Terminé por encontrarme con mis amigas y entramos a la residencia correspondiente. Podías encontrar fácilmente la ubicación debido a la música y luces que se veían desde lo lejos. Cuando llegamos, a pesar de no ser tan tarde, ya podías encontrarte en el frente de la residencia a los típicos personajes en una fiesta universitaria: Por un lado se encontraban aquellos a punto de entrar en un coma etílico; por el otro tenías aquellos a los que las hormonas les vencían la batalla mientras compartían fluidos en una esquina y también tenías a esos que en las fiestas sólo se sentaban afuera a charlar. Además de claro, los que se encontraban adentro bailando. Entre vaso y vaso no tardé mucho en ponerme alegre. Lo había hecho totalmente a posta, ya que si salía tenía que ser para distraerme complet

