Mientras tanto en los vestidores, Tanying estaba ansiosa por huir de aquel lugar, ni siquiera podía imaginar volver a compartir el mismo automóvil con aquel hombre. Nunca en su vida había tenido que huir de alguien o algo en toda su vida, su apellido había sido frente a cualquier cosa, pero ahora la situación y el momento lo ameritaban. No llegaría muy lejos con aquel atuendo, podría tropezar y terminaría en ridículo. Pronto su rostro se tensó ante aquel pensamiento, no sabía en qué momento su vida se había hecho tan complicada.
Solo minutos después, Tanying fue guiada fuera de los vestidores.
—Señorita ya puede mirarse al espejo —dijo el gerente general de la tienda, sin poder evitar mirar a la joven chica con mucha admiración.
Las palabras del hombre hicieron que Tanying deslumbrara, la figura de la mujer que reflejaba en el espejo quedó encantada ante aquel vestido, era más que magnífico, la hacía ver como si estuviera viviendo un sueño de cuentos de hadas perfecto, pero esa vez no era la princesa y el príncipe, sino la princesa y el horrible monstro, porque la bella y bestia se quedaba corto.
El vestido blanco de novia abrazaba su figura, cayendo perfectamente en el suelo en el rodaje, y parte delantera del vestido estaba incrustado con pequeños diamantes, lo que hacía impresionante al vestido. No era un secreto que se veía tan impresionante que cualquier hombre podía perder la cabeza por ella, asi que cuando se encontró con los ojos del hombre por accidente, Tanying perdió cualquier rastro de encanto, que había sentido momentos atrás.
—No quiero un vestido blanco. ¿Pueden conseguirme uno n***o? Nada reservado —dijo, fingiendo estar tranquila hacia los trabajadores que arreglaban los últimos detalles del vestido.
Uno de los gerentes de la tienda la miró horrorizado ante lo que había escuchado.
—Señorita que chistosa es usted —Expresó con una sonrisa fingida en su rostro, pensando que la novia estaba bromeando.
—Señor Gerente —Especificó Tanying leyendo la pequeña placa que adornaba el bolsillo del uniforme del hombre —, no es ningún chiste lo que acabo de decir —Aclaró, pensando que aquel vestido era demasiado lindo como para usarlo el día más triste de su vida.
—Pero…. Será mal visto que... Que usted la novia se vista... De esa manera —Balbuceó el hombre, haciendo entrar en razón a la chica que lo miraba con seguridad.
—Me importa una mierda lo que los demás piensen ¿Ok? —Puntualizó Tanying, haciendo énfasis en sus últimas palabras.
—Yo… Su padre... —Balbuceó sin saber cómo explicar que si él, un simple gerente general, desobedecía la orden del dueño de la tienda, el cual había dado órdenes específicas de los vestidos que habían sido exclusivamente hechos para la futura esposa Cash, no eran los que se probaba, le iría muy mal.
—¿Papá? ¿Qué tiene que ver mi padre? —Murmuró Tanying, al no saber a qué se refería, pero pronto se percató de toda la situación.
—Pueden encargarse del resto, ella se quedaré con él —Habló Maximiliano de repente, llamando la atención de todos los presentes.
Mientras el gerente miraba a Maximiliano como su salvador, Tanying lo hizo de manera fría y llena de furia.
—Como diga señor. Por cierto, tenemos aun tres modelos más que fueron confeccionados par…
—No será necesario, tengo cosas más importantes que hacer que estar jugando a la novia con vestido perfecto. Por favor, no insista —Aclaró Tanying rápidamente con hastío, para librarse de la situación.
Es cierto, Tanying tenía que regresar a la universidad, tenía algo importante que resolver, pero también había otra razón. Maximiliano la miraba con ojos llenos de burla y a la vez como un trozo de carne a punto de devorar. Eso la estaba haciendo sentir más que incomoda.
El gerente general hasta ese punto no sabía ni que pensar.
—Puede que se sienta incómoda, pero le puedo asegurar que aquellos vestidos le van a quedar más que perfectos —Insistió el gerente general.
Los labios de Tanying se torcieron. El gerente general la estaba sacando de sus casillas ¿No podía entender que no estaba feliz en aquel lugar? Tanying le hubiera dicho todo si solo fuera ella, pero no pudo, y solo porque Maximiliano estaba allí mismo escuchando todo.
