Capítulo 2: El primer encuentro.

2057 Words
California 10 a.m —¡Joder! Despierta Penélope. Vamos a llegar tarde a la ceremonia—la mueve su prima de manera casi violenta. Penélope despierta desorientada. —¿Qué pasa mujer?, ¿Por qué me despiertas así? —La ceremonia de graduación es las 12:00 p.m. ¡Y Tú sigues acostadota! —Alondra faltan dos horas por el amor de Dios. ¡No seas tan exagerada! —No lo soy, anda levántate. —Ya voy. Penélope se levanta, se estira sus brazos. Ella es una chica bastante desenfadada se toma la vida con calma, pero eso no quiere decir que sea pacífica, si no todo contrario es una chica, que le gusta disfrutar la vida al máximo. Ella es: alegre, dinámica, inteligente, capitana del equipo de fútbol, líder nata, amable y muy hermosa. Todas estas cualidades hacen que la mayoría de las personas que la conocen la quieran. —Anda apúrate, métete a bañar—dice Alondra con voz de fastidio. Pues ella en secreto odia a Penélope, pues no soporta que las personas la quieran tanto, y su singular belleza le molesta demasiado. Penélope sin más se mete a bañarse, sale 10 minutos después, escoge un vestido color violeta, y un par de tacones. Se cambia y se ve realmente hermosa ese vestido le asienta todas sus curvas, se seca el pelo, y se maquilla muy sutil. —¿Cómo me veo?—le pregunta a Alondra. —Pues bien. En realidad Penélope se ve hermosa. Alondra no podía entender por qué siempre se veía tan radiante. Ella había pasado arreglándose más de dos horas, y nunca lucía cómo Penélope. —Bueno vamos a desayunar, porque no quiero llegar tarde por tu culpa—dice Alondra. Las dos chicas bajan las escaleras, y van al comedor. Penélope observa que están: su padre, madre y hermanos. El gran Roberto Villalobos, se para al ver a su hija, y la abraza. —Hija te ves realmente hermosa, estoy muy orgulloso de ti. —Gracias Padre, ¡Eres el mejor padre del mundo! —Hola madre, ¿Cómo estás? —Bien, no te pudiste arreglar un poco más, es el día de tu graduación, y te ves tan ordinaria. Ve a tu prima se ve hermosa y bien arreglada. —A mí gusta cómo luzco madre. Penélope no entendía por qué su madre la trataba tan mal, que ella recordará, nunca había tenido una palabra de aliento, de consuelo o un simple «está bien» de ella, pero con el paso de los años, ella ya se había acostumbrado a los malos tratos de su madre, pero eso no significaba que no le doliera — Ese es el maldito problema contigo, siempre crees que te ves bien, pero ante los ojos de los demás no es así Penélope; deberías aprender un poquito de Alondra, ella siempre se ve hermosa y elegante. —Mujer por el amor de Dios deja en paz a la niña—dice Roberto Villalobos. —Otra vez defendiéndola Roberto ¡No puede ser! Por eso es de esta manera. —Por favor ¡No discutamos! Madre me esmeraré más en mi arreglo personal para la próxima. Hay que desayunar por favor tranquilamente e irnos a la ceremonia de graduación. Su madre hace su singular cara de fastidio, y guarda silencio. Terminan de desayunar. Alondra y Penélope se levantan, y se van a arreglar un poco más para irse. Están listas 10 minutos más tarde, salen todos a la graduación, tardan muy poco en llegar. El chófer estaciona la camioneta, y Penélope baja, y su padre la toma del brazo. —Hija estoy tan orgullosa de ti, serás una gran Ingeniera Civil. —Muchas gracias padre. ¡Te quiero muchísimo! —Y yo a ti. Entra al estadio, y se despide de su padre, pues tiene que ir a sentarse, en el lugar de los egresados. Camina y ve que su amigo Lauren, que le está levantando su mano, llega hasta dónde está su amigo. —Te ves hermosa—dice Lauren —Lo mismo digo. Lauren es su mejor amigo, él es gay, y son amigos desde hace más de 8 