Aris se sentía horriblemente culpable, y lo odiaba. Es más, hasta estaba enojado consigo mismo. Sabía mejor que nadie que tendía a distraerse con bastante facilidad, y era algo con lo que aprendió a vivir. Por supuesto, más de una vez se metió en algún problemilla por ello, pero nunca... alguien se lastimó debido a su irresponsabilidad. Sí, su amigo lobuno era un ser sobrenatural superior a los humanos comunes y corrientes como él, pero eso no quitaba el hecho de que podía lastimarse. Y por su culpa, aquel gran lobo, resultó herido. Por supuesto, Cassy, cuyo nombre era el cual había elegido para llamarle en su mente, no mostraba señal alguna de que algo le doliera. El problema era que hubo un año en que Aris pasó gran parte recorriendo los parques cercanos, obsesionado con dibujar cada a

