—¡Oye Papá! ¿Me haces un favor? —Preguntó.
—Sabía que algo estabas tramando. ¡No! —Marc se negó directamente.
¿Un favor? Pensó el hombre. Incluso con ver el brillo en los ojos de su hija, él sabía que no era nada bueno ¡Así que de eso se trataba! Tal como lo había previsto, ella tramaba algo.
—¡Papá, no seas tan malo! No solo quieres hacer casar a tu hija con ese hombre horrible, ahora te estás comportando irrazonable ¿Acaso, no sientes pena por tu única hija? Incluso te atreviste a engañarme para que llegara a casa y luego obligarme a asistir a la fiesta de compromiso —dijo arrugando la nariz con aspiración.
—En realidad, no hay de que sentir pena, se lo que quieres lograr Tanying, te conozco lo suficiente como para saber qué quieres hacerme sentir culpable, lo suficiente como para lograr tu cometido —Marc dijo fingiendo ser indiferente.
—Mamá ¿Estás escuchando lo que acaba de decir mi padre? Cree que él es la victima de toda esta situación y yo quien lo está obligando hacer todo esto —Se quejó indignada, mirando a su madre con ojos de cachorro lastimado, como su única opción de hacer ceder al viejo, ya que sabía que no se podía negar antes los deseos de su amada esposa.
—¡Tanying Dómale! No te atrevas arrastrar a tu madre en ésta situación —Advirtió Marc evitando que siguiera hablando. Sin embargo, lo que no sabía era que Alice ya había decidido intervenir en la discusión de padre e hija antes que esta acudiera por su ayuda.
—Marc creo que deberías escuchar lo que tiene que decir nuestra hija —Pronunció Alice tocando la mano de su esposo.
Botando un bocado de aire Marc concluyó —Está bien ¡Dispara!.
Las comisuras de los labios de la joven se elevaron mostrando una enorme sonrisa, para luego disimuladamente giñarle un ojo a su madre, por otro lado, su padre fingió no ver aquel gesto de su hija.
—La última vez que fui de compras. ¡Oh! Espera, para ser más concisa fue el día que bloqueaste todas mis tarjetas y cuenta bancaria con el único objetivo de que llegara a casa, para luego obligarme a asistir a aquella fiesta de compromiso que más bien parecía un circo de actuación. Tuve que prestar dinero para pagar todo lo que había comprado, en otras circunstancias hubieras tenido que recoger a tu hija a la estación de policía. Así que le debo a Park Jeremy sesenta mil dólares.
Marc se quedó allí, y sacudió la cabeza. Él no le creyó, si bien sabía que bloqueó todas sus tarjetas y cuenta bancaria, le había dado suficiente dinero en efectivo para el mes, por otro lado, sabía que su hija nunca había sido fanática a las compras, ya que en ese punto ella era una chica muy sencilla a comparación de otras hijas de familia acomodadas.
Por lo general, él había establecido límites en su asignación mensual. Pero cada mes que ella se quedaba sin dinero antes de llegar a fin de mes, él se preguntaba en qué mismo era que gastaba el dinero. Siempre y cuando eso sucedía ella encontraría la manera de persuadirlo y hacer que cediera ante ella.
—No entiendo cómo es que Jeremy puede ceder a ti siempre sin protestar, él ya tendría que conocerte lo suficiente después de todos estos años que ha estado cerca de ti.
—Papá, solo le pedí prestado sesenta mil dólares. Todo es tu culpa ¿Puedes ayudarme a devolver el dinero? ¡Además es responsabilidad de los padres mantener a sus hijos! —Protestó.
—Eso empezaste a decir cuando tenías nueve años desde que querías lograr tus objetivos y sacarme dinero como a un cajero automático ¿Cuántos años tienes ahora? Vas a tener veinte muy pronto. Has dicho lo mismo durante casi diez años. Que la responsabilidad de los padres es mantener a sus hijos. Ni siquiera quiero imaginar cuantas veces has extorsionado a ese chico durante esta década.
—Eso es lo de menos, siempre le devuelvo el doble cuando puedo a Jeremy. Cuando me pases la administración de tus negocios y de la empresa lo compensare muchísimo mejor —Tanying, dijo con confianza y sin vergüenza alguna.
Marc la miró con ojos entrecerrados. —¿Me estás diciendo que esa es la pequeña psicología que usas para hacer que tus amigos sedan ante ti?
—Papá, es suficiente, me estás buscando trabas ¡Solo olvídalo! —Concluyó haciendo pucheros con enojo.
—Está bien —dijo Marc rendido ante su hija —. Ahora le diré a mi secretaria que te transfiera el dinero.
Pronto los ojos de la joven chica se iluminaron como dos estrellas, al instante quiso saltar sobre su padre para abrazarlo, pero se abstuvo al recodar que estaba enojada con él, por lo que no debería ceder tan fácil. Alice quien había estado observando el dúo de padre e hija discutir durante todo el tiempo, negó con su cabeza con impotencia.
—Está bien, ya ve a la Universidad o se te hará tarde —Marc dijo fingiendo molestia.
Tanying asintió poniéndose de pie, para luego rodear la mesa y despedirse de un caluroso abrazo de su madre.
—Nos vemos padre —Soltó con simpleza, ignorando por completo la expresión de sorpresa en el rostro de su padre, la chica salió por fin de la casa, con su mochila en mano.
Apenas Tanying salió, Alice vió que su esposo no volvió a decir una sola palabra —¿No crees qué estás siendo muy duro con ella? —Alice había decidido mantenerse fuera de las peleas de padre e hija, pero no pudo evitar sentir tristeza por su hija.
—¡No! Sabes que nunca haría algo que dañar a nuestra hija, solo confía en mi —dijo el hombre volviendo su atención a la pantalla de su computador con cierto resentimiento.
Era verdad, Marc nunca haría nada que dañara a su preciada hija, pero esa vez Alice no sabía si realmente confiar en sus palabras.
—Eso espero, en caso contrario jamás te lo perdonaré —dijo poco después Alice, evitando tocar el tema sobre la expresión de su esposo que parecía triste.
En el fondo, la joven sabía que su padre se había sentido mal al no despedirse de él como solía hacerlo. Sin embargo, mientras su padre no desistiera de aquella locura de casarla, ella pensaría que su relación jamás volvería a ser como antes. Cuando salió de la casa, notó que había un coche n***o estacionado justo al frente de ella, algo en el vehículo parecía ser llamativo, pero ella realmente no sabía decir exactamente qué era. A través de la ventanilla del auto, vió sentado a Maximiliano en el asiento trasero, pensando que esa era una buena oportunidad de poner su plan en marcha, no se acercó al auto de inmediato.
Ella estaba demasiado concentrada en cuál sería la mejor opción, como para darse cuenta de que el hombre estaba perdiendo la paciencia.
—¿Te crees la reina de Inglaterra o qué? ¿Piensas que soy yo tu chofer? —dijo desde el interior. La áspera voz de Maximiliano hizo que Tanying volviera en sí.
Precipitándose hacia el coche, abrió la puerta del copiloto. Sin embargo, para su decepción el asiento estaba ocupado con una pila de papeles. Al no tener otra opción, solo podía cerrar la puerta y sentarse detrás con él. Después de posicionarse al otro extremo del asiento, el auto avanzó lentamente.
Pasado varios minutos de silencio, Tanying decidió hablar.
—Tu romance no tan oculto ha hecho de mí el hazme reír de la ciudad—Puntualizó —. ¿Te sientes lo suficiente satisfecho ya? ¿O tu segundo paso va ser vestirla de novia el día de la boda? ¡Oh! Vamos viejo ¿No crees que estás siendo demasiado ambicioso en tener a dos novias en un altar el mismo día?.
Maximiliano que había estado todo el tiempo escuchando a la chica mientras trabajaba en su laptop, apenas escuchó ser llamado viejo, su rostro se oscureció, tan solo eran mayor por siete años. De pronto se aflojó la corbata frunciendo las cejas, terminando por acortar distancia entre ambos, que por instinto propio la joven se inclinó para atrás con la intención de alejarse. Sin embargo, eso solo hizo que Maximiliano colocara su cuerpo encima de ella, manteniendo su flexibilidad con una mano, mientras que su otra mano era deslizada por la piel tersa del brazo de Tanying.
