Narra Kyril.
Besar sus labios era lo más placentero, no se que voy hacer con ella, pero una cosa tengo muy segura es que la voy a mantener a mi lado hasta el ultimo día de su vida.
No estaba ebrio como ella lo estaba, es más ese vino no me hacía efecto, para ello tendría que tomarme una bodega entera.
~Serás mía~. Le dije. ~Dime que serás solo mía~. Le hablé de manera sugerente.
~Soy solo tuya~. Me respondió eso hizo que Zeev gruñera.
La bese, quería hacerla mía, pero quiero que ella esté consiente cuando lo haga, deslice mi manos por sus piernas hasta llegar a sus muslos. ~Eres mía desde siempre mía~. La tome en mis brazos y la lleve con migo a la habitación, la desnudé dejándola solo en ropa interior.
La mire de arriba abajo su cuerpo es hermoso y ese bronceado me vuelve loco, la acosté en la cama, besé toda su piel, sus gemidos me hacían querer enterrarme dentro de ella.
Seguí besando su cuerpo, hasta deleitarme, sus gemidos hacían ronronear a Zeev, me acosté a su lado la atraje hacía mí y me perdí en sus labios....luego caí en la inconsciencia, me deje llevar por el sueño...
(**).
Día siguiente.
Estire mis brazos, toque la cama donde estaba ella, abrí mis ojos al no sentirla, me levanté como resorte, mire toda la habitación, su olor estaba por todas lados, su ropa ya no estaba donde la había dejado. ~Maldición~. Gruñi.
Salí de la habitación y busque por todo el apartamento, no había rastros de ella.
Tome mi móvil y le marqué, el sonido provenía del salón, camine hacia haya, estaba metido en el sofá donde estábamos anoche, lo tome y fui de vuelta a la habitación, me duche, me vestí, desayuné, salí del departamento, se que la encontrare en la agencia, ¿Como fue capaz de irse?, Después de decir que era mía.
~Nadie te mando a quedarte dormido~.
~No molestes Zeev es la primera vez en años que puedo dormir sin pesadillas y creo que tu también lo hiciste~.
~Es verdad no me di cuenta cuando se levantó, dormí como un tronco~.
~Exacto dormimos como troncos, ahora se que no debemos estar sin ella, es nuestra, hoy mismo me la llevo~.
~No somos unos cavernícola Kyril, debemos hacerlo de forma civilizada~.
~No, ya me cansé es nuestra y me la llevo hoy~.
Cerré el link con Zeev, subí a mi auto, conduje hasta la agencia, subí al elevador, al llegar al piso me acerque a la asistente.
~Dígale a la señorita Echeverri que venga a mi oficina~. La asistente me mira. ~¿Que sucede?~.
~Señor la señorita Echeverri no se encuentra, esta con los demás modelos para la sesión de fotos en la playa, para la revista, y no vendrá en una semana~. Apreté mis puños.
~Quiero ver su agenda~.
~Si señor ya se la llevó~.
~La quiero imprimida para ya~. No espere respuesta.
Ella va conocer a Kyril Hegel, entre a la oficina y empecé a tirar todo lo que había a mi paso.
~Primero dice que es mía y luego se va así como si nada, sin despedirse, te vas arrepentir Daniela, te vas arrepentir de haberte ido~. Tiro una botella de vidrio los vidrios quedan esparcidos por todos lados.
La puerta es tocada, entre abrí la puerta y tome la hoja, la revise de arriba abajo, tenia unos días libres después de la sesión de fotos, luego tenía una sesión de fotos en lencería, eso no pasará Dany, también iba participar en una pasarela de caridad. ~A nada de eso asistirá Daniela eres mía, solo yo puedo verte semi desnuda y desnuda solo yo~. Tengo la excusa perfecta. ~Tu vendrás a mí por tus propios medios mi amada Daniela, está vez no la dejaré ir~. Salí de la oficina. ~Que venga los de limpieza~.
~Si señor~. Camine al elevador, marque la planta baja, al salir subí al auto y conduje de regresó a la manada...
Narra Daniela.
Al despertarme unos brazos fuertes rodeaban mi cintura y una cabeza estaba en el centro de mi pecho, me sentía a gustó con él o quien fuera, era como si perteneciera a esos brazos.
Abrí mis ojos. ~¿Porque duermo con alguien yo no tengo novio o perro que me ladre aún?~. Mire a la persona bueno solo lo que veía de él, su cabellera negra, y esa piel blanca y su aroma, como a madera recién cortada, ese olor era exquisito. ~¿Como rayos llegue yo aquí?, Y ¿por qué estoy desnuda?~. No totalmente pero estoy desnuda.
