Un hormigueo molesto se posaba en mi espalda, intenté abrir mis ojos pero algo lo impedía, intenté mover mis manos y mis piernas pero cada movimiento que ejercía me dolía en las articulaciones una punzada incesante en mi frente, asomaba a la migraña.
Hice mi mayor esfuerzo para abrir mis ojos, y no lo conseguí a la primera pero después de varios intentos logré abrirlos.
Lo primero que vi fue un techo blanco, con una enorme lámpara de cristal exageradamente grande que pensé que si caería me mataría de inmediato.
Pestañé varios segundos para lograr enfocar mi vista e intente incorporarme de nuevo hasta que por fin mi cuerpo cedió, me incorporé en lo que identifiqué como una gran cama apoyé mi espalda en un cojín en el espaldar, sentí como si acabara de despertar de un sueño de mil años.
Observé mí alrededor y lo que vi fue una habitación, pero no cualquier habitación era extremadamente grande y elegante, jamás había visto una habitación así a excepción de las que veía en la tv.
Las mantas que me cubrían eran pesadas y muy acogedoras, observé hacia abajo y noté que llevaba puesto una bata de dormir verde oscura de seda, fruncí mi entre cejo, pues solo llevaba puesto ello, y una braga de lencería.
¿Dónde estaba?
Comencé a hurgar en mi memoria una explicación de lo que estaba sucediendo.
Recordé a Eduard y el arma, mis hermanos discutiendo mi madre gritándome, yo corriendo en el bosque, las cerezas, mis heridas en la piel, y la cueva…
Lobos.
Lo último que recordaba eran los lobos, y yo con mi ritmo cardíaco desenfrenado a punto de morir, y luego oscuridad.
¿Alguien había entrado a la cueva ahuyentado a los lobos y haberme salvado?
Porque realmente no creía que todo eso fue un sueño, porque lo sentí real, todo fue real.
Estaba muy confundida, ¿quién me había traído a este lugar?
¿Cuánto tiempo llevaba allí?
De pronto escuché unos pasos a fuera de la habitación, unas sombras en las orillas de la puerta, los pasos sonaban más como tocones.
Mi mente estaba trabajando lento, por lo tanto no me dio ni siquiera tiempo para fingir estar dormida, para cuando se me ocurrió ya la persona había abierto la puerta.
Quedé atónita.
— ¡Oh! Despertaste—Dijo la chica parada frente al umbral, llevaba consigo una bandeja esas que usaban las enfermeras.
Era una chica rubia, de ojos azules era esbelta realmente era hermosa y cada a paso que daba para acercarse era estilizado como todos sus movimientos, su maquillaje parecía ser perfecto.
La chica portaba en su rostro una sonrisa afable como si intentara hacerme sentir a gusto colocó la pequeña bandeja en una mesita de noche y se acerco para sentarse en la orilla de la cama.
Cruzó sus piernas y acomodó su vestido.
— ¿Recuerdas algo? —Preguntó elevando una rubia y bien maquillada ceja.
Negué con mi cabeza.
La chica pareció escrutarme con sus ojos azules y me observó con curiosidad.
— ¿Dónde estoy? —Pregunté.
—Donde perteneces—Fue su respuesta.
Quedé aún más confundida.
— ¿Dónde está mi familia?
La chica ignoró mi pregunta y buscó algo en su bandeja, y por fin pude ver que era, inyecciones, comencé alarmarme.
Me arrastré algo lejos de ella, pero sólo permaneció con la inyectadora ya lista en su regazo.
— ¿Tú me rescataste de los lobos? — Inquirí ansiosa.
La chica suspiro.
—Entenderás todo, cuando te sientas mejor—
.
—Me siento mejor, sólo quiero que me respondas—Intenté levantarme y ponerme de pie.
Y lo logré tambaleándome un poco.
—Por ahora debes calmarte y descansar—Dijo acomodando su cabello.
— ¿Cuánto tiempo llevo dormida? —Pregunté altiva.
La chica sólo volvió a suspirar.
—Tres días.
¿Qué?
¿Había dormido por tres días?
Comencé a caminar hacia la puerta, la posibilidad de que haya sido secuestrada por una red de prostitución como trata de blancas rondó mi mente.
—Debes calmarte—Repitió la chica acercándose, era mucho más alta que yo.
Escuché unos pasos aproximarse.
—Oye Hannah —Se escuchó una voz venir del pasillo que abrió la puerta y proveché ese instante para salir por ella, ni siquiera detalle a la chica que buscaba a la otra.
Pues terminé empujándola y corriendo.
Tras de mí escuché una discusión entre ambas, pero yo solo corrí entre el largo pasillo que tenía innumerables puertas sin fin y demás pasillos con más puertas.
Mi única opción era correr y buscar una salida al azar, estaba algo atontada, y mareada pero hice mi mayor esfuerzo.
Corrí lo más rápido que pude.
No tenía idea de lo que era este lugar.
Vi algunos balcones.
Corrí entre un pasillo, y vislumbré que ese pasillo daba lugar a unas escaleras, no pensé en nada y corrí velozmente a través de las escaleras, llegué a un gran vestíbulos y vi una chica que supuse era una mucama y un señor con un elegante traje, que me advirtieron que me detuviera.
Pero hice caso omiso a sus protestas y seguí buscando la salida.
Escuché como llamaban a alguien, pero sólo ignoré.
Vi una gran puerta y tras una ventana cerca un extenso jardín.
Abrí la puerta y salí tras ella seguí corriendo y noté un jardín muy extenso con muchas flores de todos los tipos y arboles frondoso.
Vi un gran protón n***o dónde sólo se veía tras él más y más terreno extenso y más allá un bosque.
¿Dónde estaba?
Alrededor del lugar lo protegían grandes muros junto al gran portón con centinelas cercas.
No tenía escapatoria, pero aún así eché a correr.
Miré atrás y vi las cuatro personas que había visto en la en la gran mansión.
Pero lo más extraño, no me estaban persiguiendo ¿Por qué?
Volví mi rostro hacia el frente cuando una negrura cegó mi vista y un gran peso me derribó al piso con fuerza.
Caí de bruces al suelo boca arriba.
Y la luz del sol me cegó un memento.
Cuando observé lo que estaba encima de mí, era un gran lobo n***o o ¿a caso era el mismo de la cueva?
Me tenía apresada bajo él, rugiendo en mi cara, mi corazón se aceleró de inmediato.
—