Al despertar, nos alistamos para irnos al aeropuerto. Ya todo en su lugar nos vamos a la salida y antes de subirnos al vehículo nos despedimos de Nana. Felipe es quien nos llevara al aeropuerto. Al llegar a este, bajamos y nos entrega las maletas, se despide para después subirse al vehículo e irse. Nos registramos y vamos a la sala de espera, faltan 20 minutos para nuestro vuelo. Leandro compra café, me da uno y me lo tomo. Llaman los pasajeros de nuestro vuelo y nos dirigimos a embarcar, nos subimos y sentamos en nuestros lugares. Duermo durante todo el vuelo.
Cuando salimos del aeropuerto hay un vehículo esperándonos para llevarnos a una mansión.
- ¿Te gusta? – pregunta Leandro al llegar a esta.
- Si, esta preciosa. ¿es tuya? – pregunto.
- Si – contesta – entremos, te gustara más por dentro. – asegura al abrir la puerta.
Claro que tenía razón, era más preciosa por dentro, estaba decorado con un estilo contemporáneo. – es hermosa – digo al mirarlo.
- Buenos días, señor – dice una joven coqueta.
- Buenos días, Jazmín - ¿está preparada la habitación? – pregunta.
- Si señor, pero no sabía que venía acompañado por lo cual no arreglamos otra… - habla mirándome con recelo. – si gusta lo hacemos de inmediato. – vuelve a mirar a Leandro.
- Oh, no te preocupes, mi novia se queda en mi habitación – contesta con una sonrisa. Yo le sonrío y después a la tipeja esa con suficiencia.
- Si, no te preocupes que yo duermo donde este MI novio – le sonrió con una mirada asesina.
- Okey. Me retiro – dice fastidiada.
- ¿celosa? – dice Leandro cuando la empleada no se ve.
- No, para nada. Solo que me cargan las tipas lanzadas. – digo seria. Odio que lo miren así, él es solo mío. Además, que se nota desde lejos que algo había entre ellos por como se miraban.
- Bueno, si tú lo dices – levanta los hombros.
- Te puedo hacer una pregunta. – tengo que salir de mis dudas.
- Si, claro, hazla. – responde.
- ¿ella es una de tus “amiguitas”? – levanto una ceja. Espero que no lo sea.
- ¿eso importa? – pregunta.
¿Cómo? Obvio que importa. No se me es cómodo estar en la misma casa con una de sus zorritas.
- Claro, para saber con quién estoy tratando. – digo lo más calmada que puedo, sentándome.
- Pues, sí, pero lo fue hace mucho. – dice despreocupado.
¿Qué? Y lo dice como si nada. Trato de controlar mi genio, no quiero ser una novia celosa que haga escándalos por todo. - Okey. – asiento con la cabeza.
- ¿estas molesta? – pregunta.
¿enserio me esta preguntando eso? Obvio que lo estoy. Como no voy a estarlo sabiendo que tiene en esta casa a esa tipa. – No, ¿por qué?, ¿debería estarlo? – pregunto mirándolo.
- Pues que estas muy seria y ni me miras – me toma de las manos.
- No es nada, solo estaba pensando en algo sin importancia. – levanto los hombros.
- A okey. Vamos a comer fuera, para que conozcas.
- Bueno, vamos. – me levanto y lo sigo a la salida.
Al salir del restaurante, íbamos caminando vemos que hay una exposición de arte, Leandro me lleva a esta y estamos toda la tarde viendo las diferentes pinturas. Compra dos cuadros que nos gustaron y nos vamos.
Cuando llegamos a la mansión, ya está anochecido. Entramos y Leandro sirve dos copas de vino, nos las tomamos y llevamos la botella al barcón. Nos sentamos en la mesita que hay y empiezo a ver el paisaje que hay a los alrededores de la mansión.
- ¿Te gusta? – pregunta.
- Si, esta hermoso todo. – dejo de ver el patio para verlo a él.
- Podemos venir cuantas veces tú quieras a esta casa – dice con cariño.
- Gracias. – le sonrió.
- Te quiero mucho cariño – dice mirándome.
- Yo igual te quiero guapo – le sonrió y lanzo un beso.
Leandro en un movimiento rápido me sienta en sus piernas y me besa. – me encanta tenerte así – confiesa moviendo sus manos alrededor mío – me encantaría hacerte muchas cosas – besa mi cuello – claro, si tú me lo permites – dice.
