PRÓLOGO“La Noche Que Todo Se Derrumbó”
—¡Papá, espera!
La lluvia caía violentamente sobre la ciudad mientras Amara corría detrás de su padre en medio de la oscuridad.
El hombre apenas podía respirar.
Su camisa blanca estaba manchada de sangre.
Y sus manos temblaban.
—Tienes que irte a casa —dijo él desesperado.
Amara negó rápidamente.
—No voy a dejarte solo.
Pero su padre tomó su rostro con fuerza.
—Escúchame bien.
Sus ojos estaban llenos de miedo.
Un miedo que Amara jamás había visto antes.
—Si algo me pasa… no confíes en nadie.
El corazón de Amara comenzó a latir más rápido.
—¿Qué está pasando?
Antes de que pudiera obtener respuesta…
Un automóvil n***o se detuvo frente a ellos.
Las luces iluminaron la lluvia.
Y la puerta se abrió lentamente.
Amara dejó de respirar cuando lo vio bajar.
Leon Vólkov.
Vestido completamente de n***o.
Frío. Perfecto. Intimidante.
Pero sus ojos cambiaron apenas la vieron.
—Amara…
Ella retrocedió confundida.
Porque Leon era el hombre que amaba.
El único hombre que había besado.
El chico que prometió quedarse a su lado para siempre.
Entonces…
¿Por qué estaba allí?
El padre de Amara reaccionó con furia.
—¡Tú!
Leon caminó hacia ellos bajo la lluvia.
—Necesitamos hablar.
—¡Aléjate de mi hija!
Amara miró a ambos sin entender nada.
—¿Papá…?
Leon parecía tenso.
Algo raro en él.
—No vine a hacer daño.
Pero el padre de Amara soltó una risa amarga.
—Eres igual que tu padre. Un maldito monstruo.
Leon endureció la mandíbula.
—No tenemos tiempo para esto.
La lluvia seguía cayendo con fuerza.
Los autos pasaban a lo lejos.
Y Amara sentía que algo horrible estaba a punto de ocurrir.
—Leon… ¿qué sucede? —preguntó ella con miedo.
Él finalmente la miró.
Y por primera vez…
Parecía desesperado.
—Tienes que irte conmigo ahora.
—¡No! —gritó su padre—. Ella no irá contigo.
Leon dio un paso adelante.
—Si se queda aquí, la matarán.
El mundo se detuvo.
Amara abrió los ojos.
—¿Qué?
Pero en ese instante…
Un disparo atravesó el aire.
Todo ocurrió demasiado rápido.
Su padre cayó al suelo.
Amara gritó.
—¡PAPÁ!
La sangre comenzó a mezclarse con la lluvia.
Ella cayó de rodillas temblando.
—¡No… no… no…!
Intentó detener la sangre con sus manos mientras lloraba desesperadamente.
—Papá… mírame… por favor…
Pero él apenas podía respirar.
Leon observaba alrededor buscando algo.
O a alguien.
—Tenemos que irnos YA.
Amara levantó la mirada llena de lágrimas.
—¿Qué hiciste…?
Leon se congeló.
Y ese segundo de silencio destruyó algo dentro de ella.
Porque parecía culpable.
Porque estaba allí.
Porque todo había ocurrido frente a él.
Amara comenzó a llorar con rabia.
—¡TÚ HICISTE ESTO!
—Amara, escúchame…
—¡ALÉJATE DE MÍ!
Leon intentó acercarse.
Pero ella retrocedió abrazando el cuerpo de su padre.
Y entonces escucharon sirenas acercándose.
Leon cerró los ojos un instante.
Como si acabara de perder algo importante.
Muy importante.
Cuando volvió a verla…
Su expresión ya no mostraba emociones.
La máscara fría había regresado.
—Si te quedas aquí, destruirán tu vida.
Amara lo miró con odio.
—Ya la destruiste.
Esas palabras parecieron golpearlo.
Pero Leon no respondió.
Solo dio media vuelta y volvió al automóvil n***o.
Y segundos después…
Desapareció bajo la tormenta.
Esa fue la última vez que Amara lo vio.
Hasta cinco años después.
El día que el hombre que arruinó su vida…
Le pidió matrimonio.