años. Empieza la ceremonia, y cuando dicen el nombre Penélope, ella se levanta y camina hacia las personas que le darán el diploma, dónde específica que a termina satisfactoriamente sus estudios. Llega, le da su diploma, la felicitan, y le desean mucho éxito. Termina la ceremonia, y está con sus padres, y algunos amigos platicando sobre los planes futuros que tienen. De pronto llega su novio con un hermoso ramo de rosas rojos. Liam es su novio desde hace más de 4 años, están comprometidos, hace un par de meses. —¡Amor! Pensé que no vendrías—Penélope se lanza a sus brazos, pues ella está muy enamorada. —Por nada del mundo, me perdería tu graduación, preciosa. Liam es Abogado, trabaja en la empresa Villalobos, pues su padre también es accionista. Él está enamorado de Penélope, pero es un hombre que le gusta salir con mujer con las cuales puede acostarse, pues Penélope y él, no han tenido relaciones sexuales. Después de la graduación, se van a su casa pues el señor Villalobos le organizo dizque una «pequeña fiesta» a Penélope, y su sobrina Alondra, para festejar, que sean graduado Llegan a su casa, hay demasiadas personas en el jardín. Pues la familia Villalobos, es una de las familias más respetadas, y queridas de California. Penélope al ver demasiada persona se siente un poco incómoda, porque ella es más sencilla. —Padre muchas gracias por la fiesta, pero creo que es un poco exagerada. —Pero que cosas dices, te mereces todo lo mejor del mundo. Y aquí están las mejores familias, es bueno que te empieces a socializar un poco más. —Ok. Penélope está tomada de la mano de Liam. Y caminan para saludar a todos, entre saludo y saludo, pasan más 2 horas. Penélope está hablado sobre su futuro, con un par de amigos de la familia. Cuando por fin llega la hora de comer, y la hermosa Penélope lo agradece infinitamente pues, se está muriendo de hambre. Pasan a sentarse, y empiezan a comer; y Penélope se sienta en medio de su padre y su prometido. Sirven la comida, y empiezan a degustar la deliciosa comida, y son interrumpidos por su la madre de Penélope, la señora Antonella: —¿Cuándo planean casarse? —Pues… A finales del año, señora—, contesta Liam. Penélope, se sorprende mucho, pues no habían fijado la fecha de su boda. —¡Penélope!, ¿Por qué no me habías dicho? Tenemos que organizar mil cosas. —No te habías dicho, porque me acabo de enterar madre. Si me permiten voy al tocador. Penélope se levanta de manera abrupta, pues está demasiado molesta, pues detesta que Liam siempre tome decisiones sin consultarlo con ella. Liam se levanta, detrás de Penélope. Él no va a permitir que su prometida, lo deje en ridículo. Penélope camina lo más rápido que puede, Liam la toma de la mano, con un poco de fuerza pues no quiere que los invitados se percaten del incómodo momento. Se acerca a ella, le dice en el oído: —Se puede saber: ¿Qué crees que estás haciendo? —Voy al baño, no debiste seguirme. —Te seguí, porque me dejaste en ridículo con tus padres. —¡El ridículo! Me lo hiciste pasar tú, ya que ni enterada estaba que nos vamos a casar a finales del año. Las personas de la fiesta empieza, a notar que el par de enamorados están discutiendo. —¡Te puedes calmar Penélope! Los invitados se están empezando a dar cuenta. —Pues déjame ir al baño. De mala gana, la suelta. Penélope camina hacia el baño, y Liam se queda furioso y piensa: —Esta humillación, me la pagarás cuando estemos casados Penélope Villalobos. Vuelve a su mesa y estando ahí, Roberto le pregunta: —¿Cómo te fue hijo? Sé que mi hija tiene un carácter fuerte, pero tú sabrás apaciguarla. —Si señor, pero le aseguro que ya habíamos hablado del tema de la boda, pero seguramente