Cuando vió que aún la estaba desnudando con los ojos, levantó el dobladillo de su vestido y se dirigió al probador, ignorando por completo lo que había acabado de decir el gerente.
—Maldito degenerado demente, ni siquiera puede guardar su maldito m*****o en sus pantalones —Maldijo y enfurecida abrió la puerta del probador, estaba a punto de entrar, pero una voz fría la detuvo.
—¡Están fuera del alcance de su poca figura!
Todos quedaron desconcertados por sus palabras, Tanying reconoció la voz de su prometido y no necesitaba darse la vuelta para confirmarlo. Respiró profundo varias veces para calmarse y preparase.
—Está tratando de provocarme, Tanying solo ignóralo —se dijo a sí misma. Cuando giró para confortarlo, el hombre ya estaba abandonado el área como si nada.
Reprimiendo su ira se volvió a adentrar a los vestuarios para poder cambiarse rápidamente e irse de aquel lugar. El camino de vuelta a la Universidad, Maximiliano ordenó a unos de sus chóferes para que llevaran a Tanying, y él se fue a trabajar. Apenas el automóvil se detuvo frente de la Universidad, la chica salió corriendo como si un animal salvaje estuviera a punto de devorarla, corrió lo más rapido que pudo hacia los complejos habitacionales. La escena era tan cómica ante los ojos del conductor, quien no se marchó hasta que vió la espalda de la joven chica desaparecer.
Pronto el portazo de una habitación llamó la atención de las personas que se encontraban allí, con ojos curiosos no apartaron la mirada de la joven que tenía la respiración entre cortada mientras apoyaba su cuerpo en el portal de la puerta. Jeremy fue el primero en reaccionar e ir al encuentro de la chica.
—¡Tang! ¿Te encuentras bien nena? — Preguntó al tomar de la cintura a su amiga, para así ayudar a que se sentara en una de las sillas.
Emily también corrió hacia su amiga —Maldición ¡Tang!, ¿Qué paso contigo? —Insistió con preocupación al ayudar a Jeremy.
Mientras que Karen traía un vaso con agua, que inmediatamente se lo entrego a su amiga, quien sin vacilar llevó el vaso a sus labios y tomó de un solo trago el líquido.
—Aquí tienes —dijo Jixon entregándole un pañuelo, el cual ella lo aceptó y limpio el sudor de su rostro.
Los demás en la habitación se encontraban en total silencio, observando la escena sentados en sus respectivos puestos, que cualquiera pensaría que la chica más bulliciosa y problemática del campus había hecho de las suyas otra vez. Con todos los ojos encima de ella, Tanying le guiñó un ojo a sus amigos, los cuales entendieron inmediatamente.
—Los miembros de la organización se extenderán, asegúrese de hacernos llegar sus currículos de ante mano. Los que superen las pruebas y rindan devoción y confiabilidad absoluta estará dentro —dijo Jeremy mirando a todos con una gran sonrisa. Como respuesta todos asintieron con una sonrisa siniestra en sus rostros.
Pronto Tanying entró a la escena. —No olviden las reglas —Advirtió malévolamente con total frialdad, que todos en la sala no pudieron evitar estremecerse. Jixon se acercó con una gran maleta negra, y Tanying le dió una señal para qué la colocara encima de la mesa que se encontraba en la sala.
—Su objetivo será hacerse pasar como fans en la próxima firma de autógrafos de Alison Summer, o mejor dicho Su, que será en dos días, y darle de su propia medicina. No olviden llevar con ustedes unos cuantos regalitos para nuestra querida actriz. Ya saben es de muy mala educación ir con las manos vacías ¿Puedo confiar en ustedes, que harán todo bien? —Inquirió Tanying.
—¡Si! —Respondieron todos en insomnio.
—Me parece perfecto. Alguna duda por favor pregúntenme ahora —Al instante varios chicos como chicas alzaron su mano.
—Está bien, comencemos de la primera fila hacia atrás —Especificó incrédula Tanying, al ver que la mayoría había alzado la mano.
