Tiempo presente. Londres 2:00 a.m.
—No padre no lo hagas por favor—dice Alexander gritando. Se despierta sudando, exaltado, su corazón late tan rápido.
—¡Joder! Otra vez ese maldito sueño.
Se levanta y va a la cocina de su lujoso Penthouse, en cuanto está ahí toma un vaso, y se sirve agua helada. Sentir el agua fría en su garganta lo calma un poco.
Camina hacia el balcón abre las puertas de estilo francés de par en par, respira hondo, el aire en sus pulmones lo terminan de calmar. Se queda parado contemplado la vista. Es interrumpido de sus pensamientos, por una rubia hermosa, lo abraza por detrás, en seguida que Alexander siente su tacto, le avienta sus manos, voltea y le dice:
—¿Qué demonios crees que estás haciendo Bárbara?
—Solo te estoy abrazando. No es para que te enojes.
—Cuantas veces te tengo que decir que no me gusta que me toques.
Entra, dejando a Bárbara. Camina hacia su recámara, y Bárbara lo sigue.
—No te enojes Alexander, no fue mi intención molestarte.
Se acerca a Alexander, y él la tira a la cama, y se sube en ella, la acaricia de arriba abajo, y la desnuda rápidamente, la voltea, y le levanta su hermoso trasero, y sin previo aviso la embiste sin piedad, y mientras lo hace la da un par de nalgadas, el trasero de Bárbara está rojo. Ella únicamente gime del placer que siente. La sigue embistiendo sin piedad hasta que ambos llegan a un delicioso clímax.
Sale de ella y se mete al baño, no tarda ni 10 minutos, sale y observa que Bárbara está profundamente dormida. Alexander hace cara de fastidio, pues odia dormir con alguien. Y enseguida le habla a su chófer: —Víctor, necesito que en 10 minutos lleves a Bárbara a su casa—cuelga y se acerca a Bárbara.
—Bárbara despierta—, y la menea de manera brusca. Bárbara despierta desorientada.
—Que bueno que despertaste. ¡Joder Bárbara! Sabes que no puedes dormir aquí, levántate Víctor te está esperando abajo.
Bárbara se levanta furiosa, se viste rápidamente y antes de salir le dice a Alexander:
—¡Eres un hijo de puta!
Alexander no le importa en lo más mínimo, que Bárbara se haya enojado, pues para él, ella no significa nada.
Se acuesta, y trata de dormir, pero no puede, lo deja de intentar, mira su reloj, y son las 5:00 a.m. Decide levantarse, e ir a entrenar. Se pone un chándal, y se va directamente al gimnasio.
Estando ahí entrena cómo loco, más de dos horas, termina rendido, está sudado; su chándal se le pega al cuerpo. Cuando sale se encuentra a una pelirroja preciosa que le sonríe, él le devuelve la sonrisa, en esos momentos, no está presentable, pero sabe que la volverá a ver, y da por hecho que se la follara duro, porque es todo un ¡Macho alfa! Y ninguna mujer se le resiste.
Una hora después llega a su empresa «Titán Enterprise». Es una estructura impresionante de más con 50 pisos, de vidrios polarizados negros, que brillan con el sol.
Entra y de inmediato la recepcionista, deja de hacer lo que está haciendo, lo saluda:
—Buen día, señor Alexander— y le da una gran sonrisa
Él la voltea a ver con desprecio, odia a las personas melosas, y la recepcionista es una de ellas, no la ha despedido porque hace bien su trabajo.
Camina directamente al elevador privado, y llega al último piso, entra a su oficina, es todo un paso para el completo. Para Alexander la privacidad es muy importante.
Toda la mañana revisa sus pendientes, hace algunas llamadas y cierra un par de negocios. Alexander es un hombre muy habilidoso para los negocios, su empresa consiste en comprar y vender empresas.
Ve la hora, y recuerda que tiene una reunión muy crucial. Es de suma importancia para él, pues su destino depende de este.
Llega a su cita en un hotel- restaurante exclusivo, para su cita de negocios. Entra y en seguida la recepcionista lo ve, no puede evitar sonrojarse, ya que Alexander es un hombre muy guapo.
—Buena tarde, Señor, ¿Tiene una reservación?—dice la recepcionista.
—Me está esperando el señor Benjamín Carvajal.
—Sígame señor.
La recepcionista mueve sus caderas un poco más, pues quiere que Alexander lo noté, y Alexander siendo un hombre mujeriego, nota al instante la manera insinuante de caminar de la recepcionista y piensa:
—Está bastante guapa, y se ve que es muy traviesa en la cama, le daré una tarjeta, para que me llame, y un día de estos me la follaré.
Se meten al elevador, pues Benjamín lo espera en el último piso. Estando adentro. Alexander se acerca a la chica y le dice en el oído:
—Toma está tarjeta preciosa, y llámame cuando quieras pasar una noche inolvidable.
La recepcionista la toma sin dudarlo, llegan al piso, se bajan y caminan hasta llegar a la mesa de Benjamín Carvajal.
La recepcionista se despide y Alexander le dice:
—Estaré esperando tu llamada.
Ella se va, y él se sienta y le dice a Benjamín:
—Benjamín dime: Conseguimos comprar las acciones de «Grupo Villalobos».
—Buena tarde, Alexander, estoy bien gracias, y ¿Tú?
—Benjamín no estoy para tus estupideces, así que dime: ¡Que lo conseguiste!
—No fue fácil, pero lo conseguí, eres dueño del 25% de las acciones. No entiendo ¿Por qué quisiste comprar acciones de una empresa de construcción estadounidense?
—Tengo mis razones Benjamín, alístate el lunes de la próxima semana nos vamos a Estados Unidos.
—¡¿Qué?!
—Lo que escuchaste Benjamín.
Alexander se levanta, antes de que Benjamín diga algo. Llama a Víctor:
—Víctor estoy en el hotel «Excélsior» ven por mí.
—Si, señor llegó en 3 minutos.
Alexander cuelga, y pasan menos de 3 minutos, y llega Víctor. Alexander entra su Mercedes Benz, abre la carpeta que le dio Benjamín y piensa:
—Por fin Roberto Villalobos, he esperado 20 años para vengarme, «La venganza es un plato frío», ya no habrá nada, ni nadie, que me impida destruirte.