se le olvidó, con todo lo de la graduación. —Si hijo, no te preocupes, nosotros más que gustosos que la boda se efectúe en diciembre. Habla bien con mi hija, y pónganse de acuerdo con la fecha. —Gracias, señor. Penélope está en el baño, está más que enojada, ya que ella no tiene planeado casarse con Liam todavía, primero quiero ejercer, y viajar, y hacer un montón de cosas ella sola, antes de contraer matrimonio. —¡Joder! ¿Por qué Liam siempre hace este tipo de cosas? Cómo odio que haga eso. Ahora tendré encima a mis padres para fijar la fecha de la boda. Se refresca un poco la cara, y sale, camina hacia su mesa nuevamente, y respira profundamente. En cuanto llega ve a Liam, muy animado platicando con su padre. —¿De qué hablan ustedes dos?—, pregunta Penélope curiosa. —Ven siente hermosa. Tu padre y yo, estamos hablando sobre la luna de miel. Dice: Que él nos la va a pagar, que únicamente elijamos el destino. Penélope alza una ceja, y dice: —¡Ah si! Amor ¿Podemos hablar en privado? —Claro hermosa. Liam se levanta, toma de la mano a Penélope, y caminan rumbo al despacho de su padre. Llegan y Penélope cierra la puerta. —Me puedes explicar: ¿Por qué tomas decisiones, sin consultarme? ¡Estoy harta de que hagas eso! —Amor, todos están felices de que nos casemos en diciembre, es lo mejor para todos. —¡Para todos! Liam te había dicho: Que quería esperar un poco antes de casarnos. —¿Qué quieres esperar?, ¡¿A otro hombre?! Dime: ¿Es eso? —Si, escuchas las estupideces que estás diciendo. —¡No soy estupideces Penélope! Tenemos 4 años de novios, y no hemos tenido sexo. ¿Conociste a alguien más? Es por eso que no te quieres casar conmigo—. Toma de los hombros a Penélope, y la sacude. —¡Estás loco! Me estás lastimando, suéltame. —No, esta que me digas la verdad. —De que verdad hablas, estás loco, déjame o comienzo a gritar. Liam suelta a Penélope, y ella está furiosa, pero sabe que este no es lugar, ni el momento para pelear. —Hablamos cuando estés más calmado—, Penélope sale, y deja a Liam furioso. Liam le pega al escritorio con una fuerza sorprendente —¡Maldita sea Penélope! Dónde me enteré de que has estado con alguien más no te alcanzará la vida para pagármelo. Penélope camina hacia el estacionamiento, pues no quiere estar más en la fiesta, necesita pensar: Que va a hacer, no le gusto para nada la reacción de su prometido, eso la hizo dudar si en verdad quiere pasar el resto de su vida con alguien así. Se sube a su auto, y arranca sin rumbo. Conduce lo más rápido que puede, su celular empieza a sonar, y es Liam; no contesta, pues no quiere hablar con él. Sigue manejando, y ve que se está quedando sin gasolina, revisa y ve que se salió sin dinero, y sin tarjetas. —¡Maldita sea! Ve que está cerca del aeropuerto, y decide estacionarse ahí, para pensar un poco, sé que queda un instante allí, pensando en lo que hará. Es una noche fría, busca en su guantera, y ve tiene 5 dólares, decide bajar por un café. Baja de su auto, se frota sus brazos, pues hace bastante frío, corre hacia la entrada del de aeropuerto, y choca con un hombre, cuando levanta la vista, queda sorprendida pues nunca había visto un hombre tan guapo. Se le queda mirando: Su hermoso rostro, pero se pierde en sus ojos color azul. Es interrumpida de sus pensamientos por una voz aguda y bastante molesta. —¿Por qué no te fijas? Acaso estás ciega. —¡Perdón señor! Pero fue usted el que choco conmigo, aparte no debería hablarme así. —¿Qué carajos estás diciendo? —Lo que escucho señor, si me permite Penélope se va indignada, sin saber que aquel hombre es Alexander Blair, el hombre que cambiará su destino.
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