Mi padre me da todo el dinero que quiero y todavía recibo más de mi madre, no hace falta ni que les pida, ellos siempre me preguntan:
— Oye Davyd, precisas algo de dinero?
Creo que sus vidas solo se mueven con la palabra dinero, a decir verdad, para mí también, solo que así veces me da algo de confusión: entonces… ¿Él que no tenga dinero no sirve para nada? Paul un compañero de la escuela solía formular que los pobres únicamente sirven para hacer tres cosas: llenar los metros y ómnibus, salir en las escuelas de samba(para vestirse y ser Rey por un día) y tercero... ¡Ir preso!
Paul era el más atractivo de la escuela, tenía a casi todas las chicas de la escuela en sus pies, era muy atlético, le gustaban los deportes pesados, iba a gimnasio hacer musculación. Creo que en algún momento hasta intente ser como él, me da risa ahora, pero estoy casi seguro de que así fue. ¿Marlene me volvió loco diciendo que debería ir al gimnasio, hacer algún deporte, trabajar mis músculos y tonificar mi cuerpo para qué gustará más a las chicas, te juro que no soportaba nada de eso, ya tenía suficiente con Paul molestando con piñas en mis brazos, fregando sus músculos en mi cara y contándome con cuántas chicas se acostaba por sus brazos fuertes?
Él se reía de las novelas e historias, de los libros y de la televisión, que hablaban sobre el muchacho rico que siempre se termina casando con la muchacha más pobre. Él me repetía siempre lo mismo:
- Déjalas pensar que es de este modo Davyd, es mucho más sencillo llevar a la cama una chica con pensamientos románticos.
Paul de esta forma a veces parecía mi padre hablando, hablaba de una manera tan fría que daba miedo, parecía que no tenía sentimientos, o corazón.
Hasta parecía más hijo de mi padre que yo. Su padre también es empresario y muy amigo de mi padre. Algunas veces a la semana se reunían a jugar póker o ajedrez y beber vodka o whisky, casi todas las actividades que ellos hacían juntos había alcohol, sin alcohol ni se juntaban. Los padres de Paul y los míos salían mucho juntos, cenaban afuera, viajaban al exterior, vacacionaban juntos. Cuando eso pasaba mi casa quedaba vacía, desolada una soledad terrible me invadía, parecía un desierto. Yo nunca estaba en sus viajes o vacaciones porque no podía faltar o repetir un año más... En esos momentos de soledad me hacía mucha falta mi abuela, la extraño mucho.
Un día me enoje y les dije por qué no me llevaban de vacaciones o viaje con ellos, pero Marlene me respondió una sola vez y me fue más que suficiente para entender:
- Arregla un viaje con amigos tuyos, gente de tu edad. ¿Qué vas a hacer junto a cuatro adultos?
¿As veces creo que sería lo contrario: que harían ellos conmigo al rededor? Entonces arreglaba con algunos compañeros de la escuela, íbamos algunos días a la playa, as veces acampábamos en algún bosque con carpas y lagos al rededor, o algunos días feriados en la quinta de los padres o abuelos de algún que otro compañero de clases.
Me gustan mis padres, siempre me gustaron y considero que así será siempre, mi padre siempre le declaré así, sin embargo, si te das cuenta a mi madre la llamo por su nombre. A Marlene le encanta, ella repite una y otra vez que de esta forma se ve mucho más joven, una vez me dijo que el día que me casé y tenga hijos, que la llamen por su nombre, que no va a permitir que ninguno le diga abuela. Cuándo recuerdo eso lo pienso… Pobres niños, yo siempre amé mencionarle abu a mi abuela y a ella le gustaba mucho también... ¿Qué es lo que cambio con el tiempo? ¿Cambio el mundo o cambiaron las abuelas?
El año pasado en el día de mi cumpleaños, mi padre se fue a un viaje urgente de negocios. ¡Al despertarme para ir a la escuela encontré una nota sobre una pila de dólares, la nota solo formulaba “¡Cómprate algo que aún no tengas”!
¡Me quedé un largo periodo de tiempo observando el dinero y la nota: que absurdo! ¡Ni siquiera un regalo para desenvolver, o al menos se hubiera tan únicamente tomado la molestia de saludar antes de irse, no lo sé! Tenía de todo, podría haber sido un regalo repetido, pero no, nada más una nota tonta y una pila de billetes de dólares. Sentí como se me hubieran echado de algún puesto de trabajo y la nota dijera: “¡Eso es para recompensar haberte puesto en ese mundo, no te hagas problema por nada!”
Igualmente, sé que no merecía nada de ellos, hacía lo yo quería, repetí un año, el otro ni asistí. ¡Jamás entendí muy bien a mis padres, mi madre me prometió lo que yo quería ya hacía mucho: un auto! Uno de esos deportivos.
Fue un lío tremendo en casa durante unas cuantas semanas porque mi padre estaba en contra, lo escuchaba repetir a mi madre:
“Marlene, no compres nada a Davyd, no tiene cordura, se va a terminar matando por ahí, además no hizo nada por merecerlo.
