Pov Lilian La furia seguía rugiendo en mi pecho, casi podía sentir cómo mi corazón latía más fuerte, cada pulsación marcando la rabia contenida. Dana no era solo una hija; era alguien que debía seguir mis órdenes sin dudar, que debía entender cuán vulnerable era esta situación. Pero ella, con su irresponsabilidad, acababa de destruirme. Mi mano fue más rápida que la razón. El sonoro golpe de mi cachetada la dejó en el suelo, sus ojos abriéndose en un destello de incredulidad mientras mi furia se manifestaba de manera física. -¿Cómo pudiste? - Ella balbuceó algo, pero la interrumpí sin piedad. - Cállate. - Mis palabras fueron firmes. Miré la muñeca de barro mal hecha que había puesto en lugar de la mía, viéndola con el odio de quien contempla la muestra de su propia derrota. Mi vida ha

