Enzo se despertó abrazando con mayor fuerza la cómoda fuente de calor en la que se encontraba recostado. Al recordar el lugar en el que se había quedado dormido, abrió los ojos de golpe dándose cuenta de que estaba medio recostado encima de Bruno. De inmediato se apartó sentándose en la cama y sintiéndose desorientado porque todavía no estaba del todo despierto, aunque la sensación se le pasó de inmediato cuando vio a su amigo con el brazo extendido mirándolo con picardía. —No homo —fue lo único que atinó a decir apenas con un jadeo al verlo sonreír más amplio. —Yo no opinaría lo mismo —se burló su descarado amigo colocando ambas manos detrás de su cabeza—, el sexo de reconciliación fue magnífico. Es lo que hacen los esposos después de una pelea, ¿no es así? Enzo tocó sus piernas sintie

