Capítulo 33 ¿Qué demonio?

2412 Words
Tahiel no solo había sido capturado, él ni siquiera podía transformarse en humano, aunque su conciencia estaba allí, pues luego de que le colocaran un bozal de plata, también le colocaron una correa con púas del mismo material, el cual con cada movimiento se enterraba en su piel y la quemaba al contacto con el maldito metal que era su debilidad, y entonces, sufrió la peor humillación para alguien de su especie, los cazadores lo llevaron cual perro, hasta lo que parecía ser una especie de establo, el lugar se notaba lujoso, incluso en el exterior, y apenas ingreso se sorprendió de ver a Dilan, y su familia, ese hombre lobo era el beta de Kek, aun así, su hijo se veía muy niño y no el hombre que debería ser, por lo que rápidamente comprendió que había viajado al pasado. Trato de llamar la atención del beta, pero este solo veía a su esposa Malaly y a su pequeño hijo, además que, gracias al bozal y correa, casi no podía ni gemir para atraer su atención, peor aún, es que lo habían dejado casi al otro extremo, en una jaula para perros, pero no era el único que estaba en ese sector, a su lado, un vampiro errante estaba más muerto que vivo, ¿y como sabía que era un vampiro errante? Fácil, sus ojeras y el deterioro de su cuerpo lo dejaban en claro, su vientre estaba abultado, como lo estaría el de un humano que ha caído en el habito del alcohol, para la mayoría era así, sus cuerpos comenzaban a decaer, debilitarse al igual que su mente que enloquecía, al saberse que estarían solos por siempre. Aun perdido en su mente y preguntándose como haría para regresar al bosque de la quimera y a su era, un olor a incienso llamo su atención y lo hizo girar, aunque las púas del collar se enterraron un poco más en su cuello. — Una nueva víctima. — dijo el pelirrojo de ojos color plata, mismo que apareció en medio de una nube espesa, no tanto como la niebla que lo había llevado a ese lugar, pero si muy similar. — Puedes verme. — continuo con sorpresa, colocándose casi al frente del rostro del lobo. — Eso es aún más interesante, nadie puede vernos, pero sin embargo nos piden favores. — el joven, al menos de apariencia se veía consternado, con ese hecho. — Como el idiota del cazador, se la pasa llamándome, pidiendo que la cacería sea buena. — en lo que a Tahiel le llevo parpadear, el extraño hombre se movió a una velocidad increíble, hasta que finalmente se colocó frente al rostro de Dilan, quien al parecer no lo veía. — Sí que le he dado mi favor en su cacería. — se jacto con gusto el pelirrojo. — Ahora es hora de que el cazador pague mis favores, ¿no lo crees? — y nuevamente apareció frente a Tahiel. — Es la parte que más me gusta, ver como pierden lo que más atesoran. — la sonrisa de ese joven le erizo los pelos del lomo, aun así, nada podía hacer el lobo. Quien o, mejor dicho, que rayos era, no lo sabía, pues su complexión física era casi normal, salvo por sus ojos, que eran plateados, todos, sin una gota de blanco en ellos, no había diferencia de iris. El ruido de unos pasos ligeros alertó a Tahiel y provocaron que dejara de ver a tan extraña criatura, para ver con fijeza la entrada del establo, sorprendiéndose aún más de ver ingresar a Chloe, definitivamente había viajado en el tiempo. — Ayúdanos, por favor, no somos malos, no hemos hecho nada. — la mate del beta llamo la atención de la madre de Kalila, que se notó horrorizada por solo verla tan herida y atada con una gruesa cadena de plata, sobre una mesa de metal, Tahiel no queria pensar que era lo que le habían hecho a esa vampiro. — ¡Dios mío! ¿Qué es esto? — a la pobre humana los ojos se le llenaron de lágrimas, y Tahiel comprendió que estaba siendo observador de primer plano, de un periodo de la vida de la luna única que incluso sus compañeros no habían podido ver. — Esto es un centro de tortura, es el lugar donde los cazadores nos hacen sufrir antes de matarnos. — el beta llamo su atención, estaba tan desesperado como para pedirle ayuda a una humana, aun sin verificar si era una cazadora. — Por favor, señora, esto duele. — el espanto aumento en la luna única por solo ver como el hijo del beta estaba golpeado. — No sé qué sucede, pero traeré ayuda, le diré a Asher y... — el beta rugue