Le doy paso hacia todo mi cuello, me besa, muerde el lóbulo de mi oreja haciéndome gemir. Le agarro del cabello y tiro con fuerza. Comienza a sacarme la chaqueta despacio, mientras va besando mis hombros. La lanza al suelo. Yo hago lo mismo con su chaqueta y la lanzo. Posiciona sus manos en mis muslos y sube despacio, levantando el vestido. Le desabrocho la camisa que trae y comienzo a besarle el cuello, bajando a su pecho, subo y le muerdo el lóbulo de la oreja, gime y me aprieta los glúteos con fuerza, sacándome otro gemido. Le termino de sacar la camisa y la lanzo.
- Vamos a la habitación cariño – dice y me sostiene en brazos en forma nupcial.
Al llegar a la habitación, Leandro cierra la puerta con el pie y me baja. Nos besamos y avanzamos hacia la cama. Antes de llegar a esta me da vuelta y baja despacio el cierre del vestido besándome. Quedo solo con bragas y me gira. Llevo mis manos al pantalón de Leandro y lo desabrocho torpemente. Se lo saca y me acuesta en la cama. Él se sube encima y me recorre todo mi cuerpo con sus manos. Hace un caminito de besos hasta mi sexo y me baja las bragas hasta dejarme desnuda por completo. Se entretiene en mis entre piernas.
- Hazme tuya… - digo ya sin soportar más las palpitaciones en mi sexo.
- Aun no – niega al salir de entre mis piernas para morder mi clavícula.
- P-por favor – le pido.
- Falta aún cariño – me responde.
- No aguanto más – digo entre gemidos.
- Quiero que te vengas… - dice metiéndome sus dedos en mi sexo, haciendo calmar un poco los pálpitos.
- Ah… Leandro – grito de placer cuando comienza a meter más rápido sus dedos.
- Eso vente, cariño – dice besándome.
- LEANDRO…. – digo cuando ya me vengo.
- Me encantas – dice sacando sus dedos de mi interior y lamiéndolos.
- Quiero que me hagas tuya – digo agitada.
- Yo también lo quiero – dice besándome.
Saca un condón de la mesita de noche y se saca el bóxer dejando al descubierto a su gran m*****o. Se coloca el condón y se posiciona más cerca de mí. Me penetra lento y luego a subiendo la velocidad de sus embestidas. Me da vuelta dejándome encima suyo. Me muevo despacio, Leandro me agarra de la cintura y hace que me mueva más rápido. Hasta que nos venimos al mismo tiempo. Me acuesto a su lado. Leandro tapa nuestros cuerpos desnudos con la sabana. Nos quedamos dormidos.
Están tocando la puerta, me muevo incomoda por el sonido. Leandro fastidiado abre los ojos.
- Adelante – dice adormilado.
- Permiso, Lea… señor, lo buscan… - dice la empleada mirando hacia la cama fijándose en nuestros cuerpos desnudo. – dice que necesita hablar con urgencia sobre negocios. – indica regresando la mirada a Leandro.
- Esta bien, hazlo pasar al despacho, voy enseguida. – ordena y la empleada se larga.
- ¿Te demoraras mucho? – le pregunto.
- No lo creo cariño – dice besándome. – sigue durmiendo, yo regreso enseguida. – se levanta y coloca un pantalón y sale de la habitación.
Me acomodo y vuelvo a dormir. Al despertar, Leandro no está a mi lado. Voy a bañarme, al salir me tapo la cicatriz, que aún seguía sin verse al levantarme. Me visto y bajo a la sala. No veo por ningún lado a Leandro. Me dirijo a la cocina encontrándome con una empleada más adulta, le pregunto por mi novio y dice que tuvo que salir con el tipo que vino a verlo. Le agradezco y tomo desayuno.
Al terminar, salgo a pasear por los alrededores de la mansión. Llego a unos árboles y me siento debajo de estos. Saco mi celular y llamo a Dylan, que no he hablado con él hace ya 1 semana.
- Hola Alon, ¿Cómo estás? – pregunta.
- Hola Peque, bien gracias y ¿tú? – le contesto.
- Bien gracias– dice.
- Que bueno, ¿Qué has hecho en estos días que no hemos hablado? – pregunto.
- Nada nuevo, solo clases, tareas y entrenamiento – cuenta – ¿y tú que has hecho de nuevo? – pregunta.
