Ethan se sentó en una mesa al final del área de la cocina luego de un día extenuante. Los conflictos se habían intensificado y le impedían que cumpliera con su cometido. Había decidido pasar el día entrenando a Theresa para descargarse de trabajo en la cafetería y ocuparse de temas de mayor interés, como conseguir un proveedor responsable de café en granos, pero fue imposible centrarse en el adiestramiento porque a cada instante lo llamaban para notificarle de problemas con el envío de productos necesarios para el buen funcionamiento de su negocio. No solo había dificultades para hacerle llegar el café, sino también, la leche y la harina con la preparaba los bocadillos que ofrecía. Para ponerle más tierra a la montaña de inconvenientes que ese día se le presentaban, el repartidor tuvo