—Señorita, sabemos que nunca hace algo a no sea que esa persona se haya burlado de usted o de alguno de nosotros y saliera ilesa sin admitir culpa ¿Entonces ella fue la culpable del acontecimiento que le sucedió hace dos semanas atrás? —dijo un chico que era un becado como todos los demás que se encontraban en el lugar.
Como becados ellos siempre estaban expuesto e incluso ser acusados injustamente por muchos niños ricos, pero todo había cambiado cuando Tanying ingresó a la universidad y comenzó a defenderlos.
—Muy buena pregunta chico listo —Felicitó la joven aplaudiendo —. Así es, solo hace una hora el detective que contrato Jixon, confirmó sus sospechas y bueno a mí me cayó como un balde de agua fría, apenas leí el mensaje de texto que me envió.
—¿Los ataques cybernéticos que ha recibido desde que su compromiso se anunciara, no son meras casualidades? —Preguntó una chica rubia.
—Con el ataque que recibió Tang, de unos disque fans locos mandados por el demonio, ahora todo está en dudas guapa —Respondió Jeremy con voz coqueta, seguido de un giño de ojo.
Por otro lado, Jixon solo resopló con disgusto al ver que Jeremy no dejaba en ninguna circunstancia sus costumbres de casanova, estaba seguro que incluso ese podría estarse muriendo y no perdería el tiempo en coquetear con el personal femenino médico que lo estuviera atendiendo, ya fuera del hospital o de la ambulancia que lo trasladaría.
—¿Maximiliano Cash, sabe sobre el hecho que cometió Alison? —Todos los ojos se clavaron en Tanying a espera de la respuesta, incluso sus amigos cercanos voltearon a mirarla.
—Ese idiota —Murmuró Tanying con evidente furia, al recordar lo que había sucedido en la tienda de vestidos de novia —. En todo caso no ha de saber, o simplemente finge no saberlo —La simple respuesta de Tanying dejó en silencio total la sala.
—Karen, Emily, repartan, inscriban y verifiquen, Jixon Jeremy y mi persona recogeremos los currículos de los nuevos.
Sus palabras fueron órdenes, pronto todos habían armado una larga fila para pasar a cuya mesa sin decir palabras, que no fueran necesarias aparte de un código que era supervisado por Emily en una gran tableta que sostenía en sus manos, que verificaba que no era ningún infiltrado, al ser verificados Karen les entregaba a cada uno un fajo de billetes que contenía una gran cantidad, la cual superaba a los cinco mil dólares. Cuando pasaban a la salida, entregaban sus carpetas haciendo una reverencia a Jeremy, Jixon y Tanying.
(…)
—Señor...—Inquirió Paul entrando a la oficina de su jefe.
Los ojos de Maximiliano se desviaron de la pantalla de su computador a la figura de su asistente, que llevaba un par de anteojos anticuados ese día.
—¿Me mandó a llamar? —Preguntó aún sabiendo que era estúpida su pregunta, pero no había podido aguantar la mirada inquietante de su jefe.
—¿Por qué crees que estas aquí? —Resopló con burla y desagrado —. ¿Te aseguraste por completo de que Alison no se vea involucrada por ese ataque?
Paul colocó bien sus lentes, no sabía porque su jefe volvía a preguntar aquello de repente. Absteniéndose de la curiosidad se limitó hacer su trabajo.
—Así es señor, tanto con su abuelo y su futuro suegro no podrán encontrar nada que relacione a la señorita Alison con el ataque de sus fans a…—Paul dudó por un segundo de cómo era correcto dirigirse hacia la futura esposa de su jefe.
—Procura de que sea así, y mantenme informado de lo que haga Alison, no dejes que vuelva a cometer una estupidez como esa —Ordenó Maximiliano con cierta frustración.
Paul entendió rápidamente como su jefe debía de sentirse. Lidiar con una mujer malévola como Alison no debía de ser nada sencillo, estaba seguro de que, si su jefe no hubiera actuado rápido apenas la noticia de que su prometida había sido atacada por fans de aquella mujer, su abuelo e incluso Marc se hubieran enterado de que ella era la que estaba detrás de todo, ese espectáculo montado en todo caso aquella mujer ya hubiera sido cuento.
