Pov Alex El despacho de la Reina Alfa era intimidante desde el primer momento en que cruzamos las enormes puertas de madera oscura. Una gran chimenea tallada en piedra dominaba una de las paredes, lanzando sombras inquietantes en el suelo de mármol pulido. Estanterías repletas de libros antiguos se alzaban hasta el techo, y un mapa detallado de los territorios de las manadas colgaba sobre un escritorio imponente. La atmósfera parecía cargada, como si cada rincón estuviera impregnado de autoridad. Mi mirada se dirigió inmediatamente a la figura que estaba sentada detrás del escritorio. La Reina Alfa era una mujer de porte majestuoso, con una belleza helada que intimidaba más que fascinaba. Su cabello plateado caía en ondas suaves sobre sus hombros, pero no era eso lo que capturaba toda m

