Declan corrió por el bosque que lo había visto crecer, ese mismo que tantas veces había recorrido junto a sus amigos, sin embargo, algo era distinto, no solo la vegetación, estaba tan aturdido cuando al fin la niebla espesa desapareció, que poco había reparado en la humana con la que hablo, pero ahora, que estaba en lo que debería ser su pueblo, con espanto, descubrió que no lo era, aunque era el mismo bosque, no habían cabañas, y el olor a brujos era el que más predominaba, aun así, trato de conservar la calma, mientras sus pasos fueron tomando un ritmo más calmo, aunque no era lo que sentía.
— Humano, dime que es lo que deseas y te diré el precio a pagar. — la voz era suave, pero profunda, y por instinto, Declan salto a la copa de un árbol, donde con sorpresa vio a Travos, el gran brujo.
— Mi nombre es Bairon Bach, soy el mayor comerciante de este pueblo y pronto lo seré de todo el estado, aunque no pienso detenerme solo allí, deseo que mi apellido perduré a través del tiempo, que mi familia sea la más poderosa, que tanto santos como demonios dependan de ellos y su voluntad y estoy seguro de que lo conseguiré. — el hombre en si no le decía nada a Declan, más sus ropas antiguas, sí que llamaba su atención, ¿había viajado en el tiempo?
— Parece que lo tienes todo planeado, por lo que pregunto nuevamente, ¿Qué deseas de mí? — la voz de Travos era acerada, su mirada fría, no se parecía al Travos que él conocía, ese que era el compañero del rey Alpha, entonces Declan recordó que muchos años antes, Travos no era el brujo que todos conocían, la pérdida de su media alma lo había llevado a hacer cosas atroces.
— Que mi esposa tenga un niño, pues al parecer estoy maldito, ya que cada hijo que nace, resulta ser una niña, mi apellido se perderá cuando se desposen, no puedo permitir que todo mi esfuerzo sea para beneficiar a sus esposos. — la sonrisa del brujo era espeluznante.
— En ese caso, has venido al lugar correcto, no solo te concederé el que tu esposa de a luz solo a varones, sus hijos, y los hijos de sus hijos, y aun mucho más allá de ellos, cargaran con tu deseo, solo varones nacerán en tu familia, hasta que tu descendencia te maldiga por ello, hasta que llegue el día que su anhelo más grande sea que una mujer nazca, ¿lo aceptas? — los puños del mayor se apretaron, el conflicto era claro en sus mirada, pero finalmente tomo una decisión.
— Lo acepto, porque sé que sin importar cuantos años pasen, mi descendencia no me odiará, mucho menos me maldecirá. — Declan vio como Travos tomo la muñeca del tal Bach y este hizo lo mismo, mientras una luz roja formaba una cadena. — ¿Cuál es el precio? — pregunto torpemente el hombre y Travos libero una carcajada que a Declan le resulto espeluznante.
— No te preocupes, no es nada que afecte tu visión empresarial, ahora, será mejor que regreses y les informes a tus hijas que para ti, no son nada, por solo nacer mujer en un tiempo donde solo el hombre decide. — el humano se subió a un carruaje y en pocos segundos se perdió en el delgado camino del bosque, mientras otro brujo de cabello rojizo se acercaba a Travos.
— El conjuro aun no está completo. — dijo el pelirrojo y Declan pudo ver como el brazo de Travos aún se iluminaba con una cadena roja.
— Los Bach serán muy poderosos, aun sin poseer título de realeza, su palabra será ley y ante ellos todos bajaran la mirada, pero el poder los corromperá, y los llevara a perderse en la vida, odiaran y maldecirán a Bairon, hasta que su nombre sea olvidado, solo entonces, el deseo de Bairon Bach y su maldición terminara, de la mano de una mujer, pues solo dejare que las mujeres dirijan su familia, mientras su alma arde en el mismo infierno. — solo entonces, la cadena en el brazo de Travos desapareció, y Declan se preguntaba, como rayos haría para regresar junto a Kalila.
— ¿Tienes un deseo que pedirme vampiro, o solo estas buscando tu muerte? — Declan se congelo en su lugar, bajo la mirada fría de Travos, que, con un movimiento de su mano, lo llevo ante él. — Interesante, no eres de este lugar, aunque lo correcto sería decir que no eres de este tiempo. — dijo el rubio viendo su vestimenta.