—Mantén vigilada de cerca a esa pequeña gata callejera, ya que al parecer no es una chiquilla ignorante que suele pasar de compras y en la peluquería con sus amigas —Paul volvió a asentir como gesto de respuesta —. Puedes volver a tus actividades, nos vemos a la salida —dijo volcando su atención en la pantalla de su computador, cuando el sonido de la puerta siendo cerrada le daba aviso que su asistente se había marchado, giró su silla en dirección a la pared de cristal que le daba una espectacular vista a la cuidad. Pronto encendió la colilla de un cigarro, después de varias caladas su mente se perdió en pensamientos distorsionados.
(...)
Universidad Columbia...
Una hora después, cuando el último cruzó el portal de la salida, todos soltaron un suspiro de alivio.
—Dedo admitir que esto se siente bien —Fanfarroneó Jeremy con sus manos en los bolsillos, mirando la espalda del último joven desaparecer en el pasillo.
Jixon puso los ojos en blanco, se acercó a él y se quejó —No seas tan engreído y ayúdame con esta pila de carpetas —Sin esperar repuesta de parte de Jeremy. Jixon con su mano izquierda, mientras que con la derecha sostenía la pila de papeles, le sacó las manos que aún tenía en los bolsillos de su pantalón y le regó más de la mitad de su carga. Las chicas no pudieron evitar romper a reír al ver el rostro de frustración de Jeremy.
Aun riéndose entre dientes, Tanying le dio una palmadita en la espalda a su amigo para que reaccionara —Ese es mi chico —dijo, para luego seguir a Jixon quien ya se estaba adentrando al salón.
—¡Oye eso no es justo! —Se quejó Jeremy al ver la espalda de Jixon seguida por la de Tanying, sin perder tiempo patió con su pie derecho la puerta, haciendo que ésta se cerrara y siguió a sus amigos sin dejar de quejarse.
—Tenemos que mantener vigilada a el demonio andante —Habló Karen sin alzar la vista de sus dedos que tecleaban en su computador portátil.
—Lo mismo pensé yo, esa mujer perece que es capaz de todo —Opinó Emily con cierto recelo.
—No tienen de que preocuparse, el señor Marc tiene a algunos guardaespaldas no tan secretos vigilando a Tang, y por consiguiente a nosotros también —Confesó Jixon como si nada, mientras dejaba las carpetas encima del escritorio.
—¡¿Qué?! ¿Eso quiere decir... ¿Desde cuándo te diste cuenta? —Lanzó preguntas escandalizada Tanying.
—Hace unos días atrás, cuando venía a nuestra habitación —dijo Jixon con total tranquilidad.
—¿Entonces? ¡Oh Dios mío! —Exclamó la joven dejando caer su cuerpo en uno de los muebles cercanos —. Todo se fue al carajo— Murmuró.
No solo ella había pensado lo mismo, ya que el resto tuvo el mismo pensamiento y miraron con horror a Jixon que se mantenía sereno.
—Aparte de ser una cara dura eres tonto Jixon, tan tonto como un estiércol —Pegó un grito al cielo Emily, quien no dudó en lanzársele encima.
(...)
En el club nocturno Afín, la noche recién estaba empezando con su ambiente derrochador. En una de las tantas habitaciones VIP exclusiva, estaban un hombre guapo apoyado en un sofá con una copa de vino tinto en la mano; quien no era otro que Maximiliano, sentado frente de él había un hombre vestido con ropa de marca Cara, Kelvin Kidman el joven rico conocido como el Playboy de todos los tiempos, porque siempre salía en las portadas de las revistas de moda con una chica diferente, era el único y mejor amigo de Maximiliano, quien estaba sorprendido y aturdido por lo que su amigo ni siquiera le había contado que se iba a casar, si no hubiera sido por los medios de comunicación nunca se hubiera enterado.
La noticia de que Maximiliano Cash el gran empresario y líder de multinacional Cash, quien manejaba varias sucursales de muchos sectores; desde cadenas hoteleras, Industria de construcción, empresa de entretenimiento, industria de moda y turismo, hasta parques de diversiones, se había expandido como pólvora por el mundo entero de los negocios.