Pero a Marlene le encantaba hacer todo lo contrario de lo que le declaraba mi padre, una noche regreso con total emoción, parecía niño con regalo nuevo”.
“Davyd, baja al garaje de inmediato y mira lo que te compre.” Me gritaba Marlene.
Quede estupefacto, eufórico, puedo decir que hasta babeé al verlo, era un deportivo muy codiciado en ese tiempo, era un Rolls-Royce Septal, color azul metalizado.
Le agradecí como veinte veces, si mal lo recuerdo, creo que hasta la abracé y besé.
Entonces le pregunté:
— Marlene, cómo hacemos para declararle a mi padre?
— Deja tu padre conmigo, yo lo amansó.
Cuándo mi padre se enteró fue un lío tremendo, él piensa que Marlene se excedió de los límites. Yo había repetido el año, y mi madre complaciendo mis caprichos, y a pesar de todo, todavía me compro el auto con la tarjeta de crédito de mi padre, por algunos días no se podían ni mirar porque había chispazos por toda la casa, yo hacia el que no estaba en casa y escuchaba todo desde mi habitación. Mi padre estaba muy molesto, primero porque desde un principio no quería que manejara, porque no me considera responsable ni con la capacidad para hacerlo. Y tenía razón.
Él y Marlene no se hablaron semanas por eso, tanto que yo maneje el auto solo una vez. Mi padre se quejaba por la cantidad de dinero que gasto en el auto, y mi madre que le gritaba que la culpa era de él porque nunca la dejo trabajar, él la trataba de inútil, que lo único que hacía era gasta dinero en vano y salir de fiesta con amigas tan inútiles como ella. Y así fue que mi madre se puso aún más loca.
Un día decidió que quería poner un espía a seguir a mi padre porque según ella salía con otras mujeres por ahí, ya que ese empezó a marcharse más temprano al trabajo y regresaba muy tarde en la noche.
Yo imaginaba durante horas y me reía. Mi madre iba a pagar a un espía con el dinero de mi padre para que lo espíen al mismo. Si mi padre llegará a enterarse creo que habría un tercer desastre mundial...
En fin... Algunas veces me sentía muy deprimido, desanimado. ¿Sabes? Porque si yo terminaba el curso medio, iba a tener que graduarme en administración de empresas, porque mi padre me lo exigía. Él quería que me graduará y fuera a trabajar con él en su empresa:
Pero, a mí no me gusta administración de empresas. Yo quiero estudiar medicina, quiero ser pediatra.
Mi padre solo dijo una vez: “Ya tomé mi decisión, no quiero un no como respuesta. Trabaje mucho durante muchos años y no voy a regalar mi empresa a cualquier ser que ande por ahí. Vas a estudiar administración aunque deba atarte para que lo hagas”.
—Y si me graduó en ambas profesiones?_ me arriesgue en contestar.
Mientras echaba su Whisky en su copa me mira de reojo, ya hasta sé que me formulaba con la mirada
-“Deja de soñar Davyd, no puedes ni siquiera pasar de año. Olvídalo.”
Lo que nadie sabía era que yo ya me había anotado en el curso de biología, a escondidas, mi sueño era ser médico pediatra y no quería otra carrera. Únicamente no sé hasta cuando seguiría sosteniendo esa mentira, porque mi vida era así. ¡Una completa mentira!
Es una larga historia desde cuándo empecé a consumir drogas... ¿Pero fue para eso que llame o no? De esta forma que te voy a contar...
En la escuela yo me juntaba con un grupo, había muchos grupos en la escuela y en el mío éramos, Edward, Junior, Roberto y Lucas. ¿Recuerdas a Lucas? ¿El que ganó la beca? Yo no tengo prejuicios de esta manera a ninguna persona, fue muy difícil meterlo al grupo por los demás chicos. Lo aceptaron solo porque era el más inteligente de la escuela en esas materias supermolestas, como lengua, geográfica, matemáticas... Era un genio de verdad.
Lucas tenía mucha facilidad en entender todas las materias, me daba hasta bronca, sacaba cuentas en el aire, no obstante estudiaba mucho también. Cuándo regresábamos a clases los días lunes todos contábamos que hicimos, pero Lucas siempre respondía:
“¿Yo?, Yo estaba estudiando.”
En el grupo éramos muy tontos para cualquier materia, no sabíamos casi que ni multiplicar por seis, sin embargo, le sacábamos provecho a Lucas, y gracias a él aprendí mucho, y agradezco por ello. Padre de él era portero del edificio de al lado de la escuela, creo que ya lo había mencionado. Y su madre era enfermera en un hospital público. Al principio los muchachos estaban muy molestos con Lucas en el grupo, les molestaba porque nos criticaban por andar con un ese chico mal vestido, con zapatillas de imitación, ropa muy careta y desteñida. Sin embargo, cuándo les daba el apuro por no entender alguna ecuación matemática y se acercaba algún examen, Roberto enseguida lo llamaba para sacarlos del apuro. Entonces todos fingían que estaba todo bien con él, y pobre Lucas se consideraba tal mentira, tal falsedad, se sentía importante haciendo parte de un grupo, sintiéndose uno más, uno igual a nosotros. Pobre Lucas...