A la mañana siguiente Olivia y Evan volvieron al departamento de la chica. Ella golpeó con fuerza la puerta mientras gritaba desde el pasillo que estaban por ingresar. Al sentir risas dentro del hogar abrió para encontrar a Sam y Adam desayunando en la barra, mientras reían ante la idea de su amiga de que ellos tendrían sexo todo el tiempo que se ausentara del lugar. Los ojos de los chicos se abrieron grandes cuando detrás de la muchacha ingresó el morocho, con una enorme sonrisa en sus labios y una bolsa con algo para acompañar el desayuno. - Veo que te volveremos a recibir por aquí - dijo Sam mientras bebía su café. - Hola Sam, tanto tiempo - saludó él extendiendo la mano al castaño y luego repitió el gesto con su amigo. Mientras los tres chicos se quedaron desayunando Olivia entró en

