13 ¿Futuro muy lejano?

919 Words
— ¿Van a tener un orfanato? — inquiere con molestia Declan, tocando una de las cunas con desprecio. — Hey, no la toques. — mi queja sale sin razón, qué más da que toque una de las cinco cunas que hay aquí. — Mi lago de vida tiene razón, no toquen los lechos de nuestros hijos. — soy humana, y gracias a mi madre he tenido acceso a muchas cosas, como, por ejemplo, películas, y en este momento juro que debo parecer la niña del exorcista, pues casi rompo mi cuello para ver con asombro a Ikigaí. — Hijos… nuestros hijos… — digo aturdida girando con violencia mi rostro nuevamente a las cunas. — Cinco… ¿no sería mejor una cuna y luego cuando nazca otro reutilizamos esa cuna? — pregunto con la garganta seca, cinco niños son muchos, mi madre apenas pudo conmigo y eso que tengo tres padres. — Nacerán a la vez, pero eso no importa por el momento. — informa Ikigaí, y no soy la única que lo ve, aunque si soy la única que esta con la boca abierta, los demás lo ven como si acabara de matar a alguien y se lo estuviera devorando. — ¿Qqque? — jamás me costó hablar, al menos hasta ahora. — Se suponía que sería sorpresa. — dice con rostro de afligido. — ¡¿Sorpresa?!, ni las lobas pueden parir tantos cachorros en una sola camada, ¡¿acaso quieres matarla?! — Tahiel tomo a Ikigaí de la túnica y cuando estoy a punto de separarlos, Declan interfiere. — A ver hijo, nieto o sobrino del dichoso sol. — dice apretando sus dientes y viendo a Ikigaí hacia abajo, ya que mi peli azul es solo unos centímetros más alto que yo. — Si te das cuenta de que ella es humana, ¿verdad? No pensaste que podrías matarla si la haces parir de esa forma, ¡¿para qué quieren tantos niños?! — veo como sonríe Iki, pero no le encuentro la gracia a esto, me está dando miedo. — No serán solo míos, no es algo que pueda decidir, además, es solo una suposición. — ¿Cómo que una suposición? — al menos ahora sé que Nuriel no me rechazara, si Iki dice que no serán solo suyos y míos. — Se la razón de cada ser en este mundo mi vida, pero eso no quiere decir que sepa su camino seguro, veras, yo puedo saber cuándo comienza una vida, como sucedió con el embarazo de tu madre. — eso me hace sonreír, seré hermana mayor, al fin. — Se cuando termina, como cuando te encontré a ti. — dice viendo mal a los tres hombres que están frente a él, los cuales bajan la mirada, como si estuvieran arrepentidos, ¡qué gran mentira! — Pero el recorrido que haces es cambiante, cuando tu llegaste aquí hoy, algo sucedió, que marco un trayecto, luego, cuando construía nuestro hogar dijiste algo que nos llevara a esto. — dice apuntando a las cinco cunas. — No podría decirte si se mantendrá, eso depende de todos los involucrados, pero a mí me gustaría que fuera así, disculpa si parezco egoísta, pero fueron mil años en soledad los que transite, ya no quiero estar solo, yo podría cuidar de ellos y tu no tendrías nada de qué preocuparte. — mis ojos pican, de solo escuchar el anhelo en su voz, ¿Cómo negarme? — Egoísta, ¿Qué parte de que es humana y morirá no entiendes? — Declan lo está juzgando, justo él se preocupa por mi vida, irónico. — Declan las humanas también tienen partos múltiples, incluso hay casos de 10 niños, así que cierra el pico. — rebató con molestia. — ¿Por qué son diferentes? — Ukara llama mi atención, es el que menos escandalo hace, creo que siempre fue así, él a diferencia de todos, recorre la habitación tocando cada cuna con fascinación y es que hasta ahora veo los detalles que tienen. Una de las cunas es roja las bases que la convierten en una mecedora parecen llamas, la segunda celeste y su base se asemeja a dos cascadas, la tercera es blanca y su base tiene ondas, el aire, la cuarta verde y su base marrón, dando la sensación de que es un pequeño arbusto, y la quinta es violeta oscuro, de base tiene dos muñecas talladas, supongo que tendré una niña. — Son hermosas y únicas. — digo con asombro. — Cómo los bebés que las ocuparan, por eso son distintas. — explica Ikigaí y creo que es lo más lógico, tendré bebés de los descendientes del sol. — Y prácticas. — dice Ukara y sonríe al tiempo de lanzar una pequeña ventisca que hace mecer las cinco cunas. — Creo que serás un buen niñero. — no sé porque dije eso, no debería querer a ese brujo cerca de mis hijos, creo que toda esta enorme ilusión y un futuro no muy cercano me afecto las pocas neuronas que tengo. — Yo seré lo que tú quieras Kalila. — veo con asombro a Ukara, sus ojos están cristalinos, como reteniendo el llanto. — Por toda la eternidad de ser preciso, si con eso consigo tu perdón. Veo una lagrima rodar por su blanquecino rostro y mi corazón se oprime, y aunque suene loco, no es por mí, es por él, el bello brujo que siempre me sonreía a la distancia, como queriendo ser mi amigo, pero sin poder conseguirlo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD