Roberto está furioso con Penélope, odia que lo contradiga, pero él tiene la absurda idea que: Penélope es de su propiedad, hará lo que pida y mandé. —Mira Penélope, esa boda se va a llevar acabo; Liam es hombre más adecuado para ti. Hoy la noche vendrán sus padres a pedir tu mano. —Ya te dije que no me casaré con él. ¿Cuál es tu maldita insistencia que me case con Liam? —No me hables así, y lo hago por tu bien. Así que no quiero más discusiones y te quiero hermosa está noche—, sale de la recámara de Penélope —¡Joder! Quizás debería decirle lo que vi… Pero conociéndolo no me va a creer, pensará que lo estoy inventando para no casarme, necesito pruebas. Y aunque no las tenga, jamás me casaré con ese imbécil. Penélope se acuesta, y suspira profundamente, necesita pruebas de la infidelida