ante la mención de Asher, y Tahiel trata de gemir, pero al parecer, la correa en su cuello además de ser de plata debe tener otro componente, porque aun así no sale sonido de él. — Asher Reggio es el responsable de todo esto. — Chole se ve aturdida por lo que el beta dice, pero, aun así, no hace más cuestionamientos, antes de ponerse a ver a su alrededor. — Los sacare de aquí. — jura la futura luna única. — ¡Si! — la euforia del extraño pelirrojo distrae a Tahiel. — Esto se está poniendo muy bueno, muero por ver la reacción del cazador, no solo perderá sus presas, también el corazón de la humana. — canturrio y algo le decía a Tahiel que ese ser estaba involucrado en que Chloe descubriera el verdadero rostro de Asher. — Solo saca al niño, déjalo ir, si Asher descubre que nos ayudaste te matara. — No, no lo hará. — la respuesta de Chloe a él beta solo hace que una carcajada salga del pelirrojo extraño. — ¿Cómo estas tan segura? — indaga la esposa del beta y Tahiel pudo ver cómo el pelirrojo movía sus labios, como si ya hubiera visto esa conversación o como si el fuera un titiritero y todos los demás fueran sus títeres. — Soy su esposa. — incluso en la distancia en la que Tahiel estaba, pudo ver el dolor que le causaba aquella revelación a Chloe, incluso él que no era su pareja destinada, y que solo la había visto un par de veces, veía lo decepcionada que estaba del que en ese entonces era su esposo, mientras el pelirrojo danzaba de un lado a otro, alrededor de la humana, como guiándola a las llaves, que le serviría para liberar a la familia del beta, definitivamente ese ser podía manipular lo que sucedía a su alrededor. — Corran, rápido Malaly, toma a Eddie y corre. — la orden del beta sale casi con desespero, mientras que Chloe trata de liberarlo y ve como la vampiro toma en brazos a su cría y sale de aquel establo. — Vete o terminaras muerta. — Tahiel sintió aún más respeto por el beta del pueblo, estaba resignado a morir, con tal de darle tiempo a su familia de ponerse a salvo, pero también trataba de que la humana no resultara herida por ayudarlo, era digno de admirar. — Es tu esposa. — aquella palabra fue casi una exclamación que broto de los labios de Chloe. — Es mi familia. — Tahiel no pudo evitar observar como el pelirrojo dejo de sonreír a esa frase dicha por el beta, familia, al parecer el pelirrojo estaba solo. — Entonces ve con ellos. — lo hizo, la luna única era valiente aun siendo una simple humana, y Tahiel trataba de hacer así se aun sonido, para que ella lo viera. — ¡¿Qué hiciste Chloe?! ¡¿Cómo te atreves a meter tu nariz aquí?! — Asher llego al establo justo cuando el beta escapaba, y mientras fuera se escuchaban las detonaciones de lo que parecían ser armas, la humana enfrentaba a su esposo. — ¡¿Cómo puedes lastimar a las personas?! ¡¿A esos… seres?! — el rostro de Asher se cubrió de espanto al percatarse que Chloe los había ayudado aun sabiendo que no eran humanos. — ¡¿Sabías lo que eran y aun así los ayudaste?! — Tahiel vio como el pelirrojo tomo la mano de Asher y la arrojo contra el rostro de Chloe, quien cayó desvanecida de inmediato. — Dios mío, no, ¿que hice? — la preocupación del cazador parecía ser genuina, allí arrodillado, acariciando el rostro de la luna única. — Amor, por favor, perdóname. — murmuraba y el pelirrojo se movía a su alrededor. — Odio cuando tienen una voluntad tan grande. — se quejó como si fuese un niño caprichoso. — Pero no me interesa tu voluntad, sino lo que ella piense al despertar, tonto cazador, me pediste su corazón y te olvidaste de que lo importante es su alma. — como si fuese un espectro, el pelirrojo paso al lado de la jaula de Tahiel, y le susurro algo al vampiro errante, quien, con una fuerza increíble, incluso para ellos, rompió las cadenas de plata y se fue contra Asher. — No a él, estúpido, acaba con ella. A riesgo de herirse aún más, Tahiel se agito en su jaula, por solo ver como el vampiro errante estaba a punto de matar a golpes a Chloe, y fue cuando recordó que Kalila estaba en el vientre de la humana, ese pensamiento y el no saber si algo de eso había sucedido o si el pasado estaba siendo alterado, fue lo que lo llevo a romper la jaula, y aun con el collar que había en su cuello se transformó