Un espeso escalofrió recorrió su espina dorsal, haciendo que su respiración se cortara apenas la mano de Maximiliano se deslizó por debajo de su blusa. Con una sonrisa burlona, el hombre sacó el aparato móvil que estaba en uno de los bolsillos de los pantalones de Tanying.
—¿Que querías lograr con esta grabación? —Murmuró deteniéndola —. Deja adivinar cual sería el propósito de una gata callejera. ¿Acusarme con papi?, ¿Tan desesperada estas por mi atención? ¿No te es suficiente ya con el hecho de que nos vamos casar? Busca mi atención, cosa que no la obtendrás jamás.
—¿Crees que buscó casarme contigo? Ya he explicado que aquel beso solo fue un reto ¡Si crees que estoy enamorada de ti, entonces es el momento para que dejes de soñar!. ¡Nunca sería capaz de enamorarme de una persona arrogante y mal humorado! —dijo Tanying dirigiéndole una mirada furiosa mientras reprimía su ira. Ella le había recordado nuevamente aquel beso, necesitaba dejar claro que no había ningún tipo de atracción de parte de ella hacia él. La cara de Maximiliano se puso roja ante sus palabras.
—Que buena actriz eres. ¿No crees que estas desperdiciando talento? desaprovechas tiempo, el cual lo puedes ocupar para hacer dinero.
La boca de Tanying se abrió de la sorpresa, no podía creer lo que sus oídos estaban escuchando, ella no había mentido ni fingido en cuanto lo que había dicho, pero ese hombre pensaba que lo estaba haciendo ¿Acaso estaba loco? ¿O simplemente su ego era demasiado enorme como para aceptar que no todas las mujeres le gustaban o eran sus eternas enamoradas?.
—Te diré tres cosas que ese pequeño cerebro de gata callejera no tiene que olvidar jamás, en caso contrario no escaparas de mi ira —Advirtió —. Número uno, no te atrevas a insultarme —Levantó un dedo —. Número dos, mantén tus narices fuera de mi vida privada, que en dado caso eso es lo que menos te debería importar —Levanto un tercer y último dedo —. Y por último, que mis acciones no te confundan, ya que lo que menos quiero es que te hagas ilusiones conmigo, cuando nos toque fingir de eternos enamorados en algún momento que la situación lo requiera.
¿Vida privada?, ¿Ilusionarse? ¿De verdad creía que alguien como ella se ilusionaría con alguien tan prepotente como él?. Realmente creía que no había mujer que no se le pueda resistir. ¡Vaya arrogante!. Pasará lo que pasará, Maximiliano no se fiaba de ella y seguía creyendo que era una cualquiera.
—¿Está claro? —Inquirió Maximiliano al ver que la chica no hacía por decir algo. Pero al instante fue sorprendido por su risa, quien al parecer era como si hubiera escuchado el chiste del año.
Justamente el automóvil ya se había detenido en la entrada de la facultad de economía y administración. Ver autos lujosos en la universidad no era nada fuera de lo común, porque la mayoría de los estudiantes provenían de las familias acumuladas. De hecho, muchos de los estudiantes se deleitaban mostrando su alto estatus, presumiendo sus coches deportivos. Sin importar qué, el coche en cuestión de segundos llamó la atención de muchas personas, ya que el vehículo que estaba estacionado valía al menos varios millones de dólares.
¿Quién podía poseer un auto tan extravagante? Se preguntaron muchos.
Dentro del coche, el enojo estaba escrito en el hermoso rostro de Maximiliano, y, por otro lado, Tanying quien no dejaba de reír como una desquiciada, abrió la puerta y salió —Tu estúpido ego me causa gracia y a la vez lastima —Expresó ya sin ninguna emoción para luego tirar la puerta del automóvil fuerte, provocando un fuerte estruendo.
—Ahora haré que te tragues tus estúpidas palabras —Murmuró entre dientes, hastiado de la situación. No iba a permitir, que aquella chica se saliera con la suya, por lo que pronto salió del automóvil furioso.
Después que de que la joven azotara la puerta, y luego saliera Maximiliano Cash. Los estudiantes comenzaron a cuchuchear entre ellos, mientras miraban con curiosidad a la pareja que habían anunciado su compromiso la noche anterior. Las chicas no pudieron evitar sentir emoción al ver a Maximiliano Cash en persona.
