Prólogo: El Aroma del Sacrilegio
El cielo del Nexo no conocía las estrellas, solo el resplandor agonizante de los relámpagos dorados que Ren Zhun desataba a su paso.
—¡Atrápalo! —el grito de un ángel de la guardia, con la garganta desgarrada por el pánico, se perdió en el estruendo de un trueno que hizo temblar los cimientos de cristal del Purgatorio.
Ren Zhun no corría; se deslizaba a través de la realidad como una mancha de tinta negra sobre un lienzo de seda. Su espada, bañada en la esencia dorada de los soldados celestiales, trazaba arcos de muerte con una elegancia que resultaba insultante. Se detuvo un segundo, lo justo para limpiar la sangre de su mejilla con el dorso de la mano, y dedicó una sonrisa lánguida a los perseguidores que aún quedaban en pie.
—Demasiado lentos —susurró, su voz cargada de un hedonismo que ponía los pelos de punta—. Me estoy aburriendo, y saben que cuando me aburro, las cabezas tienden a rodar con más facilidad.
A unos metros, oculto tras una columna de mármol que se desmoronaba, Haneul observaba la carnicería con una calma aterradora. Su cabello plateado estaba perfectamente peinado, a pesar de que el aire apestaba a ozono y carne quemada. En sus manos, protegidas por finos encajes, sostenía un frasco de cristal donde una pluma de arcángel palpitaba con una luz blanca que hería la vista.
No era una pluma entregada voluntariamente. Estaba húmeda, tibia, arrancada en el instante preciso en que la víctima había olvidado su nombre entre espasmos de placer y agonía.
—Ren, deja de jugar —ordenó Haneul, su voz infantil cargada de una autoridad gélida—. Baek-Ho está cerca. Si el Juez del Purgatorio nos encuentra aquí, no habrá relámpago que nos salve de sus espejos.
Ren Zhun soltó una carcajada vibrante y, en un parpadeo, apareció frente a Haneul. La diferencia de altura era evidente, pero la tensión que emanaba de ambos nivelaba el aire. El asesino se inclinó, rozando con su nariz la oreja del pequeño estratega, inhalando el aroma a incienso y sangre que siempre lo rodeaba.
—¿Miedo, mi pequeño arquitecto? —coqueteó Ren, pasando un dedo enguantado por el labio inferior de Haneul—. Pensé que querías ver el Cielo arder desde el trono que estamos construyendo.
Haneul no se apartó. Al contrario, sujetó la solapa de la túnica oscura de Ren y lo atrajo más hacia él, sus ojos azul hielo clavados en el ámbar salvaje del asesino.
—Quiero el trono, Ren. Y para tenerlo, necesito que termines de limpiar este pasillo. El próximo milagro requiere una pluma de serafín, y tú eres el único que sabe cómo hacer que un serafín se olvide de Dios antes de morir.
Ren Zhun sintió un escalofrío de anticipación. La ambición de Haneul era el único combustible que lograba sacarlo de su letargo eterno. Besó castamente la frente del ángel caído, un gesto que en cualquier otro mundo parecería tierno, pero que aquí era la firma de un pacto de destrucción.
—Entonces, que así sea —dijo Ren, volviendo a desenvainar su acero n***o—. Que el Cielo llore sus plumas. Yo me encargaré de recoger sus gritos.
LO QUE ENCONTRARÁS EN ESTA NOVELA:
—Fantasía Épica Oscura: Un sistema de magia basado en el sacrificio de la pureza y el robo de milagros.
—Romance Bisexual y Dinámicas de Poder: Una relación compleja entre un asesino despiadado y un estratega manipulador donde el amor y la ambición se confunden.
—Mundo de Época Mitológico: La convivencia tensa entre el Cielo, el Infierno, el Purgatorio, el Abismo y el Nexo.
—Acción sin Censura: Batallas viscerales, seducción letal y una trama de intriga política que te mantendrá al borde del asiento.
—Lenguaje Elegante y Sugerente: Una narrativa diseñada para sumergirte en una atmósfera gótica y sensual.