-No puedes desertar así amigo - Hablaba Roberto el mejor amigo de Alexander mientras lo veía quitarse el uniforme ¿Qué pasa con todo esté tiempo de esfuerzo aquí? si te vas serás tratado como un desertor y si algún día quieres volver perderás tu rango y tus avances.
Alexander ni siquiera lo miraba, seguía guardado sus cosas en una maleta muy grande de color azul marino con un decorado rojo. Metía algo de ropa, algunas fotos, sus papeles oficiales y un barco pequeño de recuerdo.
Se vistió de manera casual, una guayabera de color blanca, un pantalón marrón, unos zapatos cómodos negros y unos lentes obscuros. Definitivamente había optado por quitarse su uniforme el cual puso afuera de la maleta para llevarlo en la mano y entregarlo.
Estaba decidido a renunciar a pesar de las palabras de su amigo.
-Entiendo que estés enojado conmigo, pero créeme un día me lo vas agradecer.
Alexander solo movía la cabeza en señal de negación, cerró la maleta y caminó rumbo a la salida de esa habitación.
-¡Escuchame!, quizá sea duro pero estás vivo, no te pido que me agradezcas solo que entiendas que lo hice por ti.
-¿Por mi dices? -le respondía mientras se quitaba los lentes y mirarlo a los ojos -Mira entiendo que lo hiciste por ayudarme aunque no te lo pedí y claro sin saber mis deseos. ¡Yo hubiera preferido hundirme en esa tormenta con ella a aguantar este peso!
-Amigo las cosas fáciles nunca son las recomendables. Ella eligió su nobleza antes que su propia vida -Lo agarró del hombro -acepta su decisión y vive feliz como a ella le gustaría.
Alexander se puso los lentes nuevamente y siguió su camino. Llegó a la puerta y volteó para decirle a su amigo -¡Gracias por todo¡
Roberto no pudo más que suspirar y verlo salir de ahí.
Esa habitación era algo simbólica para ambos. Pertenecía a la base de la Marina nacional ubicada en la costa del estado de Gansun. En ella habían celebrado ascensos, logros, carreras, victorias y elogios por parte del capitán. Habían estado ahí, en esos dormitorios desde que entraron en la marina como un gran equipo, pero desde mucho antes se conocían. Habían sido amigos y vecinos desde niños.
Los dormitorios eran bastante amplios, había literas al fondo, en total 4 para recibir 8 marinos que las compartían. Al frente había unos roperos muy grandes donde cada uno tenía su espacio para guardar su ropa. También tenía una enorme ventana que daba al mar, lo que hacía una vista hermosa. Un comedor y una barra eran los encargados de dar vista en el interior. Ahí comían por las noches lo que metían de contrabando, guardaban algunas botellas para festejar con los compañeros y tenían algunos adornos como barcos y retratos familiares. Los únicos que tenía Alexander era uno de sus padre y el de el con su amada Rut tomado algunos años atrás. Sin duda un lugar con muchos recuerdos acumulados durante años.
Alexander salió de la habitación aún sin tener claro que haría después de renunciar, evidentemente era un dolor insoportable que al estar en ese lugar solo lo aumentaría. Nadie del equipo deseaban que se fuera aunque entendían la situación. Los superiores lo seguían viendo como un marino destacable y según el reglamento la institución debería ser la prioridad de cualquiera, por eso no iban a tolerar su renuncia.
El capitán había hablado con el la noche anterior y le pidió que se fuera unos días para vivir el luto, que no aceptaba su renuncia, el seguiría formando parte del equipo. Que se relajará, tomará unas vacaciones y luego más tranquilo regresara para tomar su puesto y un posible nuevo ascenso ahora como Teniente.
Alexander dió un no rotundo ante está oportunidad lo que ocasionó un poco de molestia para el capitán y el equipo a cargo. No era fácil abandonarlo todo profesionalmente hablando para una institución tan importante pero Alexander lo hizo ver tan sencillo.
Caminó por la base rexorriendola rápidamente, pues cada paso que daba le recordaba lo que había vivido ahí con ella. El lugar redactaba desde que se conocieron en la ceremonia inicial, hasta la última noche que pasaron juntos antes de zarpar.