en humano. — Déjala tranquila, maldito. — su transformación solo duro unos segundos, pues Tahiel salto hacia el vampiro errante y se transformó una vez más en lobo, arrancando la cabeza del vampiro. — Estropeas mi diversión. — se quejó el pelirrojo, y Tahiel vio como Asher recuperaba el conocimiento y corría a donde Chloe estaba. — Mi amor, Chloe. — se lamentaba. — Si quieres vivir, será mejor que huyas, la ley de los humanos entrará en unos segundos, Asher perderá todo lo que me ha pedido. Tahiel dudo de la palabra de ese ser, pero le fue más que suficiente escuchar las sirenas de la policía y ver que Asher no hacia más que tratar de ayudar a Chloe, que decidió huir de allí y tratar de buscar una forma de regresar a su tiempo. — Que cochino, ¿no te enseñaron que es de mal gusto andar desnudo? — había llegado al bosque una vez más, por lo que había tomado su forma humana, ahora que el collar se había roto en su anterior transformación, pero nada lo preparo para ver al pelirrojo a su lado. — ¿Quién demonios eres? — indago el lobo y no pudo evitar dar un salto atrás al verse con ropa, mientras el pelirrojo sonreía. — La pregunta no es quien demonios soy, sino, cuál de ellos. — el lobo incluso dejo de respirar ante aquella afirmación. — soy Fegor, uno de los reyes demonios, ¿y tú? — las palmas de las manos le temblaban, no sabía si continuar hablando con ese… ¿demonio? — Es imposible que seas lo que dices ser. — a Tahiel le daba miedo incluso decir que era un demonio. — Dicen que nadie los puede ver, ni siquiera el fénix. —Fegor hijo un sonido con sus labios, como si se estuviera descargando y una vez más Tahiel pensó que más parecía un crio que a un… ¿demonio? — No nos simpatiza el fénix, siempre presumido y que decir de Aysel, ay si, se creen mucho, los hijos de la luna, los hijos del sol. — su voz imitaba a la perfección la de un niño berrinchudo y Tahiel se preguntó nuevamente lo mismo, ¿en verdad era un demonio? — Sí, bien, te creo, adiós. — no pensaba quedarse a perder tiempo con ese demonio, ni con ningún otro, pero en su intento de escape, choco con una mujer, una de cabello rubio y de ojos negros, completamente negros, sin pupilas ni parte blanca que ver. — ¿Qué? — casi tartamudeo aquello y la rubia elevo una ceja. — ¿Puedes verme? — dijo con sorpresa. — Claro que sí, y también me ve a mí, quizás debamos quedarnos con él como mascota, ¿Qué dices Belbú? — ¿Para qué? Dime Fegor, para que nos lo conservaríamos, si ya tenemos una mascota… aun la tenemos ¿verdad? — Tahiel comenzó a dar pasos pequeños, bosque adentro, quizás y si podía hablar con el beta y explicarle que era del futuro… eso sonaba descabellado, incluso para ellos, aunque no tanto, Dante podía retroceder el tiempo… — Te aseguro que no fue mi culpa hermana, pregúntale al lobo. — ¿Yo que? — no queria saber nada con ellos y eso en lugar de molestar a los demonios, los hizo reír. — Dile a mi hermana que Asher solo se volvió loco y arruino todo por su cuenta. — ambos lo veían, una pidiendo la verdad y el otro ordenando mentir. — Me disculpan, pero no pienso intervenir en sus problemas, yo solo quiero regresar con mi cazadora. — la verdad se filtró por sus labios y quedo mudo, por solo ver cómo ambos jóvenes, sonreían con ojos brillosos. — Eso sí suena divertido, un lobo y un cazador, como en los viejos tiempos ¿recuerdas Fegor? como cuando todo era más interesante que estar al pendiente si hay o no guerras atómicas, hablamos de la extinción total. — la rubia se veía realmente entusiasmada. — ¿Dónde está tu cazadora? — pregunto el pelirrojo y Tahiel negó, con la cabeza, aun así, respondió. — No lo sé, algo sucedió, otros cazadores nos atacaron y una niebla violeta espesa me trajo al pasado. — los ojos de ambos se abrieron con sorpresa. — Ellos invocaron a Viatan. — susurró con sorpresa la rubia. — Nuestro hermano mayor o está muy aburrido o sabe que el fin de los tiempos está cerca. — aseguro el pelirrojo y cuando Tahiel estaba a punto de preguntar a que se refería, volvió a hablar. — Regresa con tu amada y espera por nosotros. ¿Qué rayos queria decir aquello? No lo sabía, solo parpadeo una vez, y la voz de Declan llamándolo lo hizo girar.
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