—¡Es él! ¡Es Maximiliano Cash! —Exclamó una de ellas.
—¡Wow! Es tan atractivo en persona. Me gustaría solo ser el aire que respira —dijo otra mujer.
—Tanying tiene tanta suerte, no solo nació en una familia poderosa, sino que se va a casar con el atractivo e inalcanzable Maximiliano Cash —dijo alguien más, sin poder evitar sentir envidia de la suerte de la chica.
—¡Oye! ¿Qué hay de la actriz Alison Summer? —Preguntó alguien más.
—¡No sé! Pero dicen que, en la fiesta de compromiso, ella estuvo el mayor tiempo con nuestro bombón de Maximiliano —Rumoreo otra.
Su discusión Continuó así. Sin prestar atención a las miradas curiosa, Maximiliano giró con brusquedad a la joven que ya estaba caminando, haciendo que sus cuerpos chocaran. Su siguiente movimiento dejó sorprendidos a todos aquellos que se encontraba en el campus y hasta la misma Tanying. Con la mano en su cintura presionó a la chica más a su cuerpo y con su otra mano sostuvo su barbilla para luego estampar sus labios en los suyos. Con un mordisco leve en su labio inferior obligó a la chica abrir su boca, para darle paso a su lengua.
Los segundos se hicieron largos minutos, para que Tanying pudiera reaccionar. Estupefacta de la situación, comenzó a forcejar, pero entre más lo hacía, el hombre la apegaba más a su cuerpo. Irritada por la situación, mordió los labios de Maximiliano haciendo que sangraran, hasta que al fin lo soltó.
Con un fuerte estallido de ira, Maximiliano la arrinconó contra su automóvil, haciendo que sus rostros quedaran a milímetros.
—Realmente se te da bien éste juego de hacerte la difícil —Se burló Maximiliano, acariciando su barbilla con una sonrisa burlona en sus labios. En su mirada aguda había cierta repulsión hacia Tanying.
En la cabeza de Tanying solo había una cosa y era que ese tipo estaba muy chiflado, aparte de tener un rostro bonito, no tenía nada bueno, estaba más vacío que una cascara de huevo.
—¡Suéltame! Estás dando un espectáculo enfrente de mi universidad. ¿Qué pretendes? ¿Estás loco? Si es así, deberías ir a un maldito manicomio para que te traten —dijo Tanying entre dientes, mientras intentaba quitarse de encima a Maximiliano.
—¿Espectáculo? ¿Loco? ¿Manicomio? Una chica que besa a todo tipo de hombres en un club nocturno aparentando ser decente... — Respondió él, con arrogancia y ira en sus palabras, pero sin acabar la frase.
Tanying estaba muy enfadada como para seguir hablando con aquel hombre arrogante, y al fin haciendo acopio de fuerza, logró empujar a Maximiliano hacia atrás y corrió tan rápido como pudo, como si estuviera siendo perseguida por un animal feroz.
Después de ver desaparecer la figura de la chica, Maximiliano entró al coche, el cual se alejó pronto del lugar. Los espectadores se habían quedado sin habla, a simple vista parecía que la pareja estaba en buenos términos. Algunos comenzaron a cuestionar la situación entre sí, mientras sacaban conclusiones de lo sucedido. Los que habían grabado con sus celulares lo sucedido, rápidamente comenzaron a publicar un artículo en sus r************* haciendo que el video se volviera viral en minutos.
—¡Tang! —Exclamó Jixon con seriedad —. ¿Qué diablos está pasando? —Jixon pensó pronto. Su amiga no era capaz de fingir, entonces ¿Maximiliano Cash y Tanying? Jixon ni siquiera se dió cuenta de que estaba lanzándole una mirada de duda a su amiga que llevaba pantalones blancos y un abrigo gris.
Al examinarla de forma descarada, concluyó que no se había acostado con Maximiliano la noche anterior para poder convérselo de que rompiera el acuerdo de matrimonio entre ambas familias. Su sospecha era tan obvia para Tanying, que no era preciso de leerle la mente.
Mirándole con el ceño fruncido, Tanying puso los ojos en blanco —¡Jixon Black! —Exclamó —. ¿Vas a pensar que me eh acostado con ese idiota? Nada fue a lo que simple vista pareció, ese idiota se aprovechó de que estaba descuidada —Aclaró la joven.