Kelvin se encontraba en el extranjero cerrando unos de sus muchos negocios turbios, cuando se enteró de la noticia, por lo que no dudó en resolver rápidamente sus negocios para volar a New York. En el mundo del inframundo o mejor dicho oscuro, él era el narcotraficante más temido, también líder de una empresa que se encontraba entre las cinco mejores, empresa la cual le servía para tapar sus negocios sucios y lavar dinero. Tanto la empresa de los Cash y Dómale eran las que mantenían el primer puesto. Se rumoreaba que si ambas familias poderosas se unían en matrimonio, el cual solo era un negocio más donde ambas salían más que beneficiadas, sería el mejor negocio de todos sus tiempos.
Nada era un secreto de que Maximiliano Cash se encontraba saliendo con Alison Summer, la actriz del momento, absolutamente fascinante que se veía más hermosa que las demás mujeres, La que mantenía el puesto número uno en la industria del entretenimiento, mucho de su éxito se debía a los rumores de que mantenía una relación con el millonario y uno de las élites de negocios más buscado Maximiliano Cash, que no solo era rico y exitoso, también era un hombre absolutamente guapo que la mayoría de las mujeres morían por tener.
—Eres un mal amigo, si no es por los medios de comunicación, jamás me hubiera enterado de que mi mejor amigo se casa —Se quejó con voz lastimosa kelvin fingiendo nostalgia, que cualquiera que lo viera interpretaría qué le habían partido el corazón. Claro nadie más que Maximiliano sabía que solo se estaba burlando, sin tomarle importancia a su queja le dió una patada en su pierna.
—¡AY! —Gritó kelvin por el repentino golpe de su amigo.
—Maximiliano Cash, eres un ser despiadado, hemos sido amigos de toda una vida y aun así no muestras piedad ante mí, no es de extrañar que tu futura esposa no quiera saber nada de ti, incluso está dispuesta a llevar puesto un vestido n***o el día de su boda —Rió mientras frotaba su pierna.
Estaba claro que los golpes que siempre le daba Maximiliano eran evidentemente fuertes. Aunque ambos jóvenes habían recibido entrenamiento militar juntos, kelvin siempre se daba sus escapadas para pasarla con chicas, mientras Maximiliano era más serio y se dedicaba a entrenar, por lo que siempre lo superaba en habilidades de peleas, sabía dar golpes firmes y concisos. Kelvin no era malo, pero tampoco superaba a su buen amigo.
—¡Deja de decir tonterías! —dijo Maximiliano mientras le lanzaba una mirada fría a kelvin.
—¡Cómo digas! —Respondió kelvin mientras sonreía con picardía.
Era increíble sí, kelvin kidman era más que increíble cuando hacía minutos atrás se hacía ver tan miserablemente, sonreía espléndidamente. Pensado en lo que su amigo le había contado sobre su futura esposa, kelvin se sentó derecho y le dijo a su amigo con sinceridad.
—Una chica salvaje y rebelde ¿Qué se siente ser rechazado por primera vez en la vida? Es increíble que haya una mujer en la vida que no quiera tener ninguna relación con Maximiliano Cash. Vamos amigo eres todo lo que las mujeres quieren tener, guapo, rico ¿Entonces cuál es el problema?.
Tenía razón lo que toda mujer deseaba y quería, sin embargo, Tanying no había tomado en cuenta nada de eso. Sin importar que la chica siempre andaba baja de dinero últimamente, por razones que solo Marc sabia.
—A ella no le importa nada de eso, proviene de una familia rica también, aparte de que también fue bendecida con belleza, y tan única —Respondió Maximiliano fingiendo indiferencia, mientras recordaba la imagen de Tanying en aquel vestido de novia.
Kelvin sacudió la cabeza con incredulidad, nunca pensó que una chica así existiera, una chica que pudiera rechazar a Maximiliano Cash y su riqueza ilimitada. Tal vez podría ser por lo que la situación económica era igual y provenía de una familia adinerada y poderoso y no hacia ninguna diferencia entre ambas familias.
—Entonces hazme tu esposa, yo no tengo problema con gastar tu dinero —Se burló Kelvin riendo a carcajadas, sin embargo, una sola mirada fría de Maximiliano hizo que dejara reír. Volviendo a comportarse.