La base no era nada despreciable en cuestión de arquitectura y tecnología naval. Tenía el edificio central que eran básicamente las oficinas de operaciones. Todo el personal de oficina trabajaba ahí, reclutando datos y enlazando con el gobierno y otras fuentes. El personal de inteligencia también estaba ahí con todas sus secciones y grupos. Eran unas oficinas muy lujosas aunque no era un edificio alto. Solo tenía un piso en el cual los de alto mando tenían sus reuniones. Aunque se rumoraba que no eran solo oficinas sino que tenían bastantes cosas para tener una vida placentera ahí. Sala de juego, habitaciones muy bien equipadas con televisión y todas las comididades. Aunque también estaban los que tenían datos de conspiración que ahí almacenaban registros de cosas inusuales y de alto secreto. Pero todo quedaba en rumores ya que nadie tenía acceso a ese lugar más que ciertas personas de muy alto rango.
También estaba el muelle con sus múltiples barcos perfectamente acomodados. Y contaba con una gran gama de estos. Desde los buques de guerra como: lancha rápida, buque lanzamisiles, los grandes y hermosos barcos nodrizas, minadores costeros, el maravilloso y científico buque Hospital, el buque nodriza de submarinos y obviamente los submarinos, todos acomodados en el muelle por orden y listos para cualquier eventualidad en un rango de 10,000 metros en la costa.
La base también contaba con los edificios de uso general como el comedor, gimnasio, campo de entrenamiento terrestre y campo de entrenamiento acuático.
Al fondo un pequeño instituto donde se impartían cursos, aunque la escuela estaba en el centro del país ahí se impartían algunas especialidades.
Estaba el laboratorio donde algunos marinos seguían realizando pruebas para mantener limpias las aguas aunque también algunos con fines militares. El hospital estaba en la zona sur y era reconocido por albergar los mejores médicos que incluso sanaban difíciles enfermedades. No solo las ocasionadas en batalla como en otros tiempos era la prioridad. Atendían de manera especial para tenerlos en dietas y forma adecuada. Se les hacía revisiones de rutina para checar su presión, el azúcar, grasas, etc. Para tener a los mejores soldados siempre disponibles. Había una sección psicológica que ayudaba con problemas mentales después de varios días en alta mar, a marinos que no se acostumbraban al cambio o que simplemente extrañaban a la familia. Era todo un equipo profesional.
Alexander se dirigió a las oficinas para poder tramitar su baja definitiva de la marina y todas sus ventajas.
Se acercó mientras recordaba la promesa de casarse con Rut y que ese proceso de renuncia lo iban hacer dentro de poco juntos para vivir apartados de ahí. Un sueño que ahora ya no parecía posible. Alexander aún estaba en aparente shock y procesando el duelo de la perdida. Necesitaba alejarse para poder llorar a solas y sin que nadie le dijera nada.
-Buenas tardes soy el Marino Alexander y vengo por el tema de mi renuncia.
-Buenas tardes, ¿Ya lo notificó con sus superiores? -preguntaba una señorita muy dulce que lo atendía desde el otro lado de la ventanilla.
-Si, el capitán Casuel es el hombre al que respondo y ayer le notifiqué está acción.
-Permitame su credencial por favor -le pedía amablemente -Alexander Salmonela Falcón, primer maestre en el escuadrón RQR. Edad 29 años -Le corroboraba los datos -No tengo ningún reporte del capitán por su renuncia, solo que recientemente estuvo en el accidente de la tormenta ¿Está seguro que desea renunciar?
Alexander se sintió un poco juzgado como si huyera por cobardía después de ese suceso -Señorita -dijo serio mientras se agachaba -En esa tormenta perdí por negligencia a la que sería mi esposa, puede verificar en sus registros lo que quiera, peor como le notifiqué al capitán ya no deseo nada en este lugar quiero irme inmediatamente.
La señorita lo miró un poco sorprendida por la situación -Claro yo le haré firmar la renuncia, solo necesito la firma de su superior y el trámite será más sencillo.
-Ok, entiendo bueno me voy de aquí y regresaré en unos días para firmar esa renuncia -se colocó los lentes - Daré tiempo al trámite.
-Pero si usted se va de la base así , será tomado como desertor.
-Bueno eso no va ser así pues le estoy notificando mis motivos y renuncia. Iré a entregar los uniformes inmediato a la sección que corresponde y regresaré en unos días muchas gracias por su atención.
No permitió que la señorita le dijera nada más, el se fue sin mirar atrás.
Salió de la oficina para ingresar al departamento de uniformes donde después de firmar la entrega de estos y el material como si gafete, placa, etc. Salió con su maleta a toda prisa para no regresar nunca más.
