No sé qué hacer, mi cuerpo y mi corazón gritan que le diga que sí, que nos demos una oportunidad, pero mi razón dice que no, que me mantenga firme. —No me estas dejando pensar. – hablo al sentir sus labios en mi escote. —No pienses entonces, porque no pienso parar hasta que sucedan una de dos cosas. Me pides que me marche mirándome a los ojos o estemos toda la noche amándonos. —Baja un poco el top sin manguillo que tengo puesto. Para dejar pequeñas mordidas en el comienzo de mis senos. —Pax… — Mi voz se ahoga en un gemido. —Ya se acabó el tiempo Gaia. –Sube hasta mis labios para fundirnos en un apasionado beso. No aguanto más y comienzo a devorar sus labios con ansias locas. Pax sube mis piernas hasta su caderas para caminar hasta el sillón donde minutos antes hablábamos de dejarlo

