tienes un recado en la puerta de la universidad esperando por ti. -¿No me lo podían haber traído hasta aquí? Ella sonrió divertida. -No lo creo. -De acuerdo,iré enseguida. Llegando a la puerta de la universidad efectivamente me di cuenta que jamas podrían haberlo subido hasta el apartamento en el campus. Porque era el maldito auto que me regalaron de cumpleaños. A su lado,un hombre se mantenía parado sosteniendo una carpeta con papeles. Dando una mirada alrededor notaba como varios curiosos que justo pasaban por allí se detenían a observar. Gracias papá, me encanta tu discreción. -¿Ian Castelloni? -Sí.-Me entregó unos papeles metidos en un sobre. -Envío de tu padre. Sonreí. Así que a esto se refería. Aquel hombre me hizo firmar unos cuántos papeles más y luego solo me dejó las llaves. Era evidente que a esas alturas estaba siendo el espectáculo de todos los transeúntes de por allí. Entré y apoyé mi espalda en el asiento. Era bastante cómodo. Arregle el espejo retrovisor y revisé la guantera,encontrando una pistola en su interior. Pero claro,que también a esto se refería con que no baje la guardia. La volví a guardar y dirigí el auto al estacionamiento. Algo bueno había que sacar de todo esto. . -¿Te das cuenta que le enviaron un maldito auto? -Sí, lo sé. Ya basta. -¿Y si es algún tipo de príncipe italiano y no lo sabemos? -¿Y eso qué? No es como que fuese a importar. Marie la observó. -Pues claro que a ti no te importa,pues tienes novio. Ella rodó sus ojos. -Eres una imbécil. -Bueno-Habló mientras arreglaba su cabello en el espejo- imbécil y todo asumiré que tu novio aún no sabe con quién duermes. -¡No lo digas así! Suena peor de lo que realmente es. Y no, aún no le he dicho nada. No lo recuerdes. -It is what it is.-Se limitó a responder.-.  Sonó la puerta,por lo que Audrey se levantó de su asiento. -Cierra la boca.-dijo mientras se dirigió a la puerta-Esa debe ser Sasha. Efectivamente abrió la puerta y su amiga de cabello rubio entró casi atropellándola. -¿Que es lo que siguen haciendo aquí? Se nos hace tarde. -¿Esperarte quizás? -Bueno,ya estoy aquí. Así que nos vamos. Nos dirigimos a la fiesta, obviamente a pie ya que solo quedaba en una de las residencias del campus. Poco a poco se veía como llegaban todos y se agolpaban en la entrada. Incluso había varios ya en un gran estado de ebriedad. Alcé mi mirada, observando todo el lugar. Sasha notó esto. -¿Buscas a Noah? -¿Ah? Oh,no. Él dijo que no vendría hoy. -¿Entonces no estarás buscando al italiano, cierto?  Sasha levanto sus cejas en forma de burla, por lo que la empujé. -Tienes que entender que no eres su niñera, Audrey. Tiene 20 años.-Mencionó Marie. -Lo sé, solo quiero observar que pueda integrarse y relacionarse con los demás. Ya sabes, no debe ser fácil venir de otro lugar. Quiero que sepa que puede contar conmigo. -Bueno, creo que se está integrando demasiado bien. Marie señaló hacia una esquina, donde se encontraba Ian besándose con una chica de cabello n***o. Debo admitir que la imagen me había chocado un poco.  Pero supongo que eso significaba que no era tan malo para hacer amistades, ¿Verdad?. -Bueno, parece ser que sí.-Admití riendo -Joder, que suerte tienen algunas. Acotó Sasha observando la escena de brazos cruzados, por lo que todas reímos.  Nos quedamos en el patio donde un dj se encontraba pasando música y estaba agolpada la mayoría de la gente. Bailamos y reímos, y debo admitir que veníamos bebiendo bastante. Luego de pasado un tiempo, Marie fue en busca de más bebidas, mientras Sasha y yo nos encontrábamos en la pista de baile. Nos manteníamos riendo y haciendo estupideces hasta que dos de los amigos de Noah se hicieron presentes: Jackson y Christian. Nos saludaron de manera amigable y todo parecía estar bien hasta que Christian le dijo algo al oído a Sasha. Ella mordió su labio y me observó culposa. Le sonreí para tranquilizarla. -Ve si quieres. -Juro que vuelvo enseguida. -Anda,no te preocupes. Le sonreí y ella se fue con él. Por lo que solo quedaba Jackson y yo. Y era bastante incómodo, a decir verdad. -¿Audrey no?-Asentí- Te ves muy linda esta noche. Noté que sus ojos me escanearon de arriba a abajo. -Gracias...-solté con algo de duda. Intentaba buscar a Marie por todos lados,pero no veía rastros de ella. -¿y Noah? ¿No está por aquí? -No,él dijo que no vendría hoy Mi cabeza seguía buscando a alguna de mis amigas o rostros conocidos cerca. -Bueno,eso es perfecto. Lo miré girando mi cabeza con rapidez y frunciendo el ceño. -¿Disculpa?-Dije sin entender. La situación se me hacia cada vez más incómoda y sólo me quería largar de allí. -Bueno,sin Noah cerca podemos hacer cosas sin que se entere...he oído buenos rumores sobre ti. Me susurró tomándome de la cintura,a lo que yo lo empujé consternada. -¿Qué te pasa? Lo siento, pero tengo que buscar a mis amigas. Me dispuse a irme pero me tomó de las muñecas y con fuerza me devolvió a su lado. -Asi que eres de las difíciles, ¿eh? -Jackson,suéltame. Volvió a tomarme de la cintura,queriendo besarme a la fuerza. -Vamos, ¿Por qué forcejeas? De seguro te gusta. Sus palabras causaban asco en mi interior y solo estaba luchando con todas mis fuerzas por empujarlo hacia atrás,aunque no le estuviera moviendo ni un pelo. Tenía los ojos cerrados de la impresión y solo quería que todo acabase. -¡Que me sueltes, maldita sea! Luego de decir esto,solo escucho pasos detrás de mi y un golpe. Para cuando abro mis ojos, Jackson se estaba acomodando la mandíbula mientras que de su labio escurría un hilo de sangre. Me di la vuelta lentamente,temblando y  asustada, encontrándome a nada menos que ni compañero de apartamento. Su mirada fría estaba clavada en Jackson y su mandíbula estaba tensa. De la nada,Christian llega y levanta a Jackson, quién  observa a Ian con odio. -¿Tú quien diablos eres? -Alguien con quien debes tener cuidado. No tenía ganas de seguir viendo la pelea por lo que me metí adentro del lugar. Aguantaba mis ganas de llorar, pero solo me quería ir a casa. En lo que me estoy dirigiendo a la puerta me encuentro a Noah hablando con dos chicas. Cuando me ve levanta sus brazos como si festejara. -¡Cariño! ¡Has venido! Intentó abrazarme pero quité su brazo mientras lo miraba seriamente. -Dijiste que no vendrías. -Lo sé pero los chicos me insistieron y bueno, aquí me tienes.-Sonrió tambaleándose un poco. Estaba ebrio. -¿No se te ocurrió avisarme? -Bueno,si te pones así...-Levantó sus hombros y luego me observó con detenimiento-¿Te ocurre algo? Dudé si contarle o no. Pero opte por no, no quería más peleas en esta fiesta. Solo pretendía irme de allí lo antes posible. -Solo no me siento bien, me iré a casa. -Te acompañaría cielo pero acabo de llegar.-Señaló el sofá donde se encontraba hace un momento sentado, haciendo una mueca.-No quiero que los chicos se enfaden conmigo. Intenté torcer una sonrisa. -Descuida, iré sola. No espere respuesta de su parte y solo me dirigí a la salida. Mientras caminaba oí mi nombre. -¡Audrey! Me di la vuelta,eran Sasha y Marie quienes venían preocupadas hacia mí. Limpie algunas lágrimas que se caían de mi rostro antes que se siguieran acercando. -¿Qué te ocurrió? ¿Estás bien? Me tomaron de los brazos y me analizaron de pies a cabeza,ambas con suma preocupación. -Estoy bien,solo quiero irme a casa. -¿No quieres que te acompañemos? Negué con la cabeza. -No,no se molesten. Solo diviértanse,yo estaré bien. -Yo te acompañaré. Una voz grave y demandante se hizo oír rapidamente. Ambas chicas miraron detrás suyo,donde Ian se venía dirigiendo hacia nosotras.Su semblante se encontraba en una linea recta que no expresaba ninguna emoción. -Ian,de verdad no hace falta. -No te lo estoy preguntando. Su mirada denotaba que se encontraba algo molesto, por lo que no quise llevarle la contra.Mucho menos luego de haberme sacado de tal situación. Me despedí de las chicas y nos fuimos caminando, en un silencio profundo. Observé su mano,era sin dudas gigante y sus nudillos estaban algo cortados por el golpe. Se lo hice notar. -Tu mano.-Él la observó.-Está lastimada. Sólo le resto importancia y se mantuvo caminando. -No es nada. -Gracias por lo de la fiesta. -Tampoco es nada que cualquier otra persona no hubiera hecho en la misma situación. Solo me tuviste ahí, en tiempo y lugar. -De todas maneras te lo agradezco, no sé que hubiera sucedido ahí si no llegabas. -Ya. Tampoco creo que sea bueno que hablemos de lo que pudo ser. No hace falta que me agradezcas nada Audrey, en serio.  Llegamos al apartamento,donde me venía quitando los zapatos debido a que los pies me dolían fatalmente. En un mal movimiento logro trastabillarme y casi caigo de cara al suelo, de no ser porque Ian me sostuvo la espalda y de la misma reacción,me aferré a sus brazos. Solo me miró, con sus profundos ojos celestes y su semblante frío. No me quedó otra que intentar reírme de la situación. -Dios, creo que aún sigo algo tomada. -Cuidado.-Ayudó a que termine de levantarme- Podrías haberte lastimado. Intenté responder pero me quedé estática ante su mirada y su cercanía. Además de que no había quitado sus manos de mi cintura. Él no emitía palabra, solo me miraba fijo. Delicadamente,quita una de sus manos de mi cintura para llevarla a mi rostro con el fin de correr un mechón de cabello y depositarlo detrás de mi oreja. Yo solo me quedé estática, expectante a sus acciones, sin recordar como funcionaba mi sistema motriz. O sin querer moverme,quizás. Y bueno, podría haber pasado a  mayores. Podría. Pero tal como en cenicienta el cuento de hadas se le acaba en un abrir y cerrar de ojos, el pitido de un celular me sacó del encantamiento y me llevó a tierra firme. Y por supuesto, me hacía pensar en qué carajos estaba haciendo. Él giró buscando de donde venía la ubicación de su objeto y yo aproveche esto para moverme fuera de su agarre. -Creo que me iré a descansar...será mejor que contestes. Él asintió con su cabeza. -Tienes razón. Descansa.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD