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1091 Words
Brandon decidió que harían una prueba de ADN intrauterina, me sorprendí de sobremanera porque aunque sabía bien que a lo mejor él no estaba preparado para ser papá no pensé que dudará de la fidelidad de su chica. Por mi parte no hice mucho aspaviento a diferencia de Emily, la cual había enloquecido por completo arguyendo que está vez iban a humillar a la familia de Lucy por sus cochinadas, que esos se deslidarían para siempre de los Kavan y qué serían un hazmereír a todo nivel. Yo me mantuve apacible, no tenía ni idea de si la deslealtad podía ser una vertiente en esta ecuación, nunca llegué a analizar la posibilidad. A lo mejor Brandon solo estaba demasiado sobrecargado por todo lo que implica en si el rol de la paternidad, porque a él nisiquiera le gustaban los niños y seguramente jamás se hubiera imaginado teniendo uno, siendo papá, dedicándole su vida a alguien más además de sí mismo... Quizás era demasiado egoísta para plantearselo, para imaginar darle tanta importancia a otra persona en su existencia. Y no, yo no juzgaba a quienes decidían no tener hijos... Para nada, sabía que era una tarea demasiado desgastante normalmente más para las mujeres por toda la cuestión de los roles de género, nuestra inserción en la esfera privada consecuencia de la toma casi total de los hombres del ámbito público, por la división s****l del trabajo cargabamos con una maternidad impuesta y en muchas ocasiones la labor de la crianza era casi esclavizante. Pero a como no juzgaba a quienes deciden no traer más vidas a este mundo y nunca pensaría que eran personas frívolas o egoístas sabía que definitivamente Brandon Kavan sí lo era y no solamente por esa decisión sino por muchas otras cosas más; principalmente por la manera en que amaba y se relacionaba con sus parejas. La manera de amar de Brandon era sencillamente miserable, probablemente era solo deseo erótico disfrazado de necesidad emocional. Solía utilizar a las mujeres a su conveniencia: por un poco de placer, por un rato de compañía, por furor, por deseo, por lujuria, por soledad pero nunca por algo genuino. Él no era una persona sensible ni empatica aunque a veces tenía sus buenos momentos y cómo tal entendía que un vínculo como él que tendría con un hijo se le hacía algo insufrible. Emily me obligó a ir a la clínica para acompañarlos a realizarse la prueba a pesar de que Lucille Clarisse no estaba de acuerdo, yo tampoco quería estar allí en un momento tan tenso pero no me quedo otra opción más que aceptar ante su insistencia. Lucy y Brandon desaparecieron por un pasillo blanco mientras que Emily y yo nos quedábamos en la sala de espera, vueltas un manojo de nervios. —¿Cómo crees que salga?—preguntó ella con curiosidad por saber mi opinión. —Ni idea—contesté con cara de culo—pero me duele el estómago por los nervios, no debieron traerme... ¡Su madre debió acompañarlos! —Mmm, jamás... Se volvería loca; más de lo que ya está—me reí—¿y no tendrás dolor de panza porque también estás preñada? —Definitivamente no—me carcajee—tengo mucho tiempo de celibato, la única opción es que el espíritu santo haya vuelto a hacer de las suyas—ella negó en silencio. —Si mi madre te esuchara seguramente te tiraría de los pelos por ser tan irrespetuosa. Siempre me cuenta que cuando estabas en el colegio con Brandon eras una mocosa irreverente y malcriada, no te tiene nada de aprecio. —Por algo no es mi suegra—comenté abiertamente—la verdad es que creo que esa señora usaría cualquier excusa para arrancarme las greñas. En eso aparecieron Brandon y Lucy, nos quedamos en silencio esperando a que trajeran los resultados, por suerte aquel lugar no era como los del bajo mundo en los cuales tardan una eternidad. No pude evitar comerme las uñas, estaba tan nerviosa como la embarazada y eso que aquella situación no tenía nada que ver conmigo. Mi corazón palpitaba acelerado en mi pecho por la ansiedad y sentía las manos temblorosas. Los minutos se deslizaban lentos y cadenciosos, aquella espera era algo insoportable. Sentía que ya no podía más cuando finalmente apareció un médico con un sobre de manilla, se lo entregó a Brandon en silencio y se retiró. A los instantes él se puso de pie, diciéndome a mí y a Emi que fuéramos con él. Me dio el papel blanco y sin mucho esfuerzo lo divise en letras negras sobresalientes: Negativo. Así que Brandon no era el padre de la criatura que esperaba Lucy, estaba pasmada por la impresión. De vuelta él pasó a dejar a su hermana primero, luego me llevó a mí a mi casa. Una vez que llegamos al destino detuvo el auto y me miró con un gesto extraño en el rostro. —¿Por qué?—preguntó con una voz extraña y seca. —¿Qué cosa? —Esto—dijo mostrándome de nuevo la hoja con los fatídicos resultados. —La gente a veces es infiel Brandon, es algo común aunque no sea correcto al menos te diste cuenta a tiempo. —Supongo que no soy suficiente—dijo con una sonrisa triste lo cual me sorprendió porque jamás espere verlo en tal condición de vulnerabilidad, ni que algo así lo doblegara. —Esto no tiene nada que ver contigo, sino con la moral dudosa y los principios dañados de Lucille. —¿Crees que no soy suficiente?—murmuró. —¡Claro que no!—dije dándole un palmotazo en el hombro—eres más que suficiente, tenlo por seguro. —¿Entonces por qué me engañó?—dijo mirándome a los ojos, se veía deprimido, empequeñecido, no como el poderoso empresario al que estaba acostumbrada—a veces cometo errores pero jamás creí que ella me despreciaría como a una basura. —Lo siento—murmuré con tristeza—de verdad que si. —Supongo que estas feliz de verme sufrir... Con lo mal que te caigo. —No. No estoy nada feliz... No soy ese tipo de persona—respiré intentando mantener la calma—por el joven que fuiste al que quise tanto y por el hombre en el que te has convertido al que admiro profundamente te juro que tu dolor jamás podría ser una razón para mi alegría. Tu sufrimiento es mi sufrimiento Brandon, aún te considero mi amigo.
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