Solo llevo una semana trabajando en Orejuela Lawyers, y ya me siento morir. Carmen resultó siendo un real fastidio. Mientras que los demás abogados junior intentan no dejarme mucho trabajo, esperando a que termine de adaptarme, ella al parecer me está dejando todo lo que le corresponde hacer, porque ya no se la pasa en su cubículo, sino que va a hacer visita en los otros departamentos. Y mientras yo alimentaba la base de datos de la firma con el último informe sobre los casos de restitución de tierras, escuchaba canciones de Taylor Swift, la reina de la música del despecho. En ninguna parte del reglamento decía que estaba prohibido escuchar música mientras se trabajaba, así que reproduje mi playlist de YouTube en el ordenador y me puse los discretos audífonos del celular. Al menos