—¿Es mucho más hermosa de lo que se puede ver en las revistas? —Preguntó de repente con una sonrisa engreída en su rostro. Había tenido la oportunidad de ver a la chica en las fotos que habían sido publicadas de la fiesta de compromiso. Por lo que había quedado más que maravillado al ver la belleza que destilaba la joven chica.
Aquella pregunta lo tomó por sorpresa a Maximiliano, quién había mantenido la calma hasta el momento, pronto los grandes e inocentes ojos color miel aparecieron en su mente, sus labios se curvaron mostrando una ligera sonrisa, así como apareció se fue antes de que kelvin lo pudiera notar.
—¡Que te importa! —Respondió toscamente.
Kelvin sonrió complacido, esa era una actitud que no había visto en su amigo ¿Estaba celoso? ¿O eran ideas suyas?. Pensado en aquello, no pudo evitar reír entre dientes. Al escuchar la risa de su amigo, Maximiliano no pudo evitar fruncir su entrecejo.
—¿Qué es lo que te parece tan gracioso? ¿has venido solo a burlarte de mi situación? —Preguntó con eventual enojo en sus palabras.
Kelvin dejó de reír, poniendo su rostro serio le echó una mirada a su amigo, mientras jugaba con el líquido de su copa que sostenía en su mano y preguntó con cierta curiosidad. —¿Alison ha estado insoportable? ¿U olvidaste ya ese amor infantil que juraste encontrar algunos años atrás? Me pregunto qué es lo que te mortifica más, si soportar los celos enfermizos de Alison, o el hecho de que tu futura esposa es indomable, que te diste cuenta que jamás la encontrarás el amor pervertido de años atrás, sin importar los miles de detectives que has contratado hasta ahora.
—Ella, tiene en sus ojos el color, pero es imposible —Negó convenciéndose a sí mismo, de que tal vez ya estaba loco Maximiliano.
Pero ésto activó la curiosidad de Kelvin, queriendo saber a quién se refería su amigo.
—¿A quién te refieres? Tal vez te pueda ayudar.
Tan pronto cuando esa pregunta surgió, el ambiente se volvió pesado en aquella sala, un silencio incómodo los invadió, tanto que solo se escuchaba las respiraciones de ambos hombres. Por un momento Kelvin pensó que no le respondería, sin embargo fue simple.
—Procura en mantener tu atención en el crecimiento de tu empresa, de mis problemas me encargo yo —Eso fue tan claro y conciso que kelvin volvió a sonreír.
—¿Qué harás con Alison, ahora que sacó sus garras? —Preguntó casualmente cambiando de tema. Desde que había llegado a la sala privada para charlar con su amigo, había notado que Alison no se había aparecido en ningún momento y eso ya era sumamente raro, ya que la mujer siempre andaba muy que pegada, como chicle a un zapato.
—Estoy pesando mandarla al extranjero a terminar de firmar una película —Contestó visiblemente molesto. Al recordar su comportamiento, Maximiliano se frotó la frente liberando la tensión que llevaba acumulda.
—Amigo te deseo suerte porque la vas a necesitar —dijo kelvin sintiendo que en ningún momento quería estar en los zapatos de su amigo, en ese momento no solo tenía que lidiar con la loca desquiciada bipolar, sino que también con la rebelde universitaria de su futura esposa, en esos momentos quería reír de la situación de Maximiliano, pero al ver la cara de pocos amigos que tenía esa noche, su amigo solo se contuvo.
Ni siquiera, Kelvin Kidman que es más que todo un mujeriego reconocido, por ser muy popular en asuntos de mujeres y amoríos, estaba en una situación como su amigo que en ese momento tenía que lidiar con dos mujeres, ni en sus sueños más salvajes, imaginó que Maximiliano iba a estar enredado en una situación así, ya que siempre se mantenía alejado de todos los tipos de mujeres excepto de Alison, incluso hubo un momento que dudó si ese acercamiento que tenía Maximiliano con ella, era enfermizo.
—Te encargarás de llevártela contigo antes de la boda —Le ordenó.
—¿Qué?... Pero ella no me obedecerá —Se quejó.
—Siempre lo ha hecho, no importa cuánto se niegue, siempre termina cediendo ante ti, no me vengas con excusas baratas —Finalizó Maximiliano, dando por terminada aquella conversación.
