Pov Alex La tierra temblaba bajo mis patas, y cada aliento que tomaba ardía en mis pulmones. La sangre pegajosa cubría mi pelaje, caliente y espesa, mientras mis músculos gritaban por el esfuerzo. No podía detenerme. No ahora. Soren estaba a unos metros de mí, su cuerpo herido, su respiración entrecortada, pero aún en pie. Su lobo luchaba por mantenerse firme, el pecho subiendo y bajando con dificultad. Lo sentía en nuestra conexión: estaba agotado, pero no podía rendirse. Y menos cuando Zherak aún respiraba. El aire pareció volverse más pesado cuando un gruñido profundo resonó en el campo de batalla, vibrando en mis huesos como un eco de muerte. Zherak se incorporó lentamente, su imponente forma iluminada por la luz de la luna. Su mirada ardía con un fuego salvaje, inhumano, sin rastro