***
-No puedes desertar así amigo - Hablaba Roberto el mejor amigo de Alexander mientras lo veía quitarse el uniforme ¿Qué pasa con todo esté tiempo de esfuerzo aquí? si te vas serás tratado como un desertor y si algún día quieres volver perderás tu rango y tus avances.
Alexander ni siquiera lo miraba, seguía guardado sus cosas en una maleta muy grande de color azul marino con un decorado rojo. Metía algo de ropa, algunas fotos, sus papeles oficiales y un barco pequeño de recuerdo.
Se vistió de manera casual, una guayabera de color blanca, un pantalón marrón, unos zapatos cómodos negros y unos lentes obscuros. Definitivamente había optado por quitarse su uniforme el cual puso afuera de la maleta para llevarlo en la mano y entregarlo.
Estaba decidido a renunciar a pesar de las palabras de su amigo.
-Entiendo que estés enojado conmigo, pero créeme un día me lo vas agradecer.
Alexander solo movía la cabeza en señal de negación, cerró la maleta y caminó rumbo a la salida de esa habitación.
-¡Escuchame!, quizá sea duro pero estás vivo, no te pido que me agradezcas solo que entiendas que lo hice por ti.
-¿Por mi dices? -le respondía mientras se quitaba los lentes y mirarlo a los ojos -Mira entiendo que lo hiciste por ayudarme aunque no te lo pedí y claro sin saber mis deseos. ¡Yo hubiera preferido hundirme en esa tormenta con ella a aguantar este peso!
-Amigo las cosas fáciles nunca son las recomendables. Ella eligió su nobleza antes que su propia vida -Lo agarró del hombro -acepta su decisión y vive feliz como a ella le gustaría.
Alexander se puso los lentes nuevamente y siguió su camino. Llegó a la puerta y volteó para decirle a su amigo -¡Gracias por todo¡
Roberto no pudo más que suspirar y verlo salir de ahí.
Esa habitación era algo simbólica para ambos. Pertenecía a la base de la Marina nacional ubicada en la costa del estado de Gansun. En ella habían celebrado ascensos, logros, carreras, victorias y elogios por parte del capitán. Habían estado ahí, en esos dormitorios desde que entraron en la marina como un gran equipo, pero desde mucho antes se conocían. Habían sido amigos y vecinos desde niños.
Los dormitorios eran bastante amplios, había literas al fondo, en total 4 para recibir 8 marinos que las compartían. Al frente había unos roperos muy grandes donde cada uno tenía su espacio para guardar su ropa. También tenía una enorme ventana que daba al mar, lo que hacía una vista hermosa. Un comedor y una barra eran los encargados de dar vista en el interior. Ahí comían por las noches lo que metían de contrabando, guardaban algunas botellas para festejar con los compañeros y tenían algunos adornos como barcos y retratos familiares. Los únicos que tenía Alexander era uno de sus padre y el de el con su amada Rut tomado algunos años atrás. Sin duda un lugar con muchos recuerdos acumulados durante años.
Alexander salió de la habitación aún sin tener claro que haría después de renunciar, evidentemente era un dolor insoportable que al estar en ese lugar solo lo aumentaría. Nadie del equipo deseaban que se fuera aunque entendían la situación. Los superiores lo seguían viendo como un marino destacable y según el reglamento la institución debería ser la prioridad de cualquiera, por eso no iban a tolerar su renuncia.
El capitán había hablado con el la noche anterior y le pidió que se fuera unos días para vivir el luto, que no aceptaba su renuncia, el seguiría formando parte del equipo. Que se relajará, tomará unas vacaciones y luego más tranquilo regresara para tomar su puesto y un posible nuevo ascenso ahora como Teniente.
Alexander dió un no rotundo ante está oportunidad lo que ocasionó un poco de molestia para el capitán y el equipo a cargo. No era fácil abandonarlo todo profesionalmente hablando para una institución tan importante pero Alexander lo hizo ver tan sencillo.
Caminó por la base rexorriendola rápidamente, pues cada paso que daba le recordaba lo que había vivido ahí con ella. El lugar redactaba desde que se conocieron en la ceremonia inicial, hasta la última noche que pasaron juntos antes de zarpar.
