16

1046 Words
Luego de su intento de animarme Brandon desistió pero Emily continuó presente, al menos ella era una buena amiga en cambio su hermano un cretino pero ya daba igual porque eso lo había demostrado en múltiples ocasiones. Después de unos cuantos días y después de un té milagroso de dudosa procedencia que mi madre me preparó (del cual me enteré posteriormente que tenía hongos mágicos) finalmente salí de la crisis y superé la depresión al menos hasta que otro recuerdo fatídico volviera a resquebrajarme. Emily estuvo al pie del cañón en todo momento, me di cuenta de que quizás la había juzgado mal creyendo que era una persona demasiado superficial e incluso algo narcisista pero no... Ella era una chica dulce y de buen corazón, sus privilegios no le habían quitado el entendimiento del mundo. Tener a una amistad con la cual compartir el mundo y los problemas de la vida adulta siempre será algo que hará más llevadera la pesada cotidianidad, un alivio a los pesares diarios y a la complejidad de la existencia; era una curita a los malos días y al dolor, al menos tenía con quien reír. Cuando Brandon dejó de ser mi amigo después de todas las vicisitudes vinculadas al rechazo, terminar la secundaria y demás no niego que lo sufrí de sobremanera. Perder a alguien a quien amas siempre será doloroso, aún cuando no sea algo romántico, confieso que yo pequé por omisión: me hice la loca con los sentimientos del joven Kavan porque no deseaba ya no tenerlo como amigo. Así que herí sus sentimientos y en cuanto lo rechacé formalmente fue mucho peor, no sé si en algún momento el me llegó a gustar de esa manera pero la presión social me hundió por completo, tuve mucho miedo del que dirán, del complejo de inferioridad que me producía alguien que era económica y moralmente superior. Por eso cuando me cuestionó si en algún momento lo quise como hombre más que como un camarada o un compinche respondo con certeza que la respuesta es: «no», porque la inseguridad jamás se hubiera antepuesto a un sentimiento genuino, ahora lo sé con certeza. Y cuando me preguntó que si él acaso en algún momento me quiso de verdad la respuesta también es negativa: porque el verdadero amor no humilla, ni denigra, ni culpa. El amor te hace valiosa, no te degrada. Eso lo sé mejor que nadie. Emily entró como loca a mi oficina a pedirme que la acompañará a donde Brandon porque Lucy los había citado a ambos porque ocupaba decirles algo con mucha urgencia, al parecer a ella no le agradaba demasiado la prometida de su hermano y quería que yo estuviera ahí para no interactuar demasiado con la otra chica. Llegamos y nos sentamos en los cómodos sillones de cuero policromado con vista a la enorme ciudad, mientras esperábamos a la susodicha. A los cinco minutos entro la bella Lucy con su acostumbrado aire angelical. —¡Tengo grandes noticias!—sonreía a más no poder, Brandon en cambio mantenía un gesto tenso y un tanto hosco—¡estoy embarazada!—la cara del hombre fue un poema, parecía que se le salía el alma por los ojos. —¡Felicidades!—dije poniéndome de pie y dándole un abrazo, ya que los hermanos Kavan estaban actuando como un par de pendejos—me alegro muchísimo por ti, la maternidad es algo retadora pero verás que todo saldrá bien... Sé que quizás no nos llevamos tan bien pero si algún día necesitas algo de mí en este proceso cuenta con ello—ella me abrazo. —Gracias Serina, en realidad eres buena gente a pesar de tu deplorable condición—negué en silencio, aquella mujer no tenía límites—tienes un buen corazón. —Seguro que tú también aunque no sea tan evidente. —¿Y bien?—dijo ella mirando a los otros presentes y cruzándose de brazos—¿tía Emily?, ¿papi Brandon?—ambos se quedaron en silencio—¿no van a decir nada? —¿Cómo que estás embarazada?—gruñó Brandon, parecía furioso a más no poder—me dijiste que estabas tomando pastillas anticonceptivas y que eran muy seguras. —El método falló—dijo ella temblorosa. —Interesante—contestó el agriamente—me sorprende tu descuido. —¡Brandon!—lo interrumpí—esto es tu responsabilidad, si querías darle palo a la la piñata te tienes que aguantar los dulces—Emily soltó una carcajada sumamente ruidosa, no pude evitar sonreír a mi vez—se hombre y asume las consecuencias de tus actos—él no respondió nada lo que provocó que la pobre Lucy saliera corriendo, Emily fue tras ella para consolarla. —No quiero ser papá—dijo mirándome a los ojos. —Aguantate—gruñí—si querías estar cien por ciento seguro de que no iba a quedar embarazada también pudiste usar preservativo, no toda la carga tiene que estar siempre sobre la mujer... Si lo hiciste sin cuidarte la sorpresa no iba a ser un tanque soviético ni una refrigeradora. —Entiende... No quiero tener hijos con una persona a la que no amo—parecía decepcionado. —El otro día dijiste que ese tipo de sentimentalismos no eran importantes, que tú tenías todo lo que un hombre necesita para ser feliz—él me miró con cara de pocos amigos—así que no hay de que preocuparse, a tu hijo o hija no le faltarán lujos ni dinero. —Quizás no pero si le faltará amor—me reí abiertamente, Brandon Kavan era un tipo sumamente bipolar. —¿Y qué?—dije levantando los hombros en señal de desazón—de amor no se vive, eso es lo que siempre dices. —Tú tuviste a tus hijos con alguien que amabas, ¿no? —Así es, bien lo sabes... Pero el amor también se puede aprender y desarrollar, algún día quizás la ames y sean una familia muy feliz. Mientras tanto yo con gusto puedo ser la madrina aunque supongo que ese honor no será para esta humilde servidora sino para Emi. —No creo que llegue el día en que esa mujer entre en mi corazón.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD