Me desperté con el resplandor de la mañana. Miré el reloj a mi derecha y noté que era bastante temprano. A mi izquierda yacía Audrey, completamente dormida sobre mi brazo. Sonreí inconscientemente. Se veía bonita. Me senté en el borde de la cama con cuidado de no despertarla, rememorando algunos flashes de la noche anterior y la montaña rusa de sucesos ocurridos. Con el cuerpo pesado culpa del alcohol decidí levantarme finalmente para tomar una ducha y cepillar mis dientes. Le dí un último vistazo a la bella durmiente sobre la cama y salí de la habitación. Apoyé mis brazos a los lados del lavabo mientras lavaba mi rostro intentando despabilarme. Sacandome de mis pensamientos suena mi celular. -Ian. -Padre. -Le saludé. -Necesito que vengas de inmediato a Italia. Tu vuelo ya está reser