—Tang, realmente no fue mi intención pensar aquello —Se excusó.
Por otro lado, la joven se limitó a lanzarle una mirada de enojo como respuesta y se dirigió a su salón.
La noticia de Tanying y Maximiliano teniendo un momento romántico se extendió como un fuego en el campus, sin intención Tanying era más famosa. En el salón quince, muchos estudiantes estaban reunidos en grupos mirando sus celulares. Los murmullos se intensificaron haciendo del salón un completo caos, y pronto Jixon junto a Tanying entraron al salón escuchando lo que los demás estaban murmurando.
—¡No! Por muchas veces que lo vea no lo puedo creer.
—¿Cómo puede dormir tranquila después de haberle robado al novio a la Señorita Alison?
—¡Exactamente! No tiene vergüenza.
De repente el chismorreo fue interrumpido por un ruido estruendoso. Cuando voltearon a ver de dónde provenía el sonido, vieron a Jeremy parado junto a Tanying lanzándole una mirada furiosa. El grupo se dispersó de inmediato lleno de pánico, aunque no les agradaba Tanying, después que se corrió el rumor, nadie se atrevió a jugar con fuego causando la ira de ambos. Todos sabían que Jeremy provenía de una familia adinerada, no tan poderosa como de la que provenía Tanying, pero ambos tenían un carácter explosivo. A nadie le gustaría ser víctimas de la ira de ambos jóvenes, sabían que no iban a salir bien si provocaban a la princesa traviesa de la familia Dómale. Cuando la atmósfera volvió al estado normal, ambos chicos tomaron asientos, y sus amigos los rodearon con un estallido de preguntas.
—¡Tang! ¿Qué pasó ahí afuera? —Preguntó Emily con evidente picardía.
—Nena ¿Ya viste las r************* ? —Preguntó su otra amiga Karen mientras le sostenía el brazo —. Eso está que explota, ni siquiera la noticia de un nuevo soberano político, es tan discutida en r************* como tu relación con el bombón de Maxi —Concluyó en un chillido de emoción
—¡Tang! En estos momentos eres más famosa que cualquier estrella de la industria del entretenimiento, es hora de que me firmes un autógrafo para presumirlo con el resto —Bromeó por último Jeremy.
Abrumada por la infinidad de cosas que le había dicho en un instante sus amigos, sin saber que responder, Tanying sacó su teléfono e inmediatamente buscó las noticias de última hora. Fue entonces cuando se dió cuenta lo que había sucedido, la razón del alboroto de su salón y de todo el campus.
“La joven pareja muestra su amor en público”.
“Se estima que su relación no solo sea un acuerdo financiero entre ambas familias”.
“La recién pareja comprometida, finge tener una calurosa relación para no ser atacados”.
“La joven heredera de la familia Dómale, es acusada de meterse en la relación del empresario Maximiliano Cash y la actriz más aclamada del momento, Alison Summer”.
Eran unos de los miles de encabezados que acompañaban a las fotografías y videos que se había hecho viral con más de un millón de likes y reproducciones, además de todas las veces compartidas, y un sin fin de comentarios.
A medida que Tanying deslizaba la lista de comentarios, no sabía si llorar o reír ante la situación. Dando un suspiro detonando toda su frustración, la chica apagó su móvil.
—Esto tiene que ser una maldita pesadilla sin fin—Murmuró en un hilo de voz fuera de sí.
¿Ahora, que se suponía que iba a hacer? No solo tenía que lidiar con aquel ridículo matrimonio, también tendría que estar expuesta a las críticas del mundo. ¿Cómo podían pensar que ella había sido la causante de separar a Maximiliano de esa tipa? Ante el mundo ella era una golfa abrumada en sus pensamientos.
Tanying había olvidado por completo que sus amigos la estaban observando, esperando alguna repuesta. Pronto el maestro entró al salón, por lo que todos tomaron asientos, sin siquiera tener la oportunidad de saber que pasaba. Karen, Emily, tanto Jeremy seguido por Jixon, se vieron forzados a tomar asiento como los demás estudiantes.
(...)
Cuatro semanas después.
Llegó el día de la prueba de vestido de novia.
