Pov Alex Suspiro perezosamente intentando comer un bocado de mi desayuno. Hace más de dos semanas que no veía a Pierce y mi estado de ánimo comenzaba a derrumbarse, todas las mañanas como forma de disculpa una omega aparecía con un hermoso ramo de rosas mágicas y las colocaba en mi cama. Cada ramo de rosas tenía encima una nota con una promesa “mañana nos veremos lo prometo” decía cada nota, no hacía falta ser un genio para saber que no había cumplido esa promesa varias veces. Aun no sabía porque me enojaba tanto el no poder estar con Pierce, pero en este momento ahora tenía una amiga. -Parecemos dos mujeres que han sido abandonadas por su marido – dijo Amalet. Ella era la mate de Roberto tenía un cabello castaño y unos extraños ojos que cambiaban su color de acuerdo con sus emociones

