—Todo sucedió muy de repente, cuando entramos a la habitación el lugar ya estaba hecho un caos —dijo sin temor alguno el anciano. Por algún motivo, Maximiliano no regañó o insultó al personal médico como solía hacerlo cuando sucedían cosas que no le gustaban. —¿Estas bien? —Murmuró levantando el cuerpo de Alison en sus brazos con delicadeza. Alison fingió debilidad, por lo que pronto estalló en llanto. La situación era tan incomoda que los médicos terminaron por salir de la habitación. —Ella... tu prometida mando a esos vándalos —Murmuró con voz quebrada para luego volver a romper en llanto. —No levantes acusaciones sin tener pruebas —Pronto el llanto de Alison se volvió nada —¿Qué ...? ¿Tu... Realmente crees que ...—Intentó hablar, pero el rostro serio de Maximiliano la hizo dudar.

