Capítulo 11: Una salida Alcanzo el teléfono y lo engancho tan rápido como puedo, metiéndolo hasta el fondo en mi escote. Ella se levanta, y yo reboto, fingiendo mirar la pintura. Me mira con los ojos entrecerrados, esperando. Rompo a sudar. Es como si ella lo supiera. Entonces toma el carro y lo empuja lejos de mí, yendo directamente a la puerta. Ni siquiera se ha dado cuenta de que su teléfono ha desaparecido. Todo lo que hace es buscar la llave, abrir la puerta, salir y cerrar de nuevo después de mirarme por última vez. Cuando está tranquilo, tengo la tentación de enloquecer. Pero no lo hago. Tengo que calmarme. Mantén la calma. Toma una respiración. El teléfono está en mi poder, y es mi única salida. Lo saco de mi ropa interior y lo limpio con una toalla antes de intentar marcar l