En las instalaciones Cash, Tanying estaba furiosa en el sofá y esperó a que Maximiliano terminará allí. Recordando la última situación que le había hecho pasar el tipo, ella quería estrangularlo con sus propias manos. La joven había pasado ignorando a sus padres y había decidido quedarse en el complejo habitacional de la Universidad, negándose a cualquier encuentro con ellos y sobre todo a salir a la calle, ya que la primera vez que salió había sido atacada por muchos fanáticos locos de Alison, quienes le habían lanzados infinidades de insultos, incluso algunos de ellos se habían atrevido a lanzarle agua podrida.
Al final todos ellos habían sido llevados a la estación de policía, pero el hecho de que todas las fotos siendo atacada por todos aquellos fanáticos locos se volviera viral, fue imposible de evitarlo. Marc movió todas sus influencias para eliminar todas las fotos, por lo que al día siguiente no había rastro de las fotos, pero no quitaba el hecho de que miles de persona las hubieran visto.
Esa mañana cuando la chica se encontraba en el salón de educación física con todos sus amigos y sus demás compañeros, de pronto la habitación fue interrumpida por veinte hombres que vestían trajes negros, que a simple vista parecían sacados de películas. El salón era grande, por lo que había más de seiscientos estudiantes allí de otros salones. Apenas vislumbraron a la hija de su jefe, fueron por ella sin darle tiempo de protestar o huir.
Cuando los demás chicos vieron lo que estaba pasando, intentaron intervenir para ayudar a su amiga, pero pronto fueron rodeados por los demás hombres, tapando toda posibilidad de ayuda que le pudieran brindar a Tanying. La joven fue cargada como un costal de papas sin importar las protesta e insultos, y algunos que otros sobornos que intentó con los hombres fue inútil. El hombre no se detuvo y cargó a la chica por toda la universidad, hasta el automóvil del padre.
Tanying estaba tan agotada física como mentalmente, ya que le había sido difícil haberse escabullido de los hombres de su padre durante las cuatro semanas que habían pasado, que pronto terminó durmiéndose ignorando por completo al hombre que yacía con su mirada fija en un montón de papeles.
(...)
Maximiliano apagó su computadora horas más tardes. Cuando Tanying recuperó el sentido el hombre la miraba con desagrado.
—¿Ahora te crees la bella durmiente? —Se burló él, rompiendo todo el sueño de ella.
—¡Maldito, idiota! —Susurró entre dientes furiosa.
Incorporándose, Maximiliano la miró fríamente y salió primero de la oficina. Tanying lo siguió de inmediato, y subieron al mismo auto ambos sentados en el asiento trasero.
El sonido del auto en marcha, hizo que Tanying solo quisiera tirar por la ventana al hombre que estaba sentado en el otro extremo del asiento, pero el conductor estaba allí con la división entre el asiento delantero y el trasero hacia abajo, por lo que tuvo que contenerse y esperar ansiosamente otra oportunidad.
La tienda de los vestidos de novias estaba cerca de las instalaciones Cash, solo tomó unos minutos incómodos llegar ahí. Tan pronto como el auto se detuvo, dos hombres fueron a abrir la puerta, uno la derecha y el otro la izquierda.
—Gracias —Tanying agradeció cortésmente al hombre que le abrió la puerta.
—Por nada señorita —Respondió el empleado de igual manera.
Los vestidos de novia ya habían sido preparados de ante mano, así que cuando el personal fue a buscar los vestidos, Tanying aprovechó la oportunidad de hablar solo con el hombre, pero no amigablemente, ya que se había dado cuenta de que con él no se podía hablar, porque todo el tiempo estaba pensado que ella lo estaba seduciendo.
El sonido de una cachetada hizo ecos en todo el salón. Después de eso, el tiempo pareció detenerse, no hubo otro sonido en la habitación, ninguno en absoluto. Tanying yacía allí, mirando al hombre con una expresión de furia en su rostro. Los momentos parecieron milenios.
El rostro de Maximiliano se endureció. Ella lo había cacheteado, Maximiliano ya no podía contener su ira, el enojo que tenía se estaba desbordando, nunca nadie se había atrevido a tocar su rostro y no sufrir consecuencias. Estaba por explotar, él cerró sus puños listos para darle una lección a su prometida, cuando escucho a Tanying decir.