— No se equivoca, gran Travos. — el brujo sonrió ante la reverencia en las palabras de Declan.
— Supongo que me conoces.
— No, bueno, no a lo que es ahora, el Travos que conozco… es distinto. — Declan no sabía que tanto podía decir, si revelaba algo del futuro y este cambiaba, podría afectar a Kalila, a todos en realidad.
— Y ¿Cómo soy en el futuro?
— Lo siento, pero no lo diré, no sé qué es lo que sucede, pero no me arriesgare a que el futuro cambie. — el brujo elevo una ceja ante la respuesta del vampiro.
— Muy interesante, por tu esencia vital, creo que tu vida en el futuro no es grata, siento la culpa, el miedo, la tristeza brotar de ti, como el aroma dulce de las rosas sale de sus pétalos. — se oía divertido, como si el saber que él sufría, lo alegrara, definitivamente no era el travos que él conocía.
— Mi señor. — lo llamo una bruja, que rápidamente se acercó a ellos, tocando el pecho de Travos con coquetería y Declan pensó que si algun día Nisha, el rey de los Alpha supiera esto, enloquecería, pues nadie veía más de cinco segundos seguidos el rostro del mate del rey Alpha, ni hombre, ni mujer, era muy territorial con su compañero. — Archi dice que encontró un rastro de la humana que porta el alma de Yunuen. — los ojos de el brujo se oscurecieron ante tal información, y rápidamente empujo lejos a la bruja.
— Da el aviso al aquelarre, partiremos por mi amada. — definitivamente estaba en el pasado, uno donde Travos buscaba a Yunuen y termino siendo compañero de su hijo Nisha. — En cuanto a ti, vampiro, puedo regresarte a tu época, solo debes pedirlo. — era lo que más deseaba, pero había visto y escuchado lo que había sucedido con el tal Bach, no se arriesgaría a que luego de marcharse Travos lo maldijera.
— Agradezco su bondad, pero prefiero abstenerme de molestarlo, si bien deseo regresar con los míos, no estoy dispuesto a que ellos sean afectados de alguna forma por mi deseo. — la desilusión cruzo por la mirada del brujo.
— Bien, de todas formas, tal parece que ya estas maldito. — Travos giro, y por un segundo Declan vio al cielo, donde un eclipse comenzaba a formarse.
— El amor no puede ser una maldición. — susurro el vampiro, pero Travos lo escucho. — Si la luna y el sol pueden amarse, ¿realmente existe un amor prohibido? No lo creo.
Eran divagaciones de un joven vampiro, que estaba en un lugar que conocía, pero en un tiempo distinto y, aun así, no pensaba pedir ayuda a un ser que tal vez, pudiera transformar en maldición su pedido, como lo había hecho con Bairon Bach.
— Tu forma de pensar me inquieta. — Declan giro a ver a Travos, solo para encontrarlo levitando, rodeado por una luz rojiza oscura. — Mejor regresa a tu era, y déjame ser, lo que tenga que ser.
Declan fue cegado momentáneamente por una luz brillante, y cuando al fin pudo ver nuevamente con claridad, Travos estaba frente a él, pero en esta ocasión era el Travos de su tiempo.
— Luna Travos. — dijo con sorpresa el vampiro.
— El mismo, es raro que de pronto un recuerdo nuevo aparezca en mi mente. — dijo con tranquilidad el brujo, y Declan solo podía ver hacia los lados. — No debes preocuparte por Nisha, mi Alpha está acabando con unos rebeldes, ya sabes, unos jóvenes tontos que pensaron que antes se vivía mejor, cuando todos éramos enemigos… cuando los brujos nos aprovechábamos de la debilidad humana.
— Yo… no sé qué fue lo que sucedió. — aclaro Declan, porque lo que menos deseaba era que Travos creyera que él estaba tramando algo, porque no se olvidaba que ese hombre frente a él era uno de los padres de Kek, por lo tanto, era como un abuelo para Kalila.
— Yo sí lo sé, una rebelión se acerca, estamos contra reloj, una vez más los brujos estan trabajando con los cazadores, regresa con Kalila, cuida de ella, es nuestra salvación… o nuestra perdición, todo depende de ella. — y dicho eso, un rayo cegó nuevamente a Declan.