Como termine aquí, en la cama de mi jefe, solo recuerdo haber llegado con él, cenamos y tome una que otra copa de vino, ¡ah! El vino, y lo besé, por dios Dany que hiciste, no puedo creerlo, que vergüenza como voy a verle la cara, no se que me paso.
Aunque pensándolo bien estoy salvada por esta semana, no lo veré, ya después veré qué sucede, me levanté como pude, su agarre era muy fuerte, sin moverlo me zurre como un gusano hasta escapar de su agarre, me levanté de la cama.
Tome mi ropa y me vestí lo mas rápido posible, salí de forma sigilosa de su habitación, camine hasta el salón tome mi bolso y salí del apartamento.
Por suerte estaba el conserje puliendo el piso y me ayudó a bajar, por lo que me dijo el piso completo es privado y exclusivo del señor Hegel.
Tome un taxi hasta la casa de mis padres, mi hermano como todo buen hermano que es me pasaría dejar la maleta, aunque pensándolo bien eso me traerá problemas con mamá.
Subí a mi habitación tome una ducha y me vestí, al bajar estaba mi mamá moviendo el pie, eso era señal de que estaba molesta y como dije recibí un buen regaño de parte suya, por mentirle, no se por que no entiende que ya no soy una niña.
Ellos no tienen esa regla de mi casa mis reglas no, ellos son de los que si les dices me voy a quedar donde una amiga es donde esa amiga y si es donde tu hermano es donde tu hermano y así sucesivamente.
Después de desayunar me despedí, en toda la semana tengo sesión de fotos. Los recuerdos de la noche se me viene a la mente, si lo veo moriré o me dará un colapso.
Unas horas después llegamos al hotel, subimos a la habitación, compartiría habitación con una de las chicas.
De pronto volví a sentir la opresión en el pecho, en todo el camino hacía acá la sentía, abrí las ventanas de la habitación, salí a la terraza, era como si me estuviera ahogando, mi corazón se aceleró y mi respiración se hacía dificultosa, mis manos se pusieron fría y sudorosas, mi cuerpo temblaba, me senté como pude.
~Dany estas bien~. Asentí, mi pecho subía y bajaba. ~Segura~. Me miro detenidamente. ~Que te pasa estas rara quieres que llame a Josías~.
~No Ana estoy bien~. Me estaba faltando el aire.
~No te veo bien Dany ven te voy a llevar adentró~. Me ayudó a levantarme.
Me llevo a la que sería mi habitación me acostó, sentía mis ojos pesados, se fueron cerrando poco a poco, escuchaba ah Ana desde lejos y de pronto ya no la escuchaba....
(**).
Fui abriendo los ojos poco a poco mire a mi alrededor, estaban todas las chicas y alguno de los modelos, al igual que Josías.
~Dany me tenías muy preocupado que te paso~.
~¿Que me paso de que hablas?~. Los mire extrañada.
~No te acuerdas hace media hora estabas mal sudaba y estabas fría, pensé que te ibas a morir~.
~Estoy bien, perfectamente que no me ven~. Sonreí.
Si me acordaba de lo sucedido pero no quería asustarlos, ni yo se que fue lo que me pasó.
~Estaré pendiente de ti señorita~. Me dice Josías.
~De acuerdo, pero no me aseches por favor~. Uní mis manos.
Todos empezaron a retirarse, me levante y fui al cuarto de baño, tome una ducha de veinte minutos, al salir me vestí.
La noche llego, me acosté en mi cama me sentía cansada.
Los días siguiente me recupere no sentía esa opresión tan fuerte, pero si sentía como si algo me faltaba, o como si alguien estaba sufriendo por mi culpa, no se era algo raro.
La semana se pasó tan rápido que ya estamos de vuelta a la ciudad, Josías me llevo a casa.
~¿Por que no contestas las llamadas?~. Pregunta mi madre.
~Por que no tengo móvil lo perdí~. Si perdí mi móvil en el apartamento de mí jefe.
~Dany donde cargas la cabeza~. Me encojo de hombros.
~Voy a descansar estoy molida del viaje~.
~Esta bien te llamo cuando este la cena~. Asentí.
Subí a la habitación, y me acosté en la cama, cerré mi ojos...
Eres mía, mi luna, mi mate, soy tu dueño, solo mía de nadie más. Sentía su nariz en mi cuello.
Eres mi alma gemela, mi alma Cantú, solo mía. Sus dedos eran fríos, sentí unos dientes filosos en mi cuello. Mia no lo olvides, no me olvides mi amor.
Ella me pertenece solo a mí, es mi luna.
Estaba en un bosque, como llegue yo aquí.
Miré ah ambos lados, un perro grande n***o era el que hablaba, al igual que un hombre que se me hacía conocido...