- Pues decidimos con Leandro irnos a vivir juntos y ahora estoy en Londres con él. – digo emocionada.
- Que bueno Alondra. – dice – no dejes que te pase a llevar, ¿okey? – me recuerda – Y se feliz, que te lo mereces. – dice riendo.
- Gracias Dylan. – digo emocionada.
- De nada, Alondra, deberé colgar porque saldré con los chicos. – explica rápido.
- Esta bien, te cuidas y no hagas travesuras por favor. – me despido.
- Bueno, nos hablamos. Adiós. – se despide y cuelga.
Apago el celular y me paro para seguir caminando. Llego a un lago que está rodeado de flores. Paro a ver el paisaje hasta que se me hace tarde. No me fije en la hora y ya estaba atardeciendo. Saco mi celular y tomo una foto del lugar. Lo guardo y camino de regreso a la mansión. Cuando estoy llegando veo que hay dos vehículos estacionados en la entrada, me oculto en un árbol y veo que es lo que sucede. Hay dos hombres platicando calurosamente. Los veo bien y reconozco a Leandro, pero al otro no logro verlo bien porque esta de espaldas hacia mí. Después de unos minutos el desconocido se sube a uno de los vehículos y se va, Leandro entra y yo salgo de mi escondite. Voy hacia la puerta y entro. No veo a mi novio en ninguna parte. Voy al despacho y lo encuentro en este. Esta sentado serio tomándose un vaso de ron.
- Buenas noches, cariño. – lo saludo acercándome a él y depositado un beso en sus labios.
- Buenas noches, preciosa. – regresa el saludo.
- ¿Como te fue? – pregunto.
- Bien, ya resolví el asunto que nos trajo a Londres… - me hace sentar en sus piernas – ahora estaré disponible para lo que quieras. – me toma de la barbilla y besa.
- Si es así… - lo beso – vamos – me paro y le extiendo mi mano.
- Para donde me quieres llevar. – pregunto confundido.
- Sígueme y sabrás – digo.
- Okey – me sostiene la mano sonriéndome y sigue.
Subimos a la habitación. Cuando está dentro de esta, cierro la puerta con seguro y lo empujo a la cama. Me subo encima de él y lo comienzo a besar.
Coloca sus manos en mis mejillas para profundizar el beso. Las va bajando de apoco, recorriendo mi cuerpo hasta llegar a mis muslos. Sube a mis glúteos y los aprieta. Me separo de sus labios para soltar un gemido. Bajo mi cabeza a su pecho y desabrocho su camisa besando cada uno de sus tatuajes. Voy bajando hasta llegar a su pantalón. Lo desabrocho y bajo un poquito para seguir besándolo. Leandro me tira del cabello gimiendo. Me levanta y besa. De un movimiento rápido me deja debajo de él. Ahora el me comienza a besar por todo mi cuerpo. Me quita el vestido y el sostén, dejando al descubierto mis pechos. Pone una de sus manos en uno y el otro lo besa y muerde haciendo que curve mi espalda y gima. Me gira dejando mi espalda al descubierto. Quita el cabello que tapa parte de esta y hace un caminito hasta mis glúteos, al llegar a estos los aprieta haciendo que suelte un grito de excitación. Los muerde y baja las bragas dejándome desnuda. Se quita los pantalones junto con el bóxer y pone un condón. Me separa las piernas con las suyas y se gana entre medio de estas. Hace que levante un poco los glúteos y me penetra con gran velocidad, suelto un grito de excitación. Toma mi cabello y tira de este, penetrándome más rápido. Me gira, lo beso y este se separa para besar mi cuello y bajar hacia mis senos. Duramos así durante unos minutos más y nos vamos al mismo tiempo gritando su nombre. Leandro sale de mi interior, se quita el condón utilizado y lo tira a una papelera. Nos quedamos estirados al lado de cada uno durante unos momentos y después me levanto para ir a bañar. Abro el grifo del agua y me sumerjo en esta. Leandro entra al baño y se mete a la ducha para bañarse conmigo. Lo volvemos hacer en la ducha a luz baja. Al terminar salimos y Leandro sale del baño a busca su pijama. Al verlo que este lejos me quito la toalla y me cubro la marca para después ponerme el camisón. Salgo del baño directo a la cama y me tapo. Leandro sale del vestidor y se acuesta a mi lado. Me giro y coloco mi cabeza en su pecho para quedarnos dormidos.