"Yo… lo lamento. Yo… no debí meterme, pero solamente quería ayudar", dijo la directora. "No me puede ayudar. Él me dejó por una súper modelo, y está perfecto, pero no se puede meter. No puedo superarlo y verlo todos los días no me ayuda, María", le respondí. "Entiendo. Solamente será esta semana. De verdad, vuelve el otro profesor", dijo la directora. "¿De verdad me lo dices, María?", pregunté incrédula, señalándola con el dedo. "Sí, de verdad. Mira, tengo una idea. Te invito a cenar esta noche como recompensa", propuso la directora. "No", comenté dándome la vuelta. "Haré pastel de papas", dijo con una voz cantarina, y eso llamó mi atención. "¿De verdad?", pregunté sorprendida. "De verdad”, menciona sabiendo que me convenció, solo con comida y una sonrisa. Suspiro frustrada, mient