Me desperté asustada. ~No de nuevo, no otra vez, ya dejen me en paz~. Las lágrimas se me desbordaron mojando mis mejillas, me acurruque...
Me metí al baño, tome una ducha de veinte minutos, baje a cenar...en toda la noche no pude dormir.
Al día siguiente fui a la agencia Josías me estaba esperando en la puerta. ~A ti te necesito~. Me dice.
~Para que soy buena~.
~Para todo mi amor, pero en este momento te necesito para un trabajo~.
~Trabajo donde~.
~Esta es la dirección~. Me dio un papel, lo leí.
~Sorry Josías pero no tengo ni la más remota idea donde queda esto~.
~No te preocupes ese galán de haya te llevará~. Mire en la dirección que me señalaba.
~¿Quién es ese, de donde lo sacaron?~. Era un gorila con cara de muñeco.
~No lo sé, solo se que la orden viene de arriba y él acepto mandarte a esa sesión y él chico te llevará al lugar acordado, creo que se encargará de tu seguridad~.
~Sobre que es el trabajo~.
~Te acuerdas esa crema corporal que tanto amas, pues es de esa~. Abrí mi boca como pez.
~Eso es en serio, ¡ah! no lo puedo creer~.
~Si nena, te irás por unos tres días, lleva lo esencial~.
~Tres días~. Asiente. ~Creo que debería irme ya~.
~Así es ten cuidado con él~. Lo mire y camine hacia él hombre.
~Señorita Echeverri seré su escolta hasta llegar a su destinó~. Asentí.
~Si pero primero tengo que ir a casa por alguna cosas~.
~De acuerdo~.
Salimos, se acercó a un hermoso Mercedes Benz del año, abrió la puerta para mí, subí al auto, cuando subió puso el auto en marcha.
Minutos después llegamos a casa, baje con su ayuda, subí a mi habitación y tome lo necesario y de uso personal, bajé, me despedí de mi madre, al salir él chico me ayudó, subió mí maleta y la acomodo en el porta equipaje.
Me abrió la puerta subí y el también, puso el auto en marcha...no se cuanto tiempo llevo sentada en este bendito auto, dejamos la ciudad para meternos en un extenso bosque, no había cruzado palabras con mi chófer, que ni se como se cual es su nombre y no le he preguntado árboles y más árboles pasaban.
Estoy aburrida casi diez horas llevo aquí sentada le he hablado pero el hombre es como un robot.
~Aún falta mucho, siento las pompis dormidas~. Me miro a través del espejo retrovisor.
~Falta poco~. Se limita a decir.
~Por que no me as hablado en todo el trayecto del camino, te caigo mal o no sé~.
~No señorita tengo órdenes de mi jefe~.
~¿Qué clase de jefe tienes?, ¿Por qué alguien haría algo así?, ¿Qué clase de persona es él?~.
No dijo nada absolutamente nada, que le pasa a su jefe o quien sea, no soy una persona orgullosa.
Algunas cabaña hermosa empezaron adornar el camino espero y me den una en mi estadía, tomo un camino de piedra se veía hermoso, una gran casa apareció a lo lejos, nos empezamos acercar a esta, él estaciono el auto mientras yo veía la casa maravillada, no había visto unos cimientos de esta clase y menos que una especie de lobos la adornaran.
La puerta fue abierta baje, él fue a la parte trasera del auto, saco maleta.
~Sígueme~. Me dice con tono neutro.
Mi corazón latía desenfrenado, y mis piernas me temblaban, les a pasado alguna vez eso que sienten que sus piernas se le aguan pues así me siento yo en este momento, mis piernas están más aguadas que helado, un escalofrío recorrió mi espina dorsal, me estremecí por ello.
Tenía una sensación extraña, él abrió la puerta me cedió el paso, pase y espere que él cerrará, al cerrar siguió el camino a un pasillo largó.
~A donde me llevas~. Detuve mis pasos esto no me gustaba para nada.
~El señor la espera~.
~No pienso dar un paso más~. Giré y choque contra un cuerpo, levante el rostro encontrándome con esos dos pozos negros.
~Ya te quieres ir mi querida Daniela~. Casi gimo al escuchar mi nombre. ~Tan pronto~. Me estampó contra la pared y me beso.
Un beso devastador, sentí como todo en mi se removió, no estoy teniendo otra alucinación despierta, no sus labios eran tibios y su boca estaba húmeda, dio un leve mordisco a mis labios, haciéndome agarrar la solapa de su camisa.
~Te extrañe~. Las palabras abandonaron mis labios sin permiso.
~Debiste venir antes a mí, no te dejaré ir~. Devoró mis labios de forma demandante. ~No me vuelvas a dejar eres mía~. Lo mire.
Gracias mil por leer esta historia, les agradezco a tod@s por darle una oportunidad.