Ethan intentó comunicarse con Jessie durante el día, pero le resultó imposible. Ella no respondía ni sus llamadas ni sus mensajes. Controló su decepción trabajando sin descanso, aquel lunes se había transformado en un dragón furioso de tres cabezas que incendiaba todo a su paso. La cafetería había pasado, en solo minutos, de ser un simple café del barrio al sitio más chic de todo Brooklyn. Especialistas cafeteros y pasteleros, influencers y periodistas se paseaban por el local ansiosos por probar sus delicias y queriendo tomar una imagen de esa perfecta «Navidad sustentable», decorada con basura. La ganadora del concurso local. Su familia de muñecos de nieve recorría todo Estados Unidos, y más allá, a través de los medios de comunicación y de las r************* . La fama de la cafe