La base no era nada despreciable en cuestión de arquitectura y tecnología naval. Tenía el edificio central que eran básicamente las oficinas de operaciones. Todo el personal de oficina trabajaba ahí, reclutando datos y enlazando con el gobierno y otras fuentes. El personal de inteligencia también estaba ahí con todas sus secciones y grupos. Eran unas oficinas muy lujosas aunque no era un edificio alto. Solo tenía un piso en el cual los de alto mando tenían sus reuniones. Aunque se rumoraba que no eran solo oficinas sino que tenían bastantes cosas para tener una vida placentera ahí. Sala de juego, habitaciones muy bien equipadas con televisión y todas las comididades. Aunque también estaban los que tenían datos de conspiración que ahí almacenaban registros de cosas inusuales y de alto secreto. Pero todo quedaba en rumores ya que nadie tenía acceso a ese lugar más que ciertas personas de muy alto rango.
También estaba el muelle con sus múltiples barcos perfectamente acomodados. Y contaba con una gran gama de estos. Desde los buques de guerra como: lancha rápida, buque lanzamisiles, los grandes y hermosos barcos nodrizas, minadores costeros, el maravilloso y científico buque Hospital, el buque nodriza de submarinos y obviamente los submarinos, todos acomodados en el muelle por orden y listos para cualquier eventualidad en un rango de 10,000 metros en la costa.
La base también contaba con los edificios de uso general como el comedor, gimnasio, campo de entrenamiento terrestre y campo de entrenamiento acuático.
Al fondo un pequeño instituto donde se impartían cursos, aunque la escuela estaba en el centro del país ahí se impartían algunas especialidades.
Estaba el laboratorio donde algunos marinos seguían realizando pruebas para mantener limpias las aguas aunque también algunos con fines militares. El hospital estaba en la zona sur y era reconocido por albergar los mejores médicos que incluso sanaban difíciles enfermedades. No solo las ocasionadas en batalla como en otros tiempos era la prioridad. Atendían de manera especial para tenerlos en dietas y forma adecuada. Se les hacía revisiones de rutina para checar su presión, el azúcar, grasas, etc. Para tener a los mejores soldados siempre disponibles. Había una sección psicológica que ayudaba con problemas mentales después de varios días en alta mar, a marinos que no se acostumbraban al cambio o que simplemente extrañaban a la familia. Era todo un equipo profesional.
Alexander se dirigió a las oficinas para poder tramitar su baja definitiva de la marina y todas sus ventajas.
Se acercó mientras recordaba la promesa de casarse con Rut y que ese proceso de renuncia lo iban hacer dentro de poco juntos para vivir apartados de ahí. Un sueño que ahora ya no parecía posible. Alexander aún estaba en aparente shock y procesando el duelo de la perdida. Necesitaba alejarse para poder llorar a solas y sin que nadie le dijera nada.
-Buenas tardes soy el Marino Alexander y vengo por el tema de mi renuncia.
-Buenas tardes, ¿Ya lo notificó con sus superiores? -preguntaba una señorita muy dulce que lo atendía desde el otro lado de la ventanilla.
-Si, el capitán Casuel es el hombre al que respondo y ayer le notifiqué está acción.
-Permitame su credencial por favor -le pedía amablemente -Alexander Salmonela Falcón, primer maestre en el escuadrón RQR. Edad 29 años -Le corroboraba los datos -No tengo ningún reporte del capitán por su renuncia, solo que recientemente estuvo en el accidente de la tormenta ¿Está seguro que desea renunciar?
Alexander se sintió un poco juzgado como si huyera por cobardía después de ese suceso -Señorita -dijo serio mientras se agachaba -En esa tormenta perdí por negligencia a la que sería mi esposa, puede verificar en sus registros lo que quiera, peor como le notifiqué al capitán ya no deseo nada en este lugar quiero irme inmediatamente.
La señorita lo miró un poco sorprendida por la situación -Claro yo le haré firmar la renuncia, solo necesito la firma de su superior y el trámite será más sencillo.
-Ok, entiendo bueno me voy de aquí y regresaré en unos días para firmar esa renuncia -se colocó los lentes - Daré tiempo al trámite.
-Pero si usted se va de la base así , será tomado como desertor.
-Bueno eso no va ser así pues le estoy notificando mis motivos y renuncia. Iré a entregar los uniformes inmediato a la sección que corresponde y regresaré en unos días muchas gracias por su atención.
No permitió que la señorita le dijera nada más, el se fue sin mirar atrás.
Salió de la oficina para ingresar al departamento de uniformes donde después de firmar la entrega de estos y el material como si gafete, placa, etc. Salió con su maleta a toda prisa para no regresar nunca más.