—Maximiliano Cash, eres un idiota, no fuiste capaz de aclarar por un comunicado tu relación con tu demonio, después de todos los ataques que he tenido por tu culpa estas dos últimas semanas, imbécil atrevido, no te atrevas a volver a poner tus sucias manos sobre... —Su oración se quedó a media cuando sintió su cuerpo caer en unos de los sofás cercanos que se encontraba en el lugar.
—Paúl —Rugió furioso él —. Que nadie entré a la habitación —Ordenó.
Su asistente quien había acabado de llegar, había alcanzado a escuchar lo último que había dicho la joven, sin quererse meter en los asuntos de su jefe, inmediatamente cerró la puerta de la sala, ni siquiera él se atrevía a enfrentar la furia de su jefe. En su mente alababa la astucia que habría tenido la joven, que no había sentido miedo alguno en haberlo insultado.
—¡IDIOTA! ¿Qué piensas hacer? —Gritó Tanying con evidente nerviosismo.
—Te enseñaré, que es ser un idiota atrevido —Fue la respuesta que le dio.
Sin decir una palabra más, pronto el cuerpo del hombre cayó encima de ella. Comenzó a besar desesperadamente a la mujer mientras sus manos pasaban por encima de su ropa, despojándola rápidamente. Tanying estaba horrorizada con lo que estaba pasando, no importaba cuanto luchara, su fuerza no era comparable con el hombre.
—¡No, por favor! ¡No! —Suplicó con voz temblorosa. Una lágrima se deslizo por sus mejillas cuando las manos de Maximiliano se colaron por sus pantalones.
—Detente, si haces esto tu querida novia jamás te lo perdonará —Como si aquellas palabras hubieran sido arte de magia, el hombre se detuvo parándose rápidamente del sofá, se enderezó la ropa y camino directamente hacia la puerta.
—No vuelvas a desafiarme, o la próxima no me detendré. Ahora métete a los vestuarios y pruébate los vestidos que sea necesarios, no tengo tiempo que perder —dijo fríamente Maximiliano sin emoción alguna en sus palabras.
De mal humor, Tanying miró enojada la espalda de Maximiliano con todas las ganas de estrangularlo. ¡Me vengaré! Se prometió y de inmediato comenzó a hacer su plan de venganza después de que Maximiliano saliera de la habitación por completo.
Cuando estuvo segura de que se había marchado, comenzó a golpear con sus puños los almohadones del sofá mientras gritaba —¡MAXIMILIANO CASH, HIJO DE LA CHINGADA, JURO QUE ME VENGARÉ, TENDRÁS QUE SUPLICARME POR PIEDAD, ¡ME LLEVARÉ TODO TU PODRIDO DINERO Y HUIRÉ CON OTRO HOMBRE SI LLEGO A CASARME CONTIGO! ¡NARCISISTA! ¡ARROGANTE ¡IDIOTA MAL PARIDO………! —Las palabras de la chica quedaron a medias cuando vió al hombre parado en el portal de la puerta observándola fríamente. Bajo la fría mirada del hombre, Tanying no pudo evitar estremecerse y su rostro que se encontraba rojo de la ira hace unos momentos, palideció como hoja de papel.
¡Oh! Mierda, mil veces mierda ¿Habrá escuchado lo que dije?. Se reprochó internamente mientras pensaba en que decir. Los segundos se hicieron largos y pesados en minutos incómodos.
—Eh… Yo solo estaba estirándome para que me quedara perfectamente el vestido —Se excusó en un tonto balbuceo, fingiendo una amarga sonrisa.
Sin esperar que pasara un milésimo segundo más, corrió como alma en pena hacia los vestidores en cuestión de segundos sin mirar atrás. Apenas la chica se perdió en unos de los vestidores, Maximiliano recobró la postura y recogió su teléfono celular que se encontraba en el mueble tirado.
Minutos atrás cuando se dió cuenta de que su celular no estaba en ninguno de los bolsillos de su pantalón, regresó de inmediato a la sala de prueba. Pero nunca se imaginó que se iba a encontrar con aquella escena, al parecer a la joven chica le gustaba ser vengativa. El sonido del teléfono, distrajo los pensamientos de Maximiliano, hizo que olvidara ese tema y contestó la llamada.