Narra Alejandro Yo nunca había tenido tantas ganas de matar a Fernando. Él siempre fue bueno conmigo, desde que yo era un bebé. Si bien papá siempre me tuvo niñeras, estas no podían estar las 24/7 pendientes de mí, tenían que dormir en la noche, así que cuando yo me despertaba en la madrugada por cualquier motivo, Fer estaba ahí, e incluso me cambió los pañales, y me cambiaba las sábanas cuando me orinaba en la cama. Yo nunca había tenido motivo alguno para enojarme con él, pero apenas me enteré que había despedido a Vlad y a Marcela, monté en colera y lo esperé en casa con mi mejor cara de enojo, esa que tanto le asustaba a él porque yo le recordaba mucho a mamá cuando se enojaba con él por alguna travesura que hacía. Duré cerca de 15 minutos haciéndole berrinche, y él solo se quedó

