Capítulo 10: He decidido mantenerte como mía —Así que tenía razón, eres un asesino. —ella dice lo obvio. —Y todavía podría fácilmente matarte y reclamar mi recompensa. Ella inclina la cabeza y me mira de reojo, casi parece ver algo en esa declaración. Como si estuviera confeccionando un plan. —¿Por qué me dices esto ahora? —Porque estoy cansado de tener que evitar que escapes. Y atarte es un trabajo tedioso, aunque muy gratificante. —veo el disgusto en sus ojos, pero al mismo tiempo parece incapaz de replicar—. He decidido mantenerte como mía. Ella resopla. —Cierto. Como si fuera a permitirte hacer eso. No eres mi dueño. —Oh, pero lo soy. Ya ves, yo sostengo el arma. —hago énfasis—. Esto determina si vives o mueres. Yo determino si vives o mueres. Si vas por ahí… —Apunto a la puert