Dos días después…
En el Campus, en una zona una arboleada de la universidad de Columbia. Tanying, caminaba vistiendo un conjunto deportivo gris, el día estaba nublado, la brisa de la mañana acariciaba sus mejillas al igual que a su larga cabellera que se mecía con naturalidad. Algunos estudiantes pasaban trotando mientras que otros realizaban ejercicios de calentamiento, normalmente como parte de su rutina diaria para comenzar su día. La joven detuvo sus pasos sacando unos de los audífonos que llevaba puestos, sus cejas se habían fruncido.
—¡Carajo! —Exclamó en un pequeño susurro, disimulando mientras fingía acariciar su cabellera —. ¿Pueden dejar de discutir? Sus malditos gritos están a punto de ensordecerme —La llamada que llevaba en curso se había salido de control.
—¡Maldición! Es imposible no hacerlo cuando Emily se ha cambiado más de veinte veces en menos de media hora, como si estuviéramos a punto de ir a una pasarela —Gruñó con enojo Karen. Las voces molestas de los demás se unieron provocando un fuerte chillido en la línea.
—¡j***r! —Soltó Tanying, ante el molesto chillido —. Muevan su trasero apestoso ya, me importa un carajo como estén vestidos, no podre tener a todos los guardaespaldas detrás de mì todo el día. En algún momento irán a ver qué pasa con ustedes, suficiente raro ya es, que yo haya salido por la mañana.
—Ok, está bien. ¡Ya vámonos! —Escuchó que dijo Emily con voz agitada, suficiente como para no poner en dudas “El concepto de que había estado volcando todo su armario de ropa”. Ante ese pensamiento Tanying puso los ojos en blanco.
—No olviden dejar las almohadas cubierta con las sábanas —Les recordó.
—Está todo hecho. Estamos de salida para encontramos con los demás —Habló Jixon con seriedad.
—¡Maldición! Jamás puedes quitar tu cara de culo, solo con escuchar tu voz ya tengo presente tu estúpida expresión —Se quejó Emily, con cierta burla.
—¡Emily Sorne! —Reprochó Jixon entre dientes como advertencia.
—¡¿PUEDEN CALLARSE?!—Gritó un soñoliento Jeremy —. Lo repito por milesima vez —Hizo que todos guardaran silencio.
Tanying cerro los ojos y suspiró —Cubran bien su trasero, yo trataré de hacer mi trabajo —dicho eso, todos procedieron a despedirse para luego cortar la conexión.
Horas más tarde, el escándalo de que Alison había sido atacada por un grupo de anti fans, quienes cubrían sus rostros con máscaras de calaveras en la firma de autógrafos, fue viralizada en todas las r************* . Las noticias no dejaban de hablar sobre como habían lanzado huevos podridos en el rostro de la actriz, mientras le gritaban que era una falsa que ocultaba sus actos malvados usando gente inocente.
En el hospital, en una habitación VIP, unos ojos enfurecidos miraban la pantalla del televisor que trasmitía las noticias de último momento.
—¡Vaya! Éste acontecimiento me recuerda lo que pasó hace unas semanas atrás con la hija del empresario Marc Dómale —Especificó con una sonrisa agradable la presentadora.
—Ni lo digas, es como si ésto se tratase de un ajuste de cuentas —Concluyó el presentador.
—La futura esposa, y Alison siendo atacas de una manera muy similar, no suena como una simple coincidencia.
Los cristales rotos de la pantalla del televisor cayeron al piso al ser quebrados, seguidos de los gritos de Alison quien soltaba maldiciones sin medirse mientras tiraba todo lo que estaba en la habitación.
—Mocosa acabas de desafiar a la persona equivocada, seré yo quien me encargue de que pagues ésto muy caro —Mientras decía esas palabras, algunos médicos entraban a la habitación.
Sus ojos no evitaron mirar con sorpresa la escena frente a sus ojos. La habitación estaba totalmente destruida, en medio de todo el caos del piso se encontraba la mujer con un aspecto miserable.
—¿Qué ha pasado aquí? —Inquirió Maximiliano corriendo hasta donde se encontraba la figura miserable de la mujer.
Todos los médicos automáticamente miraron al viejo director del hospital, esperando que fuera el quien respondiera la pregunta del Cash.
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