Narra Daniela. . Al despertar siento esos brazos fuertes rodear mi cintura, su intimidad pegada a mis pompis, los dos estamos desnudos, está vez no podré escapar de él, y no podía hacerlo, aun tengo pendiente lo de las fotografías. No se quien será el fotógrafo, es raro ya que siempre mandan a uno de la agencia. Trato de levantarme, su agarre se fortalece más. —Esta vez no escaparás de mi Daniela—. Su voz es ronca que hace que mi piel se erice. —No pienso escapar, pero podrías aflojar tu agarre un poco, siento que me voy asfixiar—. Besa mi hombro. —Pensé que escaparía, no puedes dejarme solo—. Su voz suena diferente, un poco más grave. —Pero tengo que trabajar—. Le digo, me giro en sus brazos para verlo, sus ojos están de ese azul cielo, levanto la cabeza y lo ob

