Herondale, como cada mañana, hacía su recorrido matutino por el parque, al llegar, en una banca observa a una chica muy guapa que lloraba en silencio. - Hola, ¿estás bien? –pregunta suave sentándose cerca suyo. - N-no –respondió tras hipar–, yo sólo deseo una vida normal. - ¿A qué te dedicas? –pregunta mientras acomoda su cabello hacia atrás. - Soy modelo –le mira, sus ojos rojos por haber pasado mucho tiempo llorando. - ¿Cuántos años tienes? –dice suave, cepillaba su cabello intentando calmarla, como una madre. - Veintidós –dice tras suspirar–. ¿Es mucho lo que pido? Siempre me he preguntado eso –cierra los ojos con fuerza, mordía suave su tembloroso labio. - ¿Por qué no lo dejas? –pregunta suave por cortesía ya que sabía de antemano la respuesta. - No tengo opción –dice con impot

