Por la mañana, Herondale salió de su departamento más temprano, evitando toparse con Frederick, y así, preguntas que no podía contestar, como las de anoche. Camina con lentitud por la calle contraria a su edificio, al llegar al parque, observa a un chico un poco delgado, cabello castaño oscuro, piel moreno claro, aunque estaba un poco pálido; y ojos café claro; miraba con fijeza hacia un complejo de departamentos. - ¿Estás bien? –pregunta acercándose a él. - ¿Te parece que estoy bien? –escupe casi con fastidio, rueda los ojos. - Soy Herondale, ¿cómo te llamas? –dice suave, podía notar un posible cliente. - Ardak –dice de manera escueta, no apartaba la vista de los departamentos. - Bonito nombre –mira en la misma dirección, no notaba algo interesante–, ¿ahora si me vas a decir que te

