Un evento de caridad... Sinceramente nada más aburrido para mí, un lugar donde iban los ricos a fingir que se preocupan de la gente de escasos recursos pero en realidad solo es un desfile de egos. Brandon me obligó a usar un vestido celeste a pesar de que yo quería ir en pantalón y saco pero el arguyó que aquel tono «cielo» combinaría con mi colorimetría y haría que mis rizos rojos se vieran espectaculares: no lo niego, si se veía bien pero a la vez era demasiado pretensioso para mí. Cuando me vi en el espejo con aquel hermoso vestido asirenado, hombros descubiertos y escote ligero conjunto a un collar de diamantes y un par de brazaletes de de plata sentí que aquella mujer estrafalaria no era yo, «¡por dios si esos accesorios costaban más que mi casa y la destartalada camioneta de mi pa

