Descifrando su destino

1582 Words
Alexander despertó en un lugar muy obscuro donde poco a poco fue tomando claridad de la situación. -¡Rut!, ¡Tengo que ir por ella¡ -Se intentó levantar pero se encontró con unos lazos que le impedía levantarse de la cama. Se lastimó un poco por el forcejeo y se detuvo al oír una voz. -¡Hey, hey amigo calma! -Su compañero le pedía que no se lastimara. -¿Por qué estoy amarrado? -Preguntaba ya con tono enojado -¿Qué pasó aquí? -Amigo recuerda lo de la tormenta, te noquee para salvarte de hacer una tontería y faltar a tu juramento de marino. -¡Rut estaba en ese bote tenía que ir por ella! -El capitán les hizo prometer que no romperían las reglas del barco por esa relación -Se acercó a el -si hubieras saltado romperías uno de los códigos y órden en situaciones así. O lo que es peor habrías muerto también generando más bajas en el escuadrón. -¿Morir también? -Dejó de luchar solo para mostrar un rostro pálido y desconsolado -¿Quieres decir qué? -Amigo no -Lo calmaba -Esa tormenta es demasiado extraña, hizo cosas que jamás hemos visto antes. Del escuadrón donde iba tu novia no supimos nada, ya estamos planeando regresar a la zona evitando ser dañados y poder encontrar sobrevivientes. Pero necesitas calmarte y tener esa actitud que te llevo hasta donde hoy estás. -¡No puedo calmarme! -respondía eufórico -No solo Rut, todos los demás pueden necesitar nuestra ayuda. -¿Crees que nadie está considerando ayudar? -Respondía también con gritos -Te voy a liberar porque necesito ir a mi puesto y no regresaré en un rato -Deshacia los amarres en sus brazos -Ya te expliqué la situación tu sabes lo que haces a partir de ahora. Alexander movió sus manos para desentumirse y se quedó mas tranquilo. -Ok, tienes razón, me calmaré -Tomaba su cabello con ambas manos para pensar -¿Qué hago ahora?, ¿En qué te ayudo? -El capitán está reuniendo la mayor información posible hablado con la base. Todos los demás nos estaremos reuniendo para esperar órdenes -Agarro algo de ropa -Ten, cambiate y ven conmigo. Alexander agarró el traje para cambiarse y poderse ver presentable en la reunión. Si algo cuidaban los marinos además de la disciplina era la imagen y la formalidad. Ambos subieron a cubierta para unirse a la formación de los escuadrones que se organizaban. -¡No tenemos muchos datos aún! -Explicaba el teniente -¡Esa tormenta puede ser un peligro para nosotros y para y para todos los habitantes de la costa según haga su movilidad. Hemos pedido apoyo de todo el personal capacitado pero ninguno ha tenido resultados así que debemos proceder con cautela el mayor tiempo posible. El capitán salió a cubierta para dar las órdenes a su equipo. -¡Escuchen bien señores! - recibía el saludo de todos al salir -La situación es crítica, esa tormenta púrpura es algo que ni en todos mis años había visto algo parecido. Tiene un comportamiento extraño, se mueve velozmente y no tiene un sentido de rotación. Además no sabemos el alcance de esos rayos color púrpura. Nuestro reciente escuadrón de reconocimiento fue alcanzado por uno de esos rayos y el bote fue partido por la mitad. Desconocemos si hay víctimas o el paradero de nuestros compañeros. Así que tenemos 3 misiones principales: regresar a las coordenadas e intentar buscar a nuestros compañeros porque no descartamos que pudieran haber sobrevivientes. La segunda es explorar lo que más podamos sobre el recorrido de esa tormenta y poder calcular su velocidad, rotación y su posible dirección. Todo esto lo debemos hacer con sumo cuidado y con las precauciones del protocolo D-3 -Miraba al cielo por un instante -Y la última y más importante para todos nosotros, debemos sobrevivir no permítanos bajas en este escuadrón. Solo se escuchaba un ¡Si capitán! de parte de todos los ahí presentes. -Muy bien ya conocen su misión, sus grupos y su función. El teniente dirigirá la operación, zarpamos en este momento. Todos los marinos empezaron a moverse a sus puestos y con sus respectivos equipos. Entre ellos destacaban el equipo médico cuya prioridad era buscar sobrevivientes y ayudarlos. También el equipo químico para buscar posibles soluciones y el equipo geógrafo y climático que se encargaban de buscar el terreno mejor ubicado para la misión. Alexander se integró al equipo químico de inmediato rezando y deseando que su prometida estuviera bien. El barco puso rumbo a la ubicación donde tuvieron el primer contacto con dicha tormenta. Avanzó a un ritmo semi rápido y al poco tiempo ya se acercaban al lugar. El reloj marcaba las 12 hrs. de aquel nuevo día cumpliendo casi medio día desde el encuentro con la tormenta. Era casi imposible que está estuviera en esa zona por este tiempo ya que se van moviendo hasta que se internan en el mar. Pero no estaba de más tomar las precauciones por lo que habían visto todo podía pasar. El clima era favorable, había mucho viento a favor y el sol estaba en su mayor resplandor como si el mismo ayudara a buscar a los compañeros. Conforme se acercaban al lugar la preocupación era mayor pues era una zona recientemente marcada como peligrosa. Llegaron y todos los escuadrones comenzaron a prepararse para sus respectivas misiones. Con el telescopio intentaban ampliar terreno buscando sobrevivientes y al mismo tiempo estar alertas por la tormenta. Más de 20 minutos tardaron pero no encontraban nada, el protocolo seguía pero la búsqueda no estaba dando buenos resultados. Alexander estaba en el equipo mas inactivo de todos lo cual elevaba la frustración al querer escuchar que su amada había aparecido o peor que dieran la notificación de encontrar c*******s. En esa zona del mar no había mucho problema, eran aguas tranquilas siendo incluso un área de pesca muy recurrente. El clima casi siempre era favorable para navegar y nunca tenían tema de alguna amenaza militar. Aún así todo el cuerpo de marinos estaba perfectamente preparando para cualquier situación. -¡A lo lejos se ve la tormenta! -gritaba el vigía para alertar a todos. El grupo de marinos que habían bajado abordaron nuevamente el barco para estar listos e irse de ahí. Todos observaban al oeste, la tormenta se veía muy lejos. Un conjunto de nubes de color violeta que lanzaba rayos al mar constantemente. El agua que corría de abajo arriba como si fuera un huracán era del mismo color por lo cual era fácil identificarla incluso a lo lejos. Todos se quedaron mirando y documentando lo más que podían de dicha tormenta, pero algo no estaba bien. Se empezó a mover a gran velocidad como si tuviera vida propia y voluntad para recorrer los mares. Lo peor es que se aproximaba hacía su dirección y a una velocidad increíble. Ante los ojos de todos y al ver lo grande que era mientras se acercaban decidieron avanzar y salir de la zona inmediatamente antes de ser arrastrados. -¡Un bote está en esa dirección! -gritaba nuevamente el vigía -¡Creo que son nuestros compañeros, están huyendo de ahí! El capitán tomó el telescopio y verificó que había un pequeño bote tratando de escapar de la tormenta que venia tras ellos. Tomó la decisión de avanzar en esa dirección saliendo del rango de la tormenta. -¡Preparen cuerdas para que puedan abordar! -¡Señor estamos yendo en dirección a la tormenta, podemos quedar atrapados ahí! -decía el teniente con un poco de temor -¡demos la vuelta! -¡No abandonaré a los sobrevivientes teniente! -El capitán se mantenía firme ante su decisión. Alexander sin pensarlo agarró los lazos y se colocó del lado este del barco para poder lanzarlas a sus compañeros. Los segundos parecían ser eternos al estar navegando en esa dirección. El capitán estaba con la mirada firme diciendo "lo lograremos" Alexander sin con la mirada más fija pudo reconocer que su amada estaba en ese bote con otro compañero, solo ellos dos estaban ahí e intentaban desesperadamente escapar. El momento llegó y ambos se cruzaron, Alexander vio a Rut con ilusión y lanzó las cuerdas, después sus compañeros lanzaron un par más. Rut la tomó y la amarró en su compañero que estaba herido y no podía sujetarse. -¡Agárrate Rut, no hay tiempo! -gritaba desesperado Alexander -Ya voy, necesito asegurarlo. Alexander no pudo más que sentir orgullo que ni en esos momentos su amada fuera noble y caritativa. Los demás jalaron la cuerda para subir a su compañero rápidamente mientras Rut agarró el otro lado y Alexander comenzó a jalar con todas sus fuerzas. -¡Listo, den la vuelta! -Grito el teniente al sentir la presión que la tormenta casi estaba ahí. -Aguanten un poco -pedía Alexander mientras jalaba con todo lo que tenía. Su mejor amigo llegó para ayudarlo y juntos jalaron. El barco dio un giro brusco para cambiar de dirección lo que provocó que Rut se golpeara en el barco y cayera soltando la cuerda y regresara al bote. -¡No, esperen! -pedían los marinos que intentaban rescatar a Rut. Pero fue demasiado tarde, el barco ya había girado y se alejaba rápidamente de ahí. Alexander buscó ver a su amada y nuevamente vió como quedaba envuelta en los colores violetas de aquella tormenta y ella solo le pudo regalar una sonrisa mientras desaparecía ante